Jim Jarmusch: la errancia de un independiente

Ser independiente es encontrar su propio espacio, es conocer la especificidad de su talento para utilizarlo mejor. Aprender puede ocupar toda una vida. La vida es muy corta. Siento una especie de desprecio por la manera como se trabaja en Hollywood, ver la vida y pensar el mundo de acuerdo a la raza, a la posición social. Jim Jarmusch.

Me encantan las palabras, pero creo que hablamos demasiado.
Me encantan las palabras, pero creo que hablamos demasiado. Jim Jarmusch.

Noche en la tierra (1991) De Jim Jarmusch.

Por: Juan Guillermo Ramírez

Edison no imaginó que al intentar restringir la producción de cine a miembros de su trust daba origen al cine estadounidense independiente, hecho al margen por productores rebeldes. Y cuando los estudios debieron deshacerse de sus salas, la coyuntura para esta alternativa se vio favorecida. Pero si durante décadas, películas como Plano 9 from outer space (1959) de Ed Wood, no competían con el producto industrial, desde los sesenta, con la experiencia de American International y otras pequeñas empresas, el triunfo de Easy Rider y la supremacía del cine de “alto perfil”, los independientes comenzaron a competir con obras más complejas. El director Taylor Hackford alcanzó popularidad gracias a una serie de películas rodadas a lo largo de los años ochenta y noventa: El oficial y el caballero, Eclipse total y ahora regresa con El abogado del diablo. El protagonista es un joven y ambicioso abogado, de Florida, Kevin Lomax, feliz con su bella y atractiva esposa, Mary Ann, que debido a sus éxitos profesionales, es contratado por un poderoso y misterioso bufete de abogados de Nueva York con intereses y clientes en todo el mundo. Una vez se incorpora a su nuevo trabajo, tanto Lomax como su esposa descubren un mundo de lujo y esplendor (sueldos astronómicos, viviendas elegantes, fiestas fantásticas…), además de comprobar que los miembros que componen el bufete y sus respectivas familias forman una sociedad cerrada y secreta: una secta de adoradores del demonio dirigida por el mismo Satán. El guión de El abogado del diablo es de Jonathan Lemkin, basado en una novela de Andrew Niederman. La historia muestra cómo se extiende la naturaleza del mal en la vida moderna, cuando las personas tienen la oportunidad de ejercer libremente su voluntad, eligen condenarse ellas mismas nueve veces cada diez. Los personajes de la película tienen problemas porque han tomado decisiones y no es necesario culpar al diablo de los terribles acontecimientos que ocurren. De esta forma, El abogado del diablo de lo que verdaderamente habla la película es de la sociedad moderna, de la ambición y el precio que pagamos por conseguir nuestros objetivos, y la forma en cómo el afán por competir y ganar se han convertido en valores fundamentales de nuestra cultura, en definitiva, de los ganadores que venden su alma al diablo. Este Satán terrenal es un hombre manipulador que domina un sub-mundo representado por los excesos de los placeres más terrenales. El carisma del personaje requería que lo hiciese un actor cuya presencia se sintiese en todas las escenas. En este sentido, Al Pacino era una elección bastante clara.

En El abogado del diablo de Taylor Hackford, hay unos cuantos pases de magia que corren por cuenta de una batería de efectos especiales y varios temas trascendentes –Dios, el Anticristo, el fin del milenio y la paternidad–, con los que Pacino, altisonante y desbocado, se hace un auténtico festín.
En El abogado del diablo de Taylor Hackford, hay unos cuantos pases de magia que corren por cuenta de una batería de efectos especiales y varios temas trascendentes –Dios, el Anticristo, el fin del milenio y la paternidad–, con los que Pacino, altisonante y desbocado, se hace un auténtico festín.

Para algunos teóricos, historiadores e investigadores de cine, el término independiente sólo define al cine contestatario, lo cual reduce el logro a un puñado de películas y no toma en cuenta el trabajo de algunos cineastas como Francis Ford Coppola, Peter Bogdanovich y Martin Scorsese, cuya película El toro salvaje de 1981, debe mucho a sus primeras cintas independientes, que fueron luego acogidos por las transnacionales, al igual que el de ciertos egresados de academias de cine, como John Carpenter, Brian De Palma, David Lynch, David Cronenberg, Spike Lee o Susan Seidelman, con interesantes obras; o cintas hechas con más recursos y libertad, adquiridas por conglomerados, como lagunas de Robert Altman o El fantasma del paraíso (1976), de Brian De Palma. La producción independiente de prestigio estuvo asociada principalmente con el cine underground de Nueva York. Las películas de John Cassavetes eran los modelos: Sombras (1960), Rostros (1968) y Los maridos (1970). Pero cuando Hallowen, violenta y misógina película de horror con valores de producción un poco más pulidos, se convirtió en la cinta independiente de mayor éxito en 1978, las múltiples posibilidades de este cine se hicieron más obvias. Hollywood podía debatirse en su Watergate privado, suscitado por los robos de David Begelman, ejecutivo de la Columbia; pero en el traspatio no había por qué alarmarse: las películas eran más baratas, podrían recuperar su inversión, dar alguna ganancia y garantizar la continuidad.

Robert De Niro leyó la autobiografía de Jake LaMotta durante el rodaje de El Padrino II en 1974 y vio el potencial de El toro salvaje que iba a hacer con Martin Scorsese. Tardó más de cuatro años en convencer a todos, incluyendo a Scorsese, para crear esta película.
Robert De Niro leyó la autobiografía de Jake LaMotta durante el rodaje de El Padrino II en 1974 y vio el potencial de El toro salvaje que iba a hacer con Martin Scorsese. Tardó más de cuatro años en convencer a todos, incluyendo a Scorsese, para crear esta película.

Sin embargo, la línea de Cassavetes, de películas como Hester street (1975) y Between the lines (1977) de Joan Micklin Silver, Heartland (1978) de Richard Pearce y Susan y Ana (1978) de Claudia Weill, se ha conservado en un movimiento rico en expresividad y temáticas, con posibilidades de dar una visión más veraz y compleja de Estados Unidos, en el cual se inscribe el largometraje de Jim Jarmusch, Más extraño que el paraíso (1984). Si bien la influencia de Ozu o Wenders en Jim Jarmusch hacen a esta película atípica dentro del cine independiente, sí es una muestra de las diversas alternativas de este cine: el relato minimalista recibe un tratamiento acorde, en tiempo real, consistente en breves planos, casi siempre divididos por fotogramas negros, en que la cámara hace escasos paneos y observa lo narrado casi con reverencia, sin detalles ni primeros planos. Suele trabajar sus guiones en bloques narrativos diferenciables y en ocasiones dramáticamente independientes. Hasta tal punto que en ocasiones le salen películas divididas evidentemente en episodios, como los cinco taxis de Noche en la tierra o los tres grupos de inquilinos en le hotel de Mystery train. Esta negación del modelo clásico de representación, que ubica al cineasta entre los que buscan soluciones estéticas afines a sus inquietudes, no se manifiesta en la mayor parte del cine independiente estadounidense, que parece más inclinado hacia sondeos sociales, políticos o étnicos. Con todo, Jim Jarmusch prosiguió en su línea, de Permanent vacation (1980) A bajo la ley (1986), El tren del misterio (1989) y Noche en la tierra (1991).

Jim Jarmusch es un realizador norteamericano, desafortunadamente desconocido para todos. Nació en 1954 en Akron, Ohio y es una figura central de la nueva generación de directores independientes del cine estadounidense y heredero de Yasujiro Ozu, Nicholas Ray, de quien aprende los oficios de la realización y Wim Wenders.

Dos amigos y la prima de uno de ellos, que acaba de llegar a Estados Unidos desde Budapest, viven en Florida diversas aventuras. Extraños en el paraíso, reconocida película independiente de los ochenta, se rodó en 18 días con un equipo de tres actores y ocho técnicos.
Dos amigos y la prima de uno de ellos, que acaba de llegar a Estados Unidos desde Budapest, viven en Florida diversas aventuras. Extraños en el paraíso, reconocida película independiente de los ochenta, se rodó en 18 días con un equipo de tres actores y ocho técnicos.

Numerosos músicos han atravesado con su presencia sus películas, como John Laurie y sobre todo Tom Waits, quien compuso la banda sonora original para Noche en la tierra. Pero es el mismo Jarmusch quien, tentado por el rock, llega a ser cantante del grupo “Dark Day”. En 1984, el Festival de Cannes descubre su talento tenebroso en la cinta Extraños en el paraíso. En 1986, el público acepta la participación grotesca de Roberto Benigni en Dawn by low. Después de haber rodado en 1989 los registros de la cultura rock en Memphis, Jarmusch salta de su Mystery Train para caer al interior de un taxi en Una noche en tierra.

Antes de ser realizador, Jarmusch quería ser poeta. Marchar hacia delante, partir, abandonar un sitio o como diría Rimbaud, “el hombre de semillas de viento”, entregado a la contingencia de las carreteras. Simplemente huir. Y lo hace abandonando Akron, su ciudad natal de Middle West. Cuando contaba con 15 años, pasaba las horas leyendo poesía, leyendo a los padres de la “generación beat”, devorando las páginas de ese delirio inconsciente llamado El almuerzo desnudo de William Burroughs, una clara y personal revelación. Es la época en que escribe sus primeros versos. Haciendo una corta escala en Chicago, se dirige a Nueva York en donde este joven rebelde romántico encuentra al rebelde mítico de Nicholas Ray quien ha sabido captar la rebelión de toda una generación a lo largo de la joven pareja de Los amantes de la noche o al James Dean de El furor de vivir.

“Nick me dio a conocer un nuevo gusto por el cine. Tuve la oportunidad de trabajar como asistente de dirección en el rodaje de Nick’s movie de Wim Wenders, algún tiempo antes de la muerte de Ray. Para mí, Nick era un héroe. Lo había idealizado y lo primero que me enseñó fue no aceptar ningún héroe”. Nick va a ser su maestro que le supo transmitir el trabajar “en familia” para así salvaguardar el costo que debe pagar su independencia. Filma su primera película “underground” Vocación permanente con doce mil dólares.

Jim Jarmusch guioniza y dirige este compendio de historias que se desarrollan en la noche de cinco importantes ciudades del mundo.
Jim Jarmusch guioniza y dirige este compendio de historias que se desarrollan en la noche de cinco importantes ciudades del mundo.

Jim Jarmusch filma lo que él mismo llama “la celebración de lo banal”. Los cinco episodios que conforman Noche en la tierra muestran el tiempo de una carrera en taxi por la noche, los breves encuentros insólitos entre los choferes y sus pasajeros en cinco ciudades y en horarios distintos: Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki. “Tomar un taxi es un acto banal del día. La prueba es que este tipo de secuencias son editadas en cualquier película”. Con sus episodios ambientados en Los Ángeles, Nueva York, Roma, París y Helsinki y sus estrellas invitadas (Gena Rowlands, Winona Ryder, Beatrice Dalle y otras), representa el error consumado de un director que siempre, desde el comienzo, estuvo cerca de cometerlo, pero que antes supo abstenerse a tiempo. Jarmusch se equivoca al subrayar el humor absurdo que subyace a la falta de acción. Un plano en el que no sucede nada y que se prolonga indefinidamente genera una tensión que mueve a la risa, pero es la risa la que provoca lo insoportable de la situación. En Noche en la tierra, Jarmusch aprovechó para hacer una película de diálogos y monólogos, en la que el vacío que lo hizo famoso se llena permanentemente con la verborragia de los personajes. El resultado es un hartazgo que no tiene rango de experiencia estética. Es puro cansancio de lo banal y ridículo multiplicado por cinco episodios. Noche en la tierra es su película más sencilla, en tono, formulación y ejecución. Quizá sea la película de contenido más ligero, pero no por ello deja de ser un admirable ejercicio de estilo en el que se dan cabida una frágil chica que sueña con ser mecánico, una pasajera ciega que ve más que el resto de los mortales, un taxista desbocado (Roberto Benigni) que provoca un ataque al corazón de un sacerdote, un taxista que no sabe conducir y un tipo que lleva horas para que le pare un taxi. Y la historia más triste que contado nunca Jarmusch, el episodio de Helsinki protagonizado por Matti Pellompaa, actor favorito de Aki Kaurismaki.

Las películas de Jim Jarmusch son películas de sensaciones. Las sensaciones que nos proporciona Hollywood son parecidas a los fuegos ratifícales. Sus películas son caricias visuales al espectador completadas a menudo con finales difusos como dejados en el aire. “Siempre me imagino el final tras haber rodado la película”. Jarmusch cree en el espectador aunque el espectador haya dejado de creer en sí mismo y supone que es capaz de imaginar un final por sí mismo o llegar a conclusiones por sí mismo.

La primera historia comienza al atardecer, (las 7:05pm) en Los Ángeles, la protagonizan una taxista casi adolescente, que masca chicle sin descanso y fuma compulsivamente (Winona Ryder), y su pasajera (Gena Rowlands), una ejecutiva de Hollywood, que recoge en el aeropuerto y la lleve a Beverly Hills.
La primera historia comienza al atardecer, (las 7:05pm) en Los Ángeles, la protagonizan una taxista casi adolescente, que masca chicle sin descanso y fuma compulsivamente (Winona Ryder), y su pasajera (Gena Rowlands), una ejecutiva de Hollywood, que recoge en el aeropuerto y la lleve a Beverly Hills.

“No soy un verdadero director, soy una estafa. No sería capaz de trabajar con 150 técnicos o gastarme más de 12 millones de dólares. Spielberg, Coppola, esos tipos son verdaderos directores. Sólo hice Noche en la tierra para poder viajar y trabajar con mis amigos. Es bonito, pero es antiético hacia una actitud profesional”.

Jim Jarmusch es un realizador norteamericano, desafortunadamente desconocido para todos. Numerosos músicos han atravesado con su presencia sus películas, como John Laurie y sobre todo Tom Waits, quien compuso la banda sonora original para Noche en Tierra, su más reciente película.

Pero es el mismo Jarmusch quien, tentado por el rock, llega a ser cantante del grupo “Dark Day”. En 1984, el Festival de Cannes descubre su talento tenebroso en la cinta Extraños en el paraíso. En 1986, el público acepta la participación grotesca de Roberto Benigni en Dawn by low. Después de haber rodado en 1989 los registros de la cultura rock en Memphis, Jarmusch salta de su Mystery Train para caer al interior de un taxi en Noche en tierra.

Interesante película cuya trama se desarrolla en los trayectos de taxi en cinco ciudades diferentes, cinco historias independientes que solo tienen en común que se trata de la misma noche.
Interesante película cuya trama se desarrolla en los trayectos de taxi en cinco ciudades diferentes, cinco historias independientes que solo tienen en común que se trata de la misma noche.

Antes de ser realizador, Jarmusch quería ser poeta. Marchar hacia delante, partir, abandonar un sitio o como diría Rimbaud, “el hombre de semillas de viento”, entregado a la contingencia de las carreteras. Simplemente huir. Y lo hace abandonando Akron, su ciudad natal de Middle West. Cuando contaba con 15 años, pasaba las horas leyendo poesía, leyendo a los padres de la “generación beat”, devorando las páginas de ese delirio inconsciente llamado “El almuerzo desnudo” de William Burroughs, una clara y personal revelación. Es la época en que escribe sus primeros versos. Haciendo una corta escala en Chicago, se dirige a Nueva York en donde este joven rebelde romántico encuentra al rebelde mítico de Nicholas Ray quien ha sabido captar la rebelión de toda una generación a lo largo de la joven pareja de Los amantes de la noche o al James Dean de El furor de vivir.

“Nick me dio a conocer un nuevo gusto por el cine. Tuve la oportunidad de trabajar como asistente de dirección en el rodaje de Nikc’s movie de Wim Wenders, algún tiempo antes de la muerte de Ray. Para mí, Nick era un héroe. Lo había idealizado y lo primero que me enseñó fue no aceptar ningún héroe”. Nick va hacer su maestro que le supo transmitir el trabajar “en familia” para así salvaguardar el costo que debe pagar su independencia. Filma su primera película “underground” Vocación permanente con doce mil dólares.

“Ser independiente es encontrar su propio espacio, es conocer la especificidad de su talento para utilizarlo mejor. Aprender puede ocupar toda una vida. La vida es muy corta. Siento una especie de desprecio por la manera como se trabaja en Hollywood, ver la vida y pensar el mundo de acuerdo a la raza, a la posición social”.

Jim Jarmusch filma lo que él mismo llama “la celebración de lo banal”. Los cinco episodios que conforman Una noche en la Tierra muestran el tiempo de una carrera en taxi por la noche, los breves encuentros insólitos entre los choferes y sus pasajeros en cinco ciudades y en horarios distintos: Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki. “Tomar un taxi es un acto banal del día. La prueba es que este tipo de secuencias son editadas en cualquier película”.


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Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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