El precio de la libertad, un paralelo entre Cioran y Héctor Escobar (Bilingüe)

[ 1- VERSIÓN ORIGINAL ESPAÑOL]

Una alusiva cioraniana[1]

Por: M. Liliana Herrera A.*

Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia)

Cioran: …La libertad (…), no tener obligaciones ni responsabilidades, hacer sólo lo que quiero, no tener horarios, no escribir más que sobre las cosas que me interesan. Y no tener más objetivos que ésos.
G. Liiceanu: ¿Y ése es el único éxito del que se enorgullece? ¿Haber hecho sólo lo que ha querido?
Cioran: ¡Éso no está nada mal!

Entrevista con Cioran.

El libro de sonetos intitulado Breviario de sonetos en torno a Cioran[2] constituye uno de los últimos trabajos de Héctor Escobar Gutiérrez y hasta el momento conocido sólo por algunos amigos. La ocasión para su creación fue el Primer Encuentro Internacional Emil Cioran, proyecto cultural para la ciudad del cual he sido gestora. Con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira y de la sede cultural del Banco de la República, se inauguró este Encuentro cuyo motivo central fue el lanzamiento del libro Cioran: ensayos críticos[3]. Uno de los invitados fue el poeta, quien ha sido un entusiasta lector de Cioran desde los años 80 cuando, en una de las  tertulias literarias que se ofrecían en su casa, le di a conocer Breviario de Podredumbre. Desde ese memorable día, Cioran no faltó en su lista de libros de cabecera, entre los que, por supuesto, tenían una relevancia de primer orden los poetas malditos, los tratados de Demonología y aquellos que le permitieron profundizar  en la interpretación del Tarot. Así, pues, para la inauguración de nuestro evento, y en un arrebato lírico, Héctor Escobar escribió en tres días este homenaje al filósofo. Cioran -creo- fue un bálsamo escéptico frente al aspecto cabalístico, concupiscente y tenebroso del mundo del Maléfico Poeta.

****

Actualmente, son pocas las obras de arte que se encuentran tan estrechamente ligadas a las vidas de sus creadores como las de Cioran y Héctor Escobar Gutiérrez… Pero ellos no son de la misma estirpe. Hay gustos personales que nos acercan a un autor y en nuestra formación y educación intelectual y existencial se pueden encontrar paralelos y coincidencias respecto a la valoración sentimental y teórica de nuestra condición humana.

Cioran es un rumano; con más precisión, es un autor rumano-francés, uno de los pocos herederos legítimos de la tradición moralista francesa en lo que ha género y actitud pesimista se refiere. Héctor Escobar Gutiérrez es, en esencia, un poeta, y un poeta de la herejía, quien con lucidez y fino humor (rasgos en los que coincide con Cioran) ha llevado al paroxismo su lírica y conversación, las dos igual de profanadoras y deslumbrantes.

¿En qué aspectos pueden coincidir dos espíritus de tan diferentes culturas y talantes morales, como lo son el pensador pesimista y perezoso rumano-francés y el alucinado poeta pereirano?

Las primeras líneas de Breviario de Podredumbre sedujeron al poeta de manera inmediata. Incorporó a Cioran en su vida como una lectura permanente por lo estimulante que sus aforismos resultan y por el gozo intelectual que nos produce la lectura de  un buen libro, trátese de ciencia, filosofía, poesía, ensayo o novela. En el caso de la lectura del moralista que lleva a cabo el poeta, el gozo es más que estético porque, como lo afirmó algún Cardenal, es imposible no darle la razón a Cioran en su negro juicio sobre la condición humana. He aquí un ejemplo del regocijo que el espíritu produce al espíritu:

A los amigos de Cioran

Este es el canto, amigos, el verseo,
el pertinaz clangor de mis poemas;
de mis rimas que son como anatemas
o como un astro negro en su apogeo.

Lejos de mí las mieles del enteo,
ahora del ser me hieren sus dilemas;
las voces iracundas, las blasfemas
las que en el alma hurgan sin rodeo.

Aquellas que Cioran tanto exaltaba,
y a las cuales su espíritu les daba
esa hondura en francés intraducible.

Este ingenio, este estilo aquilatado,
y que a decir verdad nos ha enviciado
a vosotros y a mí por lo inasible.

Cuando nos enamoramos de un autor ello se debe, entre otras cosas, a las resonancias espirituales que experimentamos. Entonces, contemporanizamos en algún sentido con ése que nos habla desde el pasado o en el presente, y creemos entender y compartir su sentimiento acerca de nuestra rara existencia. El sentimiento del mal de vivir es el motivo de estos poemas cioranianos. No me refiero a las configuraciones que el Mal adquiere en la obra -y vida- del poeta Escobar[4]. Hablo exclusivamente de la perplejidad que se experimenta frente al absurdo de ser hombres, de estar arrojados en un mundo de sufrimiento, dolor y alegrías fallidas, perplejidad que en Cioran podemos denominar como su  antropología trágica, y en el poeta como su lírica metafísica. El dolor de vivir, lo que más somos nosotros mismos, diría Cioran, es cantado en encendida pero rigurosa pasión en  estos versos del poeta dedicados al pensador.

Recordaciones

A través de estos raptos cioranianos,
pienso la vida de hoy, en la pasada,
en mi anterior vivencia aborrascada…
en el hoy y el mañana, días insanos.

Y me hurgo por dentro con la manos
-verdugo de  mí mismo, de mi nada-
hasta ver a la sombra agazapada
mirarme con rencor, ojos tiranos.

Y presiento un pavor, el de la muerte,
consumir el rescoldo de mi suerte,
lo que queda de mi alma, ruin ceniza.

Vestigios esparcidos en el aire,
mientras hace la sombra su desaire
con ese mohín, que estigmatiza

Otro paralelo que es evidente para quien conozca las obras de Cioran y de Escobar, es el estilo, aunque se trate de dos géneros diferentes: soneto y aforismo. Este paralelo es legítimo  en el sentido de la elección que hicieron del género y la intencionalidad que acompañó dicha elección. Cioran no cohonestó con su época. Su estatus fue el de exiliado. Eligió un tipo escritural específico poco practicado, y una lengua –el francés del siglo XVIII- los cuales apropió y transformó de tal manera que dio lugar a una cierta renovación estilística. Por su parte, el poeta, renunciando a la tentación del verso libre (acechado siempre por el peligro de su aparente facilidad), eligió el soneto para cuya exigente construcción utilizó voces en desuso o arcaicas que hacen de su poesía una creación  paradójicamente contemporánea.

In Memoriam

Es sin duda Cioran el heresiarca
de este mundo convulso, postmoderno;
de este mundo que es símil del infierno
y en el cual reina impávida la parca.

El caos y la crisis su obra abarca
porque el desastre ha sido y es eterno;
por eso él -ni adalid, ni subalterno-
es del pensar anárquico el patriarca.

El sin par, el sarcástico, el rotundo,
el que observa la vida en lo profundo,
con el ojo de un místico extraviado.

Brindo a él estos versos en memoria,
para exaltar la ascesis perentoria
de ese su estilo crítico y crispado.

Pero hay un hecho particularmente notable. Cioran y este poeta nuestro, construyeron obra y vida al ritmo de sus respectivas búsquedas de la libertad. Y han pagado su costo. En estos personajes, la libertad no se limita ni a la denuncia impía desde la pluma, de la condición humana, ni a la transgresión teórica de la moral que le tocó en suerte al poeta. La libertad es un verdadero ejercicio; en él se rompen los lazos institucionales de un oficio, de una determinada forma de pensar, de actuar y de vivir. Ser libre-pensador es una tarea que el mismo établissement académico y político promueve en aquellos que cómodamente hacen parte de él. Pero, ser un auténtico libre-pensador es una tarea marginal y del todo heroica… En una de las cartas que recibí de Cioran, él afirmaba: he tenido la suerte de no ejercer ningún oficio. Esta suerte, su alto costo personal, la dignidad  y orgullo que conlleva, también la ha tenido Héctor Escobar Gutiérrez.

Lo definitivo

Calle la voz la última palabra,
que no escuche el oído la primera;
porque son la inicial y la postrera,
el sinuoso y confuso abracadabra.

Olvide el alma entonces lo que sabe,
lo que cree saber, o lo que niega.
¿O es que no ha visto su mirada ciega,
que en el vacío del ser hasta Dios cabe?

Húndase el hombre en pozos de negrura
-en tumba o catacumba o sepultura-
pues muriendo ha vivido entre los muertos.

Caiga al fin el telón de sombra espesa,
que otra vida no habrá: nadie regresa
a trajinar de nuevo estos desiertos.

*******

[ 2 – VERSIÓN TRADUCIDA PORTUGUÉS + INTRODUCCIÓN]

Por: Rodrigo Inácio Ribeiro Menézes*

In memoriam: Héctor Escobar Gutiérrez
(a guisa de introdução ao leitor brasileiro)

A possibilidade de renovar-se através da heresia
confere ao crente uma nítida superioridade sobre o ateu.

Cioran, Silogismos da amargura (1952)

Pode-se constatar muito em comum entre o filósofo franco-romeno Emil Cioran (1911-1995) e o poeta colombiano Héctor Escobar Gutiérrez (1940-2014), e ao mesmo tempo muitas diferenças. Afinidades: o espírito iconoclasta e transgressor, o gosto da heresia, a paixão dos abismos e dos cumes, a lucidez luciferina (com o perdão do pleonasmo!), a ironia e o humor corrosivo, a sensibilidade mística, a consciência atormentada pelo mal de existir, o vigor de um verbo pulsante levado ao extremo, às fronteiras entre a vida e a morte, entre o ser e o não-ser, entre a luz e as trevas. Divergências: enquanto Cioran buscou exercitar-se na dúvida cética e na arte da “frivolidade” (princípio ético-estético pautado pela superficialidade diletante), negando toda crença definida e evitando a todo custo aprofundar-se, especializar-se no que quer que fosse, Héctor se fez conhecer, entre aqueles que o frequentaram (e frequentam), por uma profissão de fé satanista incrementada pelas mais diversas doutrinas esotéricas e ocultistas, por ele levadas a sério e minuciosamente estudadas/praticadas. Mas, excentricidades, adesões e escolhas pessoais à parte, não se poderia deixar de apreciar a poesia estrondosa e sublime deste poeta maldito, sua criação poética que vai muito além de toda doutrina determinada e alcança uma universalidade acessível a todo espírito que é sensível à arte profundamente viva das palavras.

Cioran não conheceu esse poeta terrível e delicioso cuja obra perturba ao mesmo tempo em que encanta. Podemos imaginar que impressão se teria gravado no espírito do filósofo romeno a propósito do autoproclamado “Papa Negro”. Héctor, por sua vez, conheceu a obra de Cioran nos anos 1980 graças à autora do ensaio que se segue: a filósofa Maria Liliana Herrera, catedrática do departamento de Filosofia da Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), na Colômbia, e gestora do Encuentro Internacional Emil Cioran, colóquio realizado anualmente na mesma cidade e que, em outubro deste ano (2014), chegou a sua sétima edição. Coincidências do destino: Héctor, leitor assíduo de Cioran, esteve presente na primeira edição do colóquio, do qual participou com uma homenagem poética ao autor romeno; faleceria sete anos depois, num sábado (18/10/2014) que coincidiria com um dos dias de realização do colóquio. Foi cremado no domingo seguinte, num tradicional cemitério de Pereira, com direito a um cortejo fúnebre satânico promovido por seus amigos e apreciadores. Deu muito que falar na imprensa colombiana, como não poderia deixar de ser. Deixou uma viúva (Soley Salazar) e nenhum filho, como Cioran (que viveu toda sua vida na França em companhia de Simone Boué). Entre seus livros estão Antología inicial (1983); Testimonios malditos (1985); Cosmogonías (1985); Estetas y heresiarcas (1987); El libro de los cuatro elementos (1991), El punto y la esfera (2004), entre outros.

“Tenho um pacto com o Diabo” – Héctor Escobar Gutiérrez

“Que auxílio pode oferecer a religião a um crente
decepcionado por Deus e pelo Diabo?” – Cioran

“Não tenho necessidade de arrepender-me, pois sempre fiz tudo o que fiz com consciência, e o arrependimento surge quando existe uma contradição entre a forma de ser e a maneira de pensar”, declarou Héctor em uma de suas entrevistas. Seria difícil que Cioran proferisse semelhante frase, ele que afirmava a contradição como indissociável de seu ser. Para Cioran, consciência é sinônimo de fatalidade (Bewusstsein als Verhängnis é o título de um livro de Alfred Seidel que ele muito apreciava), uma enfermidade transcendental em meio à letargia imanente do ser. “A inconsciência”, por outro lado, “é o segredo, o ‘princípio de vida’ da vida… é o único recurso contra o eu, contra o mal de ser indivíduo, contra o efeito debilitante do estado de consciência, estado tão terrível, tão penoso, que deveria ser reservado somente aos atletas. (De l’inconvenient d’être né). Um espírito dilacerado por tendências contraditórias, pela fatalidade de um desacordo interior jamais remediado, pela inaptidão a alcançar uma síntese dos elementos dispersos que constituíam sua existência. Cioran: “Por que não poderia me comparar aos maiores santos? Por acaso gastei menos loucura para salvaguardar minhas contradições do que gastaram eles para superar as suas?” (Silogismos da amargura). Ademais, afirmaria numa de suas entrevistas, “a contradição faz parte de minha natureza e, no fundo, da de todo mundo.” (Entretiens) Portador de uma consciência perpetuamente corroída pela Dúvida, mas ao mesmo tempo dotado de uma paixão orgânica pelo Absoluto (que ele chegou a buscar inclusive em suas formas mais tradicionais, dir-se-ia ortodoxas: Deus, a santidade…), Cioran nunca pôde encontrar em Satã o sentido, o absoluto que Héctor, por sua vez, afirmou ter encontrado. Apesar dessas diferenças, sobressaem-se afinidades eletivas essenciais entre ambos: a escolha por uma vida à margem, por uma liberdade radical e intransigente que bordeia o vazio e aponta para o estatuto do monstro, do réprobo excluído da Humanidade; a recusa de toda celebridade (humilhação implicada no reconhecimento público e no fracasso em que consiste “ser compreendido”); enfim, toda uma vida dedicada à escrita, da qual aquela não se distingue, uma criação artística (poética para um, aforístico-ensaística para o outro) que é, afinal de contas, sua razão comum de ser (e de não ser). Ninguém melhor para apresentar o herege Héctor Escobar Gutiérrez, e suas relações com Cioran, do que Maria Liliana Herrera, que o conheceu pessoalmente. Boa leitura!

Rodrigo Inácio Ribeiro Sá Menézes (05/11/2014)

****

Uma alusiva cioraniana

 M.L. Herrera A.

Universidad Tecnológica de Pereira (Colômbia)

Cioran: … A liberdade (…), não ter obrigações nem responsabilidades, fazer apenas o que quero, não ter horários, só escrever sobre as coisas que me interessam. E não ter mais objetivos que estes.
Liiceanu: E esse é o único êxito do qual se orgulha? Ter feito apenas o que quis?
Cioran: Nada mal, hein?

Entrevista com Cioran

O libro de sonetos intitulado Breviario de sonetos en torno a Cioran constitui um dos últimos trabalhos de Héctor Escobar Gutiérrez e, até o momento, conhecido apenas por alguns de seus amigos. A ocasião para sua criação foi o Primer Encuentro Internacional Emil Cioran, projeto cultural para a cidade de Pereira e do qual tenho sido gestora. Com o apoio da Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) e da sede cultural do Banco da República, inaugurou-se este encontro cujo motivo central foi o lançamento do livro Cioran: ensayos críticos.Um dos convidados foi o poeta, que já era um leitor entusiasta de Cioran desde os anos 1980, quando, em uma das tertúlias literárias que eram oferecidas em sua casa, eu lhe dei a conhecer o Breviário de decomposição. Desde este memorável dia, Cioran não faltou em sua lista de livros de cabeceira, entre os quais, certamente, tinham uma relevância de primeira ordem os poetas malditos, os tratados de demonologia e aqueles que lhe permitiram aprofundar a interpretação do Tarô. Assim, para a inauguração de nosso evento, e num arrebato lírico, Héctor Escobar escreveu em três dias esta homenagem ao filósofo. Cioran – creio – foi um bálsamo cético para o aspecto cabalístico, concupiscente e tenebroso do mundo do Maléfico Poeta.

****

Atualmente, são poucas as obras de arte que se encontram tão estreitamente ligadas às vidas de seus criadores como as de Cioran e Héctor Escobar Gutiérrez… Mas eles não são da mesma estirpe. Existem gostos pessoais que nos aproximam de um autor e em nossa formação e educação intelectual e existencial eles podem encontrar paralelos e coincidências acerca da valoração sentimental e teórica de nossa condição humana.

Cioran é um romeno; mais precisamente, um autor romeno-francês, um dos poucos herdeiros legítimos da tradição moralista francesa no que concerne ao gênero e à atitude pessimista. Héctor Escobar Gutiérrez é, essencialmente, um poeta, e um poeta da heresia, que, com lucidez e fino humor (traços que coincidem com Cioran), levou ao paroxismo sua lírica e sua conversação, as duas igualmente profanadoras e deslumbrantes.

Em quais aspectos podem coincidir dois espíritos de culturas e talantes morais tão distintos, como o são o pensador pessimista e preguiçoso romeno-francês e o alucinado poeta pereirano?

As primeiras linhas do Breviário de decomposição seduziram o poeta de maneira imediata. Incorporou Cioran em sua vida como uma leitura permanente pelo efeito estimulante que seus aforismos produzem e pelo gozo intelectual que nos causa a leitura de um bom livro, seja de ciência, filosofia, poesia, ensaio ou romance. No caso da leitura do moralista levada a cabo pelo poeta, o gozo é mais do que estético, pois, como afirmou um certo Cardenal, é impossível não dar razão a Cioran em seu juízo obscuro sobre a condição humana. Eis aqui um exemplo do regozijo que o espírito produz no espírito:

Aos amigos de Cioran

Este é o canto, amigos, o versar,
o pertinaz retinir de meus poemas;
de minhas rimas que são como anátemas
ou como um astro negro em seu apogeu.

Longe de mim os méis do desejo,
do ser agora me ferem seus dilemas;
as vozes iracundas, blasfemas
que a alma cutucam sem rodeio.

Aquelas que Cioran tanto exaltava,
e às quais seu espírito dava
em francês essa fundura intraduzível.

Este engenho, este estilo aquilatado,
e que a verdade bem dizer nos tem viciado
a vocês e a mim pelo inapreensível.[4]

Quando nos apaixonamos por um autor isto se deve, entre outras coisas, às ressonâncias espirituais que experimentamos. Então, contemporizamos em algum sentido com este que nos fala desde o passado ou no presente, e cremos entender e compartilhar seu sentimento acerca de nossa rara inteligência existência. O sentimento do mal de viver é o motivo destes poemas cioranianos. Não me refiro às configurações que o Mal adquire na obra – e na vida – do poeta Escobar.[5] Refiro-me exclusivamente à perplexidade que se experimenta face ao absurdo de ser humano, de estar lançado em um mundo de sofrimento, dores e alegrias falidas, perplexidade que podemos denominar, em Cioran, como sua antropologia trágica, e no poeta como sua lírica metafísica. A dor de viver, o que nós mesmos mais somos, diria Cioran, é cantado em acesa, porém rigorosa, paixão nestes versos do poeta dedicados ao pensador.

Recordações

Através destes raptos cioranianos,
penso a vida de hoje, na passada,
em minha anterior vivência aborrascada…
no hoje e no amanhã, dias insanos.

E me futuco por dentro com as mãos
– verdugo de  mim mesmo, do meu nada –
até ver a sombra encaçapada
mirar-me com rancor, olhos tiranos.

E pressinto um pavor, o da morte,
consumir o rescaldo de minha sorte,
o que fica de minha alma, ruim cinza.

Vestígios espalhados pelos ares,
enquanto faz a sombra seu desaire
com essa careta, que estigmatiza.[6]

Outro paralelo que fica evidente para quem conhece as obras de Cioran e de Escobar é o estilo, ainda que se trate de dois gêneros distintos: soneto e aforismo. Este paralelo é legítimo no sentido da escolha que fizeram pelo gênero e da intencionalidade que acompanha essa escolha. Cioran não coonestou com sua época. Seu estatuto foi o de exilado. Escolheu um tipo de escritura específico pouco praticado e uma língua – o francês do século XVIII – dos quais se apropriou e transformou de uma maneira tal que deu lugar a certa renovação estilística. O poeta, por sua vez, renunciando à tentação do verso livre (espreitado sempre pelo perigo de sua aparente facilidade), escolheu o soneto em cuja exigente construção utilizou vozes em desuso ou arcaicas, o que torna sua poesia paradoxalmente contemporânea.

In Memoriam

É Cioran sem dúvida o heresiarca
deste mundo convulso, pós-moderno;
deste mundo que é símile do inferno
e onde impávida reina a parca.

O caos e a crise sua obra abarca
porque o desastre foi e é eterno;
por isso – nem adail nem subalterno –
é do pensar anárquico patriarca.

O sem par, o sarcástico, o rotundo,
o que observa a vida no profundo
com o olho de um místico extraviado.

Brindo a ele estes versos em memória,
para exaltar a ascese peremptória
desse estilo crítico e crispado.[7]

Mas há um fato particularmente notável. Cioran e este poeta nosso construíram obra e vida ao ritmo de suas respectivas buscas pela liberdade. E pagaram seus preços. Nestes personagens, a liberdade não se limita nem à denúncia ímpia, a partir da pluma, da condição humana, nem à transgressão teórica da moral a que se entregou o poeta. A liberdade é um verdadeiro exercício; neme se rompem os laços institucionais de um ofício, de uma determinada forma de pensar, de atuar e de viver. Ser livre-pensador é uma tarefa que o próprio établissement acadêmico e político promove naqueles que comodamente fazem parte dele. Porém, ser um autêntico livre-pensador é uma tarefa marginal e de todo heroica… Em uma das cartas que recebi de Cioran, ele afirmava: tive a sorte de não exercer nenhum ofício. Esta sorte, seu alto custo profissional, a dignidade e o orgulho que acarretam, também a teve Héctor Escobar Gutiérrez.

O definitivo

Cale a voz a última palavra,
que não escute o ouvido a primeira;
porque são a inicial e a derradeira,
o sinuoso e confuso abracadabra.

Esqueça então a alma o que sabe,
o que crê saber, o que nega.
Ou será que não viu em sua mirada cega,
que no vazio do ser até Deus cabe?

Afunda-se o homem em poços de negrura
– em tumba ou sepultura –
pois morrendo tem vivido entre os mortos.

Caia ao final a cortina de sombra espessa
pois outra vida não haverá: ninguém regressa
a perambular de novo por estes desertos.[8]

***

Tradução do espanhol: Rodrigo Inácio Ribeiro Sá Menézes
Todos os direitos reservados a M. Liliana Herrera e Héctor Escobar Gutiérrez †
Agradecimentos especiais a:
M. Liliana Herrera A.
Pablo Andrés Villegas Giraldo
Tomás Troster

****

* M. Liliana Herrera A. es Doctora y Magíster en Filosofía de la Universidad Javeriana de Bogotá, fundadora y gestora del Encuentro Internacional Emil Cioran en el que se produjo el presente artículo.

* Rodrigo Inácio Ribeiro Menézes es brasileño de Salvador, Bahía, y vive en São Paulo desde 1989. Ha hecho su pregrado en Filosofía y su maestría en Ciencias de la Religión,  ambos por la Pontificia Universidad Católica de Sâo Paulo (PUC-SP). Su maestría  la hizo sobre las influencias gnósticas del pesimismo en Cioran. Actualmente hace  su doctorado en la misma instituición, con una tesis sobre la relación entre nihilismo, escritura y existencia en Cioran. Ha traducido algunos ensayos de Cioran para revistas electrónicas especializadas en literatura y traducción.. Visite aquí su sitio web.

[1] Texto publicado en HERRERA A., M. L. En torno a Cioran. Nuevos Ensayos y Perspectivas. Ponencias presentadas en el Encuentro Internacional Emil Cioran, versiones 2013-2013. Pereira, UTP, 2014.

[2] Este Breviario é constituido de três partes, e cada uma delas está composta de 11 sonetos: paradoja, causticidad y reacción, além de um epílogo que contém mais dois sonetos. Três deles foram publicados en HERRERA A., M. L., y ABAD T., Alfredo. Compilación, Encuentro Internacional Emil Cioran, 2008-2011, Pereira, UTP.

[3] HERRERA A., M. L.; ABAD T., Alfredo. Cioran: ensayos críticos. Pereira, UTP, 2008.

[4] A los amigos de Cioran

Este es el canto, amigos, el verseo,
el pertinaz clangor de mis poemas;
de mis rimas que son como anatemas
o como un astro negro en su apogeo.

Lejos de mí las mieles del enteo,
ahora del ser me hieren sus dilemas;
las voces iracundas, las blasfemas
las que en el alma hurgan sin rodeo.

Aquellas que Cioran tanto exaltaba,
y a las cuales su espíritu les daba
esa hondura en francés intraducible.

Este ingenio, este estilo aquilatado,
y que a decir verdad nos ha enviciado
a vosotros y a mí por lo inasible.

[5] Remetemos o leitor que queira aprofundar o tema da Poética e do Mal em Héctor Escobar Gutiérrez ao estudo de O. K. Vanegas Vásquez, La estética de la herejía, Pereira, UTP, 2007. http://www.utp.edu.co/cms-utp/data/bin/UTP/web/uploads/media/literario/documentos/INTRODUCCION-REVISTA-N-1-La-Estetica-de-la-herejia-en-Hector-Escobar-copia.pdf

[6] Recordaciones

A través de estos raptos cioranianos,
pienso la vida de hoy, en la pasada,
en mi anterior vivencia aborrascada…
en el hoy y el mañana, días insanos.

Y me hurgo por dentro con la manos
-verdugo de  mí mismo, de mi nada-
hasta ver a la sombra agazapada
mirarme con rencor, ojos tiranos.

Y presiento un pavor, el de la muerte,
consumir el rescoldo de mi suerte,
lo que queda de mi alma, ruin ceniza.

Vestigios esparcidos en el aire,
mientras hace la sombra su desaire
con ese mohín, que estigmatiza.

[7] In Memoriam

Es sin duda Cioran el heresiarca
de este mundo convulso, postmoderno;
de este mundo que es símil del infierno
y en el cual reina impávida la parca.

El caos y la crisis su obra abarca
porque el desastre ha sido y es eterno;
por eso él -ni adalid, ni subalterno-
es del pensar anárquico el patriarca.

El sin par, el sarcástico, el rotundo,
el que observa la vida en lo profundo,
con el ojo de un místico extraviado.

Brindo a él estos versos en memoria,
para exaltar la ascesis perentoria
de ese su estilo crítico y crispado.

[8] Lo definitivo

Calle la voz la última palabra,
que no escuche el oído la primera;
porque son la inicial y la postrera,
el sinuoso y confuso abracadabra.

Olvide el alma entonces lo que sabe,
lo que cree saber, o lo que niega.
¿O es que no ha visto su mirada ciega,
que en el vacío del ser hasta Dios cabe?

Húndase el hombre en pozos de negrura
-en tumba o catacumba o sepultura-
pues muriendo ha vivido entre los muertos.

Caiga al fin el telón de sombra espesa,
que otra vida no habrá: nadie regresa
a trajinar de nuevo estos desiertos.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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