Colmillos de toda clase rasgando carne

Foto: Leo Carreño
Foto: Leo Carreño

Si una punzada aguda perfora la boca del estómago

o las sienes en dirección al cerebro

o los ojos de adentro hacia afuera

como si un alfiler diminuto afilado por el diablo

ingresara por la raíz de las uñas de los pies

como si una bala al rojo vivo a toda velocidad

entrara por el orificio eyector y saliera por la boca antes de matarnos

deberá ser que viene de las manos de dios

o de las tripas de algún enemigo público

o de la imaginación de los ociosos

o de la pituitaria de un poeta maldito.

La punzada causará dolor en algún lugar

y aunque será un dolor como el de otros

repetido desde el principio de los siglos

será un dolor nuevo y sin nombre ni diagnóstico

de esos que suceden una sola vez por vida y por persona

y que duelen hasta la muerte y luego de ella

como el dolor de perder un hijo

como el dolor de conciencia

como el dolor de patria

con el dolor de otro

como el dolor.

Sergio Marentes

Animal que lee lo que escribe.

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