El oficio solitario de la poesía

Georg Trakl (nachrichten.at).
Georg Trakl (nachrichten.at).

¿Será la poesía importante para el ser humano? Más allá de ser el explotador constante de la cantera milagrosa del lenguaje, ¿será el poeta el portavoz de la humanidad?

Si lo miramos bien, el hecho poético en primera instancia es un acto egoísta. Por ser el producto de un oficio solitario busca ante todo limpiar el inconsciente del autor, conversar con la historia desde una perspectiva personal donde influye la cultura, la familia y el entorno; preguntar, aunque en vano, por los orígenes de la muerte, el amor, el sueño y la vigilia.

Antes de poner en cuestión su obra ante un público, el poeta está asumiendo consciente o inconscientemente que para sí mismo ésta tiene ya una motivación o un valor visceral, quiérase o no, puesto que no hay ninguna escritura para nadie. La lectura de poesía sería como la de toda manifestación artística, una reescritura. Y aquí está el punto de partida del egoísmo hacia la colectividad: cuando leemos colaboramos para que el autor termine de escribir y en la medida que hallemos en sus textos una clave para entendernos a nosotros mismos, estaremos entendiendo el universo personal de otros que simpatizarían de igual modo con el nuestro. El poeta al escribir, como individuo, exterioriza su percepción de mundo, y por lo mismo, exterioriza la percepción de mundo de quienes al leerlo se sienten identificados con sus versos. La obra perdería de este modo toda autoría, y la palabra estaría por encima de sí misma y de toda vanidad, llevando al creador a la calidad de simple intermediario entre el ser humano y la revaloración de su dignidad.

Hace falta plantearse el hecho poético como una necesidad humana que traspase las estructuras estéticas. Para que la poesía pueda entenderse como una herramienta del lenguaje volcada sin discusión a desenmarañar los secretos de nuestra existencia, más que a saturar los archivos de la memoria con inúmeras biografías interesantes, nos hace falta, no tanto esperar a que sigan pasando siglos y nazcan genios dignificantes, sino volver, con los ojos vendados, a la  época de las cavernas.

Fragmento de Poesía de la muerte y muerte de la poesía.


@amguiral en Twitter.

Albeiro Montoya Guiral

Tuve cinco perros y a todos los enterré bajo el mismo naranjo. (Twitter: @amguiral).

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