Contar lo conocido, pero de otra manera

Rapaces2
Rapaces, de Ignacio González Orozco. Moixonia Edicions, Palma de Mallorca, 2014.

 

Por: Cristian Jara*

 

Poco importa si una historia surge en las altas serranías del Perú, en un pueblito del norte de México o en una aldea de la España profunda, si su relato, valiéndose de cualquier detalle geográfico, nos ofrece un drama de significación universal; si el novelista, ayudado por un léxico enriquecido, despliega una diversidad de circunstancias y tramas con el fondo de una ambientación localista que enriquece la narración.

Con Rapaces, la novela de Ignacio González Orozco que se desarrolla en una población ficticia del Migjorn mallorquín, sucede precisamente eso. Se trata de una trama de lóbregos secretos, de cuevas que se transforman en verdaderos nichos, de traiciones inesperadas; donde se da vida a la parte más tétrica de la leyenda del bandolero En Geneta. A la vez, el texto se presenta como un tejido cuidadoso, que nos introduce en la carne de personajes. Tanto estos como la historia sufren alteraciones constantes, dolores memorables. Y es que Rapaces encuentra su punto álgido en la capacidad del autor para escabullirse y no dar pie a advertir ninguno de los rumbos ficticios que abre.

Otro atractivo de la novela guarda relación con esa impredecible capacidad para, desde un inicio, situarnos de manera intrigante en la vida de Pablo, ornitólogo especialista en un ave llamada Falco rex, cuyo discurso previo al ingreso en una institución académica es asimismo el renacer de una historia acontecida treinta años atrás, sazonada por la ambigüedad y con tintes de novela negra, que salta con habilidad de un tiempo a otro, lo que hace más complejo el relato sin que por ello decaiga su interés.

Rapaces es una novela de inquietudes y cuestiones, de tramas mínimas junto a otras enormes y envolventes que encajan al final y donde el lector —tal vez un lector más avezado que el de urgencia común— disfrutará como en las mejores novelas de aventuras. Y es que se trata de un libro para lectores habituados a digerir lento, a ser partícipes de la narración.

También hay en Rapaces la historia de un ajuste de cuentas, la de una fuerte atracción sexual, la de un misterio oculto en Sa Penya Falconera, la de un hombre ambicioso y la del precio que exige la codicia. Una historia donde se ponen a juego y a fuego las apariencias, la hipocresía, el desafío; antes, durante y después de una verbena de San Juan en las postrimerías del franquismo. Y cómo no, también es una historia referente a esa España que vio en 1936 los horrores de la transformación de las conciencias, y donde al final todos los personajes parecen extinguirse en un vuelo imaginado, como lo hace el Falco rex. Una historia marcada por el mal, algo de lo que nadie parece librarse.

Celebro la apuesta arriesgada de Ignacio González Orozco, y es que el mérito de Rapaces está en que cuenta las desgracias que todos conocemos, pero de manera distinta.


 

*Cristian Jara es escritor peruano. Recientemente ha publicado Los canallas y otros relatos (Izana Editores, Madrid).

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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