Astillas, del poeta español Miguel Ángel Curiel

Miguel Ángel Curiel. Imagen de www.latribunadetoledo.es
Miguel Ángel Curiel. Imagen de http://www.latribunadetoledo.es

“Los cantos de la maleza te dicen, deja esta vez en el papel solo signos que no signifiquen nada, signos que por otro lado alguien querría traducir después de muchos años, después de ti, pero la poesía se le rebelaría como un buey que ha perdido la mansedumbre y arremete contra las sombras.”

Hombre desnudo en la nieve; Astillas, Miguel Ángel Curiel, Calambur Editorial, 2015.

Miguel Ángel Curiel, entre estos signos que lo encierran todo, volvemos a aquellas fuentes que eran testigos de las reuniones más recordadas de la antigüedad clásica. Caminamos con nuestros cántaros en busca de esas respuestas verdaderas sin saber que la verdad, apenas si se acaricia con nuevas preguntas. –Noelia-.

El hombre forma parte de la naturaleza de la misma manera que la naturaleza forma parte del hombre. En este sentido, siempre deberíamos ser capaces de comunicarnos, de leer el estado de ánimo de la casa que habitamos. De leernos a nosotros mismos.

Astillas de Miguel Ángel Curiel da cuenta de ello. Entiende esta conexión del humano y el universo y nos ofrece unos poemas simbólicos. Apela por la capacidad de interpretación del lector aunque es plenamente consciente de su hermeticidad. Los poemas de este libro tienen pocos versos y cortos. No se encuentran grandes circunloquios que embellezcan o dramaticen las ideas o que solo busquen la sonoridad musical. Es un poemario de pocas palabras pero bien ubicadas. Posee la capacidad de despertar ideas con un lenguaje natural. La relevancia del ser humano es latente en todo el poemario. Para dibujar su silueta, el poeta se sirve de lo que le rodea. En este sentido de la utilización de la naturaleza y la escasez de palabras, aunque de voz diferente, apareció ya en Gotas Amargas Como acabados de salir del diluvio del poeta colombiano Horacio Benavides.

“En algo muy seco pienso, / en el hombre / que se seca y no lo dice.” En la necedad del hombre por buscar la respuesta definitiva (la verdad sobre todo lo existente), el humano podría viajar hacia el sol cual mosquito de verano a la luz de una bombilla que baila en una noche calurosa. Esa sombra, que en muchos provoca una oscuridad que impide llegar al conocimiento, es lo que necesita el hombre para alcanzar el equilibro que nos dibuja la Naturaleza. Astillas sumerge al lector en una travesía de contrarios que se necesitan para poder existir.

“¿Qué pájaro / no imita a otro?”, reflexiona Curiel, quien no duda en homenajear las influencias que ha tenido este poemario compuesto por poemas breves y prosa poética. En esta obra, el poeta nos invita a entrar en la vida. “La hierba entra, / no sale.”  Una vez dentro, acechando esta visita del hombre, siempre estarán la duda y la incógnita en forma de nube. “Lo único que se mueve, es la nube.” Esa borrosidad que complica la vista despejada del paisaje. Esa oscuridad que se ha enfrentado a la luz desde los orígenes de la existencia. De la existencia de cualquier persona, animal, cosa u otro. Los poetas que buscan respuestas en la luz, normalmente llegan a ella a través de la oscuridad. Siempre hay luz cuando caminas derecho entre las sombras. ¿Existe la sombra sin la luz? ¿La luz sin la oscuridad? “Entre tinieblas / y nieblas / claroscuros.”

“Al sol que se pierde / en la niebla, / a eso canto.” Si bien es cierto que casi cualquier cosa escrita puede tener varias lecturas dependiendo de la mente que las observe, existen poemas que precisamente por este carácter hermético que comentaba, se prestan a multiplicar esas posibilidades.

Cuando un poemario me fuerza a plantearme nuevas perspectivas, considero que el poeta (lo busque o no) lleva a buen término su propuesta. Leyendo este poemario me planteo la idea de que todo está fuera de la vida. Nuestros pensamientos, nuestro ser, la luz, los mirlos o las esquirlas. La otredad. La niebla, el desconocimiento, se disipa, aunque solo momentáneamente, pues el humano entra a la vida como la hierba. Y nos queda ese dinámico juego dicotómico: entrar y salir, acompañado de la extraña sensación de que ya ni siquiera la muerte está asegurada.

@NoeliaMarBo. gotasamargas@literariedad.co

Noelia Martínez

Lectora que escribe sus percepciones. Amante del lenguaje y sus posibilidades. Colaboro en http://Literariedad.co escribiendo la columna Gotas Amargas.

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