Vil Ediciones: itinerancia y autonomía

Javier Heraud, El Viaje. Vil Ediciones. Foto de john Díaz para Literariedad.
Javier Heraud, El Viaje. Vil Ediciones. Foto de John Díaz para Literariedad.

En nuestro oficio de peatones por la Universidad Nacional, en Bogotá, nos encontramos con Hortensia y Erico Sanchez Volta, integrantes de la editorial independiente argentina, latinoamericana, Vil Ediciones. En todas sus palabras había algo nuevo, un compartir iluminador. Una visión particular de los países que visitan, de Colombia, ante todo, donde están de paso por estos días compartiendo su trabajo y apoyando la Feria del Libro Independiente que se dará en mayo en la ciudad. Traen una cantera de autores oscurecidos por la vida misma o que han resistido el aniquilamiento de las palabras, lo que los hace tan imprescindibles. En su puesto de trabajo compartían escenario libros de Nicanor Parra, Javier Heraud, Pedro Lemebel, Estella Díaz Varín, Enrique Lihn, Roberto Bolaño, Slavoj Žižek, entre otros, todos hechos a mano, con ilustraciones bellísimas de artistas de todo el Cono Sur.

Compartimos con nuestros lectores esta conversación que sostuvimos con ellos para dar luces acerca de su pensamiento, su visión de mundo, su quehacer, y sobre todo para agradecer que hayan hecho una pausa en el camino a escuchar nuestras inquietudes asentadas en la terca labor de la poesía.

¿Qué es Vil Ediciones, quiénes la conforman?

Hortensia: Una editorial independiente. En este momento somos cuatro personas, pero en diferentes partes del mundo. Se volvió un proyecto nómada, aunque el piso sigue siendo Buenos Aires porque es la casa a la que algún día vamos a volver.

Erico Sanchez Volta: Yo soy el más nuevo, trabajaba publicaciones por fuera, y ahora ya unido a Vil Ediciones lo considero un proyecto itinerante, nómada, donde la clave y el motor es la investigación, sentir todo el tiempo que la literatura nunca termina, que es infinita. Estar es una búsqueda de autores, de conocimiento, de gente, de lazos culturales, no sólo en la literatura sino con artistas gráficos, ilustradores, ilustradoras. También Vil Ediciones es una forma de involucrarse políticamente en lo que pasa en los países, porque uno no viaja por turismo sino para saber cuál es la realidad.

Hortensia: También para saber de qué se está hablando, cuáles son las temáticas que están más candentes.

Erico: Es un proyecto incipiente, que tiene mucho futuro, cuya base es lo itinerante y, sobre todo, el nunca sentirse satisfecho.

Hortensia: Yo agregaría una palabra que nos gusta mucho: la pasión, porque publicamos cosas que, primero, nos gustan, esa es la base de todo, también publicamos porque nos gusta leer, es como volver a esas pasiones y al papel.

Erico: Y a lo artesanal. Todos somos encuadernadores. Sabemos que la mayoría de libros que tenemos se encuentran en internet, pero sabemos la importancia de lo hecho a mano, Vil Ediciones es una comunión de un montón de cosas.

¿Por qué el nombre de Vil Ediciones?

Erico: Yo soy el nuevo, pero lo voy a contar. Hay una cuestión medio poética con esto de ser malvados, de hacer ediciones independientes y que las grandes editoriales piensen que somos la fruta podrida del cajón, por eso somos un poco malos. Además allí hay un juego con los apellidos, pero más que nada está la cuestión de la humorada de que somos malos porque editamos libros. La cuestión es tomárselo con humor, no estamos haciendo nada malo para editar seis copias de Žižek, aunque seamos viles para mucha gente.

No tomamos el libro como objeto sino como puente.

Vil Ediciones en la última Feria del Libro Independiente que se desarrolló en Quito. Foto de su archivo particular.
Vil Ediciones en la última Feria del Libro Independiente que se desarrolló en Quito. Foto de su archivo particular.

¿De alguna manera luchan para que sobreviva el libro en papel?

Erico: Es una forma de resistencia.

Hortensia: Es una forma de fomento, también. Hay personas a quienes les puede sonar un poco vintage, hasta fetichista, como cualquier vendedor de libros, peros estos libros los hacemos nosotros.

Erico: No tomamos el libro como objeto sino como puente, un nexo con otras personas.

Hortensia: También que sirva como herramienta para que se sigan reproduciendo oficios que parecen olvidados como la encuadernación. Y a su vez, el proyecto es una forma de materializar muchas ideas que teníamos hace algunos años, como la autogestión, los proyectos entre amigos, la no jerarquía.

Erico: Un proyecto grupal donde uno pueda mantener individualidades, como decir el proyecto es colectivo, qué se edita y qué no se edita se decide entre todos, pero cada uno tiene autonomía de poder trabajar con los textos de la forma que quiera, que uno pueda decir que la persona que se acerca al puesto y ve los libros, siente que se los ofrecemos porque los hemos trabajado, la idea es sentir los textos.

Hortensia: Transitarlos.

Erico: Es importante tener a Slavoj Žižek y a Stella Díaz Varín en el parche porque pensamos en los viajes, en que trabajamos en universidades públicas.

Hortensia: Que pasamos por idiosincrasias muy distintas todo el tiempo, y eso nos hace saber qué es lo que cada lugar busca en cierta medida.

Erico: Y qué le puede dar Vil Ediciones a cada lugar, a cada universidad, y a cada persona que se acerca a nosotros.

Hortensia: Que no es lo mismo que sucede en Buenos Aires, la cuestión de que todo se transforma a cada instante.

¿Creen en un canon alternativo?

Erico: Claro. La idea es generar nuevas formas de lazos entre artistas, entre personas con búsquedas, encuadernadores, lectores, por eso apoyamos la Feria del Libro Independiente que se da en Bogotá desde hace tiempo, que parece que se va a dar en Villavicencio, que se da en otros países del Cono sur y en México. La idea es apoyar siempre este tipo de cuestiones, y de desarticular los espacios privados, la cultura empaquetada.

Hortensia: Y tenemos esa visión de que tampoco lo alternativo es el negativo, la relación opositora al canon oficial y a la Feria del Libro oficial.

A mí me han dicho: “su parche es muy revolucionario”.

¿Asistirían a la Feria del Libro oficial?

Erico: ¿Cómo no ir? Uno va a conocer autores, a escuchar gente que sabe.

Hortensia: Pero ya a participar sería otra cosa. Ese me parece un hecho político. Decidir en qué lugares participar y en qué lugares no.

Erico: No participamos en la Feria del Libro oficial por varias cuestiones. Primero porque somos una editorial de cuarta tirada, no nos podemos preparar para una feria así porque no podemos tener cien ejemplares de cada libro.

Hortensia: Sería un nivel industrial. Y en segundo lugar, maneja conceptos que no nos interesan, como pagar por los puestos, nosotros tratamos de fomentar ferias que sean libres, que no respondan a empresarios. No nos interesa malgastar nuestra energía ahí.

Erico: Sí sabemos que son lugares a los que uno va a aprender, a escuchar gente, a conocer nuevas ediciones, a compartir ideas.

¿Qué es lo político para ustedes?

Erico: Lo político es estar ahora en un espacio público. La decisión de qué editar, porque los libros dicen cosas, uno lee a Žižek, a Bukowski, Pizarnik, Andrés Caicedo, uno tomas esas decisiones porque se arriesga, estando en un espacio público puede venir cualquiera, puede venir una persona de ultraderecha y decirte “estás editando Foucault, ¿por qué estás editando Foucault?”

Hortensia: A mí me han dicho: “su parche es muy revolucionario”.

Erico: Tampoco tiene cosas trotskistas, ni vendemos a Marx.

¿Ustedes se consideran izquierdistas?

Erico: No. Nosotros vamos por otra senda. Quizá todavía no haya una definición partidista, una etiqueta política.

Hortensia: Creemos en esa gran frase de que “lo personal es político”. Eso también significa que no le tenemos miedo al concepto de lo político, y creemos que todas las acciones tienen su sustento.

Erico: Uno también decide participar de marchas, pero siempre siendo precavido, entrando en la investigación. Por decisión política hemos ido a ver marchas de derecha, como a marchas de izquierda, porque nos gusta investigar, ese es el rol político que creemos estamos teniendo nosotros en los viajes. Tratar de ver un poco cuál es la realidad, porque uno conoce de otros lugares a partir de lo que le dicen, pero para nosotros el acto político real es estar en el lugar y compartir con la gente y entregar mano a mano nuestros libros y saber las razones por las que los recomendamos. Es una labor de divulgación.

Hay universidades a lo largo de Suramérica a las que quizá no puedes entrar o no puedes estar.

¿Se presentan sólo en universidades públicas, o en qué otros lugares?

Hortensia: Las universidades públicas nos parecen lugares que tienen buena recepción de material, espacios justamente abiertos. Nos parece fundamental venir, vender, fomentar, es decir,  participar.

Erico: No siempre. Hay universidades a lo largo de Suramérica a las que quizá no puedes entrar o no puedes estar, hay momentos. En Colombia pasa mucho que vas un día a una universidad y te dejan entrar y vas al otro día y te piden carnet y te dicen: “no se puede entrar”  (en Chile pasa lo mismo) y uno dice: “pero esto es un espacio público”, y pareciera que dijeran: “aunque es un espacio público no te voy a dejar entrar”. Y entonces ahí empezamos a definir qué es y qué no es lo público, y eso es un acto político.

¿En esa relación cómo sienten esta universidad, la Universidad Nacional?

Erico: Creo que La Nacho cambió bastante desde que vinimos por primera vez, en 2012. La siento más tranquila, menos intervenida.

Hortensia: Creo que La Nacho corresponde mucho al momento político colombiano, como que vive más tranquila, entre dos comillas gigantes, como que está más calmada.

Erico: Yo creo que como dice Žižek: “los gobiernos tienden a politizar el discurso y los actos”, no sé si está apolítica la universidad pero sí siento que hay menos choques.

Hortensia: Antes estaba más combativa, se le veía más rabiosa.

Erico: Nosotros veníamos y había gases lacrimógenos, capuchos.

Hortensia: Pero bueno, era lógico: era el primer gobierno de Santos, habían salido del demonio de Uribe, era parte del momento, y ahora ya es otra cosa, ya es el segundo gobierno, se habla de paz.

Erico: A nivel educativo, la verdad, desconocemos totalmente en qué momento está la universidad.

Hortensia: Porque el mayor contacto son los estudiantes, y cada carrera es un mundo, cada facultad es un abismo, hay gente muy conforme, inconforme, hay de todo.

Erico: Como siempre el gran porcentaje de los estudiantes no están aquí por placer, esa es la verdad, ese gran porcentaje no lee, lee apenas lo que se le da en las clases, y hasta ahí no más.

Hortensia: Pero por suerte siempre encontramos lectores apasionados, o personas que saben lo que quieren, a pesar de sentir la obligación de estudiar, que es cultural y viene de los padres y de la presión de tener una carrera universitaria como ocurre en toda Latinoamérica, y que en Colombia es bastante fuerte. Siempre está el que sabe, más o menos, o está conectado con lo que verdaderamente quiere, y es a quien le gusta leer, o la ilustración o que sabe por dónde va su búsqueda.

Y los lugares cambian. Los que viven aquí les parece que Bogotá está igual, yo la veo muy cambiada, siempre cambian los lugares, como cambian las personas.

Cuando hablan de lo itinerante me recuerdan a Gonzalo Arango, precisamente, porque en su primer manifiesto, escribió: “….no llegar es también el cumplimiento de un Destino”, a partir de esto, ¿cómo conciben lo itinerante?

Erico: Lo itinerante para nosotros es, justamente, a veces no llegar y a veces llegar, y que ese no llegar nos haga llegar a otros lugares. De repente salir de una ciudad y caer en otra y saber de una universidad donde se puede ir a participar. Nos pasó en Perú: ir a caer en universidades muy olvidadas por el estado.

Hortensia: Y que hubo muy buena recepción, sin embargo.

Erico: Y cómo uno se abre paso en los lugares.

Hortensia: Este formato nómada nos gusta mucho porque nos enriquece.

Erico: Además, no es que uno intente interpelar al otro y decirle: “bueno, acá estamos nosotros, esto es lo que tenemos, somos importantes en este momento”. No. No somos nada. Hoy estamos acá circunstancialmente esperando ser interpelados por los demás, por el lugar, eso es lo itinerante: sentir que los otros también nos interpelen, la reciprocidad, y que muchas veces nos ponen en jaque y nos contradicen. Y sentir que estás por fuera de este circuito cultural estructurado, eso te lo da lo itinerante: la fluidez, la versatilidad de poder estar dentro o fuera, generar independencia, autonomía.

Hortensia: O colaborar con ciertos espacios, con ciertos espacios no. Conocer, desconocer. Lo itinerante tiene también mucho de desconocimiento, porque nosotros venimos con todo este deseo de información pero hay veces en que no es accesible o no das con la persona indicada. Es un ejercicio de paciencia, perseverancia.

Erico: Y los lugares cambian. Los que viven aquí les parece que Bogotá está igual, yo la veo muy cambiada, siempre cambian los lugares, como cambian las personas.

¿Cuál será ese mejor o peor lugar o circunstancia a dónde lo itinerante los haya llevado?

Hortensia: Yo creo que lo mejor siempre es cuando se logra esta idea hermosa de la red, es decir, que venga una persona y nos diga: “qué bueno lo que hacen, me interesa, mañana habrá tal cosa, tal feria, vengan”, eso me parece muy valioso, cuando de verdad conectamos o de verdad hay empatía, y eso por fortuna nos sucede mucho.

Erico: Y cuando te das cuenta que puedes lograr que dos personas desconocidas establezcan un nexo. Como nos ha pasado muchas veces: hemos generado espacios donde no solo nosotros hemos conocido gente nueva, sino que dentro de esas personas también han logrado contactos, compartir cosas.

Hortensia: Y además el hecho de que nosotros cuatro estemos divididos también enriquece en cierto punto, porque nosotros ya pasamos por Perú, pero nuestro amigo Guillermo está allí ahora, y entonces le pasamos información y conoce gente que ya nosotros conocemos.

Erico: Lo negativo, depender del estado siempre es lo negativo, es decir, cuestiones tontas, como enfermarse.

Hortensia: O lo circunstancial, como el clima.

Erico: Nos han robado. Se nos han perdido cosas.

Hortensia: Se nos ha perdido todo con la lluvia en el Eje Cafetero, lastimosamente… Hemos perdido mucho material, por el continuo movimiento hay flujos de pérdidas, desconcentraciones, ganas, pocas ganas, altibajos de la salud.

Erico: Como proyecto intentamos no hacer esos juicios de valor, tampoco caer en el mensaje hippie de todo está bien, porque hay cosas que suceden que a uno no le gustan, pero qué más que viajar, no pude haber cosas malas, salvo que te corten una pierna, no sé, pero por ahora nada así nos ha pasado, y que no vaya a pasar.

Hortensia: Y también es por la senda por la que nos movemos, porque dentro de todo uno aprende a cuidarse, y también hemos aprendido en qué lugares estar y en qué lugares no, porque podría ser perjudicial.

Uno tiene que ir con la verdad, con lo que pasa, eso también es político: reconocer.

¿A qué lugares no les gusta ir, o a qué países?

Erico: A mí me gustan todos los países. Y de hecho, lo que tratamos de hacer nosotros es desmitificar, porque si uno habla de Colombia afuera, le van a decir “¡Colombia!, peligroso, muertos, guerra, desaparecidos”, y sí, los hay, hay una historia de resistencia, una historia muy fuerte en Colombia, pero si uno va con esa mentalidad aparecen esas cosas, en cambio nosotros hemos estado en el Putumayo, en Huila, Cauca, en el Valle, Santander, en el norte, en el Cesar, Bolívar, Bogotá, Cali (que es súper caliente), y aquí estoy, nadie me hizo nada, de hecho me han dado más de lo que yo he dado.

Hortensia: La idea también es llegar a los lugares y encontrar esos lugares de resistencia, las universidades públicas, la Univalle, por ejemplo, que es un mundo dentro del gran mundo caleño, como acá también, esos lugares son un poco de refugio de ciertas ideas, y de resistencia.

Erico: Quizá si uno va al Huila y plantea ciertas cosas no caiga de la misma forma que en otros lugares, por eso uno decide dónde discutir, porque como actor que viene de afuera no puede lograr cambios o contradecir demasiado, tampoco uno tiene herramientas a veces, como para discutirle, por ejemplo, a un campesino que viene y te dice: “todos los guerrilleros, todos los de izquierda son una mierda porque mataron a toda mi familia”. O qué le vas a decir a un boliviano cuando estás en su país y te dice: “ustedes en Argentina a nosotros nos dicen bolitas de mierda”. ¿Qué le vas a decir, le vas a decir que no? Le tenés que decir que sí, que Argentina es un país discriminador, burgués, que a los extranjeros los tratan mal, especialmente a los peruanos y los bolivianos. Uno tiene que ir con la verdad, con lo que pasa, eso también es político: reconocer.

Hortensia: Y también saber escuchar, porque la gente tiene muchas cosas que decirte cuando te ve extranjero, guerrero, decirte qué le representas.

Uno termina siendo más un oído que una palabra.

Erico: A veces cuando te recoge un camionero en el camino uno piensa que va a hablar un montón, pero al final el otro es el que termina hablando un montón. Uno termina siendo más un oído que una palabra.

¿Qué papel juega lo ecológico en Vil Ediciones?

Hortensia: Es un gran conflicto porque trabajando con papel, y con impresión, lo ecológico es como un tema que cuesta resolver porque por momentos tal vez se pueden reciclar materiales pero no siempre sucede, la verdad.

Erico: Colombia sí tiene una oferta de papeles ecológicos, pero uno va a otros países y no encuentra sino papeles blancos con todos los químicos posibles. Cuando está la posibilidad de reciclar cosas, de utilizar reciclado, no lo dudamos, porque uno tiene que aportar. Nuestro continente, al menos el Cono Sur, no está preparado, no hay infraestructura, no hay materiales realmente ecológicos, no hay cultura del reciclaje. Muchas veces uno hace algo reciclado y la persona que viene y lo ve y se lo quiere llevar, tampoco lo valora y dice: “esto es todo reciclado, no te costó nada” y no tiene en cuenta la idea, la mano de obra. Lo reciclado es un trabajo que lleva mucho tiempo, uno da la pelea y se encuentra con dos personas a quienes les gusta el trabajo y con otras cinco que les da igual si es en papel blanco o reciclado.

Hortensia: La suerte es que Colombia tiene una gran variedad de papeles, aunque hay algunos que son de caña de azúcar. El tema de lo ecológico es muy complicado.

Erico: Hay que repensar también de dónde viene: de los monocultivos, el Valle del Cauca está lleno de caña de azúcar, todos los bosques destruidos por la caña de azúcar, y se pretende hablar de papeles ecológicos. Es difícil evitarlo.

Es difícil porque una posición que se tome en cuanto a este tema siempre va a llegar a una contradicción, siempre hay algo que nos hace pensar que no nos salimos del todo de lo convencional.

Hortensia: Es difícil salirse.

Erico: Igual es impresión, lo refilé y me sobró un montón de papel y lo tuve que botar. Porque nosotros no viajamos con una licuadora como para poder estar haciendo todo el tiempo papel reciclado.

Hortensia: Y ese sería un valor agregado altísimo que la gente no valora. Lo ecológico es un tema muy complicado.

Algunos ejemplares de Vil Ediciones. Foto: John Díaz para Literariedad.
Algunos ejemplares de Vil Ediciones. Foto: John Díaz para Literariedad.

¿A quiénes les complace más publicar?

Hortensia: Tenemos varias líneas, están los autores grandes que son piratería, y eso es también político: decir a tal lo vamos a piratear y por qué, y eso es una gran discusión, ¿por qué la piratería? Pero creo que lo que más satisfacción nos da es cuando conocemos a algún autor o autora, nos gusta, podemos hacer el contacto, y ellos se interesan también por participar en Vil Ediciones, por esta difusión tan itinerante. Estos últimos me parecen los autores más ricos para publicar.

Erico: Por ejemplo está Pedro Gil, poeta ecuatoriano, que dentro de la movida poética de su país para mí es el más grande de los poetas contemporáneos, de los que realmente más sienten la poesía que hace, y que un poeta como Pedro Gil te ceda obras desinteresadamente y te diga “quiero que tu editorial, joven, artesanal tenga ganas de editarme”, eso a nosotros nos satisface. Es gratificante. Pero también nos complace publicar autores como Pablo de Rokha, autores que son conocidos en sus países pero cruzas las fronteras y nadie los conoce. Cómo puede ser que en Ecuador no conozcan a Julio Ramón Rybeiro si es un autor maravilloso, o en Bolivia, o en Colombia. Hablás de Andrés Caicedo en otros países y no lo conocen, o Gonzalo Arango. O tener a nuestros autores preferidos, como Vicente Luy que es un poeta under argentino, muy desconocido. Que venga un bogotano y levante un libro de Vicente Luy y lo lea y lo interpele, eso es satisfactorio.

Hortensia: Y también creo que una veta de la que no hemos hablado en cuanto a la satisfacción es la de publicar propios textos.

¿Ambos escriben?

Hortensia: Todos en Vil Ediciones escribimos, algunos más, algunos menos.

¿Poesía?

Erico: Escribo poesía para desestructurar la poesía. ¿Qué es la poesía? Mi último libro lo dice: “un poema es una idea”. A veces quizá uno le llama poema pero es un microrrelato.

Hortensia: Creo que es el género en el que nos sentimos más libres, y el que nos gusta leer. Y lo bueno es que los cuatro tenemos estilos muy distintos. Y somos muy críticos, pesados, con nosotros mismos.

…te metés un poquito y mirás que el camino es infinito.

¿Boedo o Florida?

Erico: Boedo.

Hortensia: Sí. Aunque aquí tenemos a Borges y no tenemos a Arlt.

Erico: Mi mayor acercamiento con la literatura fue a partir de las ferias independientes. Quizá no elegir leer Borges o Cortázar, sino elegir leer Javier Mascaro, que es un amigo, o leer grandes autores dentro de la movida under.

Hortensia: Y es en ese entorno donde nace la idea de la editorial. Un día en una FLIA, en Buenos Aires, nos vimos participando con encuadernación y un amigo con revistas, y nos dijimos ¿por qué no hacemos nuestra propia editorial? Y ahí surgieron todas las preguntas. ¿Qué editaríamos? ¿Y a quiénes editaríamos? Y en ese mundo de muchos amigos que se habían animado a editar, ya manejaban algunos programas, y mezclado con la herramienta de la encuadernación que ya teníamos. Todo nace en un contexto muy amable: imprimir en editoriales amigas, que nos digan “probá con tal papel, mirá esto”.

Erico: De hecho mi encuentro con este tipo de editoriales fue a partir de querer gestionar publicaciones, decir: “quiero publicar este texto, este poemario” y de ahí entrar a este mundo de la literatura independiente, de las publicaciones autónomas.

Hortensia: Y además es súper vasto, te metés un poquito y mirás que el camino es infinito, que mucha gente tiene cosas por publicar y que nos anima una cosa con la que más comulgamos, que si querés publicar no tenés que ir a tocarle la puerta a nadie, volver a la idea de empezar a mover las obras uno mismo como autor. Pensar que el autor no es intocable y no es un empresario.

Erico: Repensar las cuestiones de ¿qué es al autor?, ¿qué rol cumple el autor, la obra le pertenece realmente una vez que es publicada?

Hortensia: Una vez publicada la obra ya queda en el éter para todos.

Erico: Arte es compartir.

¿No hay derechos de autor?

Erico: Yo me pregunto para qué le serviría a Picasso tener todos sus cuadros guardados en su casa.

Hortensia: Y es la idea del Copyright y el Copyleft. Las normas, las leyes, el estado, el gobierno, abrir una cuenta bancaria, es un mundo en el que no queremos participar.

Erico: Y que favorece la idea de libro-objeto, más que el libro como una forma de hacer cultura, de transmisión de las cosas que nos pasan, porque a Žižek le debió suceder mucho para escribir sus libros. Esas cosas se pierden cuando un libro se vuelve un objeto y se vuelve un objeto preciado que hay que tener dinero para conseguirlo.

Hortensia: Que ha generado todo un esfuerzo, toda una decisión, todo un tiempo, volvemos a la idea del libro independiente, somos más pasionales.

Erico: El estudiante tiene que decidir si gasta quince mil pesos en literatura o en cerveza. Por suerte la literatura no es efímera. Quizá el encuentro sea efímero, la literatura no.

La poesía como arte de retratar instantes.

Erico: Y en todos esos instantes cada vez que una persona distinta le vuelve a dar vida a las palabras, la poesía toma otros matices.

¿Vil Ediciones sabe a dónde va?

Erico: Yo creo que sí sabe, o por lo menos tiene un esbozo. La idea es seguir viajando, seguir fomentando lo artesanal, las posibilidades de que la gente edite.

Hortensia: Seguir conociendo autores. Seguir moviéndonos en diferentes espacios.

Erico: Siempre aprendiendo. De hecho vinimos a Bogotá a aprender, a hacer curso, estamos averiguando para que nos den talleres, porque para que Vil Ediciones siga existiendo tiene que seguir aprendiendo, tiene que seguir encontrándose en sus contradicciones.

¿Mate o café?

Erico: Yo prefiero el café por una cuestión más orgánica mía. No soy tan argentino en ese sentido.

Hortensia: Con el mate me pasa que lo deseo, ahora me pones un mate y me puedo poner a llorar de la emoción ¿Me entendés? Y el café en Colombia lo resignifiqué muchísimo porque ahora también entiendo qué les significa a ustedes el café y me puedo tomar 18 tazas por día y me encanta, pero también lo tomé más grande; el mate lo tomo desde los 13 y el café no sé, hace 5 años, como que antes no lo tomaba tanto. Amo el café, pero me quedo definitivamente con el mate.

O Stella Díaz Varín que le habla a los muertos desaparecidos en Chile y que dice que sus muertos nunca van a desaparecer.

¿Cuáles serían sus libros favoritos?

Erico: Me suelo enamorar de autores, y cuando así me pasa me leo todos sus libros, como me pasó con Bolaño, con Borges, con Foucault. Me pasó con Gonzalo Arango y por eso lo investigué tanto.  Más que nada me gustan esos autores que toman la literatura desde un lugar más real, desde cosas que realmente lo interpelan y le pasan a uno, pequeñas cosas que nos pasan todos los días y a partir de ellas poder generar literatura crítica para repensar lo que nos pasa. A mí no me interpela leer Rubén Darío porque no lo siento cercano, palpable en mi realidad. Sí me interpela leer Gonzalo Arango, leer sus poemas, sus cuentos o sus manifiestos nadaístas. Lo siento más real, más cercano a lo que vivimos cada día. Me alegra mucho leer a Víctor Hugo Viscarra que es un hombre que vivió treinta años en la calle, y que escribe a partir de su experiencia en las cantinas bolivianas, de lo que le pasaba todas las noches, por eso se le dice el Bukowski boliviano. Por eso tenemos Burroughs que para escribir El almuerzo desnudo se rompió el brazo inyectándose heroína durante mucho tiempo. Esa es la literatura que nos interpela realmente. O Stella Díaz Varín que le habla a los muertos desaparecidos en Chile y que dice que sus muertos nunca van a desaparecer.

Caicedo es un autor que se mantiene favorito…

Hortensia: Es una de las preguntas más difíciles del mundo. Bueno, también es por momentos, el libro favorito es por momentos. Lo que antes me parecía favorito ahora me parece una mierda. Ahora, para, déjame pensar… No sé si tengo libros, pero tengo autores quizás favoritos.

Erico: Nómbralo.

Hortensia:  ¿Quién, Roberto? ¿A Pedro?

Erico: No.

Hortensia:  ¡Ah! Obvio, bueno, sí. Caicedo es un autor que se mantiene favorito, pero también porque…

¿Andrés Caicedo?

Hortensia:  Sí, Andrés Caicedo; porque también la obra tiene su límite ¿no? Eso es lo bueno y lo malo de los autores fallecidos, ¿no? Como que ya creo que me he leído todo lo que pude de él y me parece impecable.

Mira, Gonzalo Arango me encanta, pero sigo pensando que Caicedo es el mejor también porque tiene esa cuestión de literatura joven…

Y quedaste con ganas de más y es imposible.

Hortensia:  Sí, y decir: “bueno, ya está”. Sí porque lo leí a los 15 y ahora tengo 23 y me sigue gustando de la misma forma, es más, venir de vuelta a Colombia es como venir de vuelta a verlo. Pero, sí, Qué viva la música es como su obra y no tiene desperdicio; también otros libros de él me gustan, pero Caicedo; Roberto Bolaño, que me falta un montón leer de él.

Y entre tantos autores colombianos.

Hortensia:  Mira, Gonzalo Arango me encanta, pero sigo pensando que Caicedo es el mejor también porque tiene esa cuestión de literatura joven y de temáticas que, voy a ser una eterna adolescente o no sé qué, pero me encantan: adolescencia, sexo, drogas, río, Cali, salsa; divino, todo es perfecto.

Ya para ir terminando, otra pregunta capciosa: ¿cuál es el libro que ha cambiado sus vidas?

Erico: Yo creo que voy a volver a mi infancia, adolescencia, pero leer filosofía, leer a Nietzsche a mí me cambió la vida. Más allá del bien y del mal, Genealogía de la moral, Así habló Zaratustra, esos libros que sí, son clásicos y están ya destruidos por la academia también, desmenuzados, desglosados, pero hay clásicos que te cambian la vida.

Hortensia: A mí un libro que siento que me cambió la vida así, moderna, fue Teoría de King Kong, de Virginie Despentes, un libro que no lo tenemos acá por mi propia desidia, que es así un libro de un feminismo radical y muy combativo. Cada capítulo tocaba temáticas que dentro del feminismo se tocan entre algodones como por ejemplo: violación, prostitución; desde otra perspectiva, me cambió, como que la mente me dio un giro, me gustó mucho.

Muchas gracias por esta conversación. Les damos un hasta luego y los mejores deseos para el camino.

Bogotá, 10 de abril de 2014.

Albeiro Montoya Guiral

Tuve cinco perros y a todos los enterré bajo el mismo naranjo. (Twitter: @amguiral).

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