Cónica la mía vida

Imagen: Tuncay
Imagen: Tuncay

No sé en qué momento caí en este remolino interminable de la poesía. Así como no sé cómo salir, por supuesto, si no se sabe el blanco no se sabe el negro, y de eso solo sabemos los grises. Porque hay personas de todos los colores y, como cabe recordar siempre, personas de todos los colores. Es decir, aclaro para los matemáticos del idioma, hay personas de cualquier color, y personas de todos los colores. Yo, por ejemplo, soy gris, un gris aburrido y sin futuro que ignora cuándo será visto más negro o más blanco, cuándo más cerca o más lejos de la luz.

Mi casa es un torbellino nómada que se alimenta de madera y metal, de basura de la calle y de personas desatadas del mundo. Mi casa no teme tragarse las nubes y la lluvia, así como el polvo del desierto y la alfombra verde de la montaña. Mi casa, desde que tengo memoria, ha recorrido el mundo sin detenerse y le falta muy poco para incluirlo todo en su dieta omnívora. Digamos que nunca se ha comido a un poeta ni a un político, mucho menos una catedral y, sin lugar a dudas, jamás un libro. Si bien estos han pasado por su mesa, ella jamás se los tragó; a lo sumo los degustó pero los dejó abandonados en algún lugar, como tesoros, como lo que son, como viven mientras no son leídos, porque los libros son un torbellino que nunca se detiene. Los libros son un pie sin pies. Los libros no tienen pies porque han caminado demasiado.

Mi casa es un torbellino. Mi patria es un torbellino. Soy un torbellino que ignora cuándo cayó en sí mismo: el torbellino interminable de la poesía. No sé cómo salir. No sé cómo salir de mí.

Sergio Marentes

Animal que lee lo que escribe. Cabecilla del colectivo poético Grupo Rostros Latinoamérica. Fue fundador de «Regálate un poema» y editor de la revista Literariedad. Colaborador de diferentes medios Hispanoamericanos con aforismos, poemas, articuentos, cronicuentos y relatos de diferentes tipos. Ha publicado el libro de relatos «Los espejos están adentro» y ocho libros de poemas que no ha leído nadie.

4 comentarios sobre “Cónica la mía vida

  1. No sé porque has de salir del círculo de la poesía, ayuda de alguna manera a ser menos gris; color que por cierto no me gusta nada en las personas, así que ya sabes ponte las pilas, es fácil. Energía en positivo y cargarse de buenas vibraciones, ahhh y una sonrisa siempre. Te aseguro que tu vida cambiará y no es demagogia, te lo dice alguien que ha pasado por unas cuantas vicisitudes.
    Me ha apenado un poquito leerte… Pero ha estado bien. 🙂

  2. “Es decir, aclaro para los matemáticos del idioma, hay personas de cualquier color, y personas de todos los colores.” Magnífica frase. Y solo por incordiar: ¿qué pasaría si se mezclasen todos esos colores?, ¿de qué color sería la persona? Tal vez… gris.

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