La historia de quienes se quedaron

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Por: Alejandro Herrán

Película: Todos se van. Director: Sergio Cabrera. Año: 2015.

Una película íntima del gran director de cine y televisión colombiano. Basada en la obra homónima de Wendy Guerra. Cuyo drama no es otro que la realidad de una niña cubana entre unos padres separados que padecen el comunismo. Adentrarse a esta obra desde sus matices realistas y que cuestionan una problemática social, nacionalista, sería un error, no hacerlo causaría no comprender su grandeza.

Hacer una película sobre el Che Guevara y ponerse a favor o en contra, sería fácil, pero tomar el argumento desde la visión de una niña que escribe su diario, que está comenzando a comprender el conflicto de los adultos, el amor y el engaño, la tiranía, el poder de la autoridad y las consecuencias de la miseria, representados todos estos factores en simples detalles: no tener qué comer por estar con un padre ebrio, no haberse podido cambiar el vestido en días, sufrir los golpes de un padre que escribe teatro para el régimen, que hace brujería o tiene una amante, son motivos reales para poner en voz en off los reales conflictos de la infancia. He ahí el gran valor cinematográfico de Todos se van.

Nieve, es una niña que como todos en la infancia, tememos al padre. No es aun su edad la de odiarlo, solo le teme. Cuando es llevada al juzgado, no es capaz de decir que quiere ir con su madre y, el padre calumniador se lleva su custodia. La fuerte condena a que es obligada la madre, de no poder llamar ni ver a su hija más que una vez al mes, obliga a esta niña a creer que la ha olvidado. El nuevo esposo de la madre, un sueco ingeniero en la isla, que por adelantar trabajos para una planta nuclear es colocado en una buena casa y nombre en la ciudad, tiene en buenas condiciones a Eva, la madre.

La historia no se detiene en las condiciones de vida de los cubanos, no se interesa por mostrar los límites, ¿inhumanos?, que llevan la igualdad social, la vacua libertad. Se advierte, eso sí, la dialéctica entre quienes apoyan y no al régimen. Muestra, por el contrario, en la vereda en que vive el padre, Manuel, cómo los niños deben ir a la escuela,  cómo los lleva un camión a ella y cómo todos tienen alimento en el comedor público. Del otro lado, Eva, locutora de un programa de música en la radio, busca promover a los músicos de su país que no están cantando al régimen, razón por la que es castigada y llevada a Angola como reportera, de donde regresa enferma, colérica. Una Cuba dogmática y controladora es representada por el líder de la radio en que trabajaba Eva, no solo haciendo que fuera a la guerra, sino inculpándola ante el juez por ir contra los ideales de la revolución, haciendo que perdiera la custodia de su hija.

Manuel, que es escritor, por culpa de Nieve entrega a su jefe no solo la obra de teatro que le había prometido (si éste le ayudaba a conseguir a su hija) sino además otros escritos no muy a fin a la revolución, aquel se los rompe. La frustración por no escribir sus intereses, los descarga en la bebida, de ellos a la inconsciencia de ser padre. Nieve se acostaba todas las noches sin comer, y al no levantarse para ir al colegio éste la golpeaba. Lo agresivo que llegaba a ponerse y la forma en que quedaba agredida la niña, hicieron que su amante y actriz del teatro para el que escribía, se preocupara. A su vez, la maestra del colegio se quejó ante el padre, por el bajo peso, por las ausencias y en cierto punto, por la bella historia que leyó Nieve en clase, sobre Autoridad y Libertad, que en sí misma es la alegoría a que encierra toda la película.

Esta es la historia de un país contada a pequeña escala, la relación entre un padre y su hija: el maltrato, el silencio a que el opresor es capaz de llevar a su más preciado tesoro. De cómo se tergiversan las intenciones de formar con carácter, de la necesidad de usar la fuerza por descontrol, por inconsciencia. Es la suma de estados límite a que es capaz de poner un régimen a las personas. Eva y Manuel, no son comunistas. No serlo en Cuba es no quererla, supongo. Lo que más me inquietó al verla fue buscar esos rasgos de consciencia de Sergio Cabrera.

En dos conversatorios que presencié este año en el Hay Festival, expuso, primero, su relación cercana al socialismo, al haber vivido en China en su adolescencia; segundo, su postura crítica a aquel, “la incapacidad de reconocer los errores, de cambiarlos” afirmó, era una parte importante por la cual el socialismo había fracaso en gran cantidad de países alrededor del mundo. Por ello, toda la historia es, una lúcida relación de amor y odio. En su film, hay un alto cuidado estético, pues para no haberse filmado en Cuba en ningún momento esto se revela. Los actores que eligió su equipo son de la más alta calidad latinoamericana. Cuba tiene el privilegio y el castigo de ser una isla, la relación encierro-libertad a que somete su condición de horizonte marino, esto es lo que quiere subrayarse al final de este largometraje, cuando Eva y Nieve viajan a La Habana buscando salir hacia Suecia,  en donde las esperaba Dan, el compañero de ella.

La autoridad, demostrando que ni abusa ni concede la libertad absoluta al ciudadano, le exige que su esposo Manuel (quien hace poco había escapado hacia Miami) debía venir personalmente a dar el permiso para que Nieve pudiera irse, ya que así la ley lo requería. Ellas no pueden viajar, pero están juntas. La voz de Nieve, siempre simpática, ingenua, inocente nos recuerda que por más reacia que sea la vida, esa dulzura, esa fantasía con que todo puede comprenderse aliviana la carga.

Sabemos que la película tan solo tomó una primera parte del libro de Wendy Guerra, quien escribió sobre su vida y es hoy una reconocida escritora cubana. Tal vez en el punto en que termina la historia deberíamos preguntarnos si Todos se van, esta historia centrada en Nieve, cuenta la historia de quienes se quedaron, esos pocos que padecieron el régimen y sus delirios de revolución.

Alejandro Herrán

20/5/2015

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Un comentario sobre “La historia de quienes se quedaron

  1. Qué nota que hayan reseñado esta peli, es muy interesante el planteamiento de la infáncia en voz en off. Aunque sería mejor si no se contara toda la historia, pues se daña la experiencia de quienes no la hemos visto.

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