Martin Scorsese: la otra cara del “Toro Salvaje”

El cine trata de lo que está dentro del cuadro y de lo que está fuera.
Yo puse en ‘Toro salvaje’ todo lo que sabía, todo lo que sentía, y pensé que eso sería el final de mi carrera. Es lo que se llama un film kamikaze: se pone todo dentro, se olvida todo y después se intenta encontrar otra manera de vivir.

Por: Juan Guillermo Ramírez

 

Nada es real, una vez instalada la cámara, la realidad desaparece y sólo queda la ilusión de realidad.

Martin Scorsese.

El placer que se experimenta en Martin Scorsese se ciñe en forma total a la restitución de sus recuerdos de estadounidense y de neoyorquino, y en la manera en que esta especialidad se vuelve tan universal como un mito. A lo largo de sus más de quince películas, va construyendo una obra que testimonia su personal y particular fascinación por las ciudades, su gusto por el choque cultural y su atracción por el desencantamiento.

Más que ningún otro realizador, Martin Scorsese –nace el 17 de noviembre de 1942 en Long Island –no ha dejado de nutrir sus películas con sus orígenes italonorteamericanos, con su infancia que transcurrió en Nueva York, precisamente en “Little Italy”, ese barrio italiano en donde sus padres, Catherine y Charlie Scorsese, se instalaron en 1950. Los italo-norteamericanos no son ni italianos, no norteamericanos, señala Scorsese. Son italo-norteamericanos, es lo que cuenta al fin y al cabo.  Martin Scorsese es ha sido siempre una persona tranquila, cuenta su madre, a causa e sus problemas de asma. Nunca pudo practicar deportes violentos y solo se contentaba con mirar a los otros.

Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión, y cambian nuestra forma de ver las cosas. Nos llevan a otros lugares. Nos abren las puertas y las mentes. Las películas son los recuerdos de nuestra vida. Tenemos que seguir con vida.
Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión, y cambian nuestra forma de ver las cosas. Nos llevan a otros lugares. Nos abren las puertas y las mentes. Las películas son los recuerdos de nuestra vida. Tenemos que seguir con vida.

En 1956, a los 24 años, sueña seriamente en convertirse en cura. Pero sus malas calificaciones le impiden ser admitido en la universidad de los jesuitas. Scorsese se inscribe entonces en la universidad de Nueva York, en donde la enseñanza influirá decisivamente en su carrera. Al terminar sus estudios se convierte en profesor de cine. Realiza en 1963 su primer cortometraje ¿What’s nice girl like you doing in place like this? Y en 1965 su primer largometraje: ¿Who’s that knocking at my door? Es la historia de un muchacho católico, obsesionado por el sexo y atraído por el pecado, que no sabe qué escoger: la promiscuidad o la religión.

La generación de Scorsese es la primera que, en los Estados Unidos, hace un cine directamente tributario en la historia; hay en todos ellos la clara voluntad de entroncar su obra con algunas de las más importantes tradiciones presentes en el cine estadounidense clásico. Para algunos de ellos, específicamente los “californianos” Steven Spielberg y George Lucas, este proceso se ha cumplido en forma clara y natural: el cine de aventuras es para ellos su arma de trabajo; el entretenimiento y el romance, el ritmo ágil y la acción, son sustanciales a su opción estética. En oposición al desarrollo natural de este nuevo estilo hollywoodense nos encontramos, en el caso de cineastas neoyorquinos como Brian De Palma o Martin Scorsese, con un camino que, llegando a conclusiones parecidas a las de sus colegas del Oeste, presenta un recorrido bastante indirecto e intelectualizado.

El cine trata de lo que está dentro del cuadro y de lo que está fuera.
El cine trata de lo que está dentro del cuadro y de lo que está fuera.

Tanto Di Palma como Scorsese, antiguos compañeros de estudios en la Escuela de Cine en Nueva York, se iniciaron a la sombra de la Nueva York, se iniciaron a la sombra de la Nueva Ola Francesa; declarándose enfáticamente admiradores de Jean-Luc Godard, de François Truffaut, Claude Chabrol, Alain Resnais, así como también de Bernardo Bertolucci, Marco Bellocchio, John Ford, Howard Hawks, Orson Welles, John Cassavetes, William Wyler, Stanley Kubrick, John Schelesinger, Samuel Fuller, Jean Renoir, Max Ophuls y Tourneur; y de igual forma Luchino Visconti. Tengo relaciones amistosas con De Palma, Spielberg y Lucas. El que se perdió un poco de nuestra vista fue Francis Ford Coppola, quien con frecuencia estaba en Italia o en San Francisco. Durante mucho tiempo fue nuestro “padrino”, pero permanecimos unidos.

Martin Scorsese es un eterno admirador de La vida apasionada de Vincent Van Gogh de Vincente Minnelli, y llega su obsesión hasta el límite de aceptar un papel, interpretar al maestro Van Gogh en uno de los Sueños  de Akira Kurosawa. Sus primeras obras, las primeras películas de Scorsese y la etapa “underground” de De Palma, presentaban con claridad la influencia de su vanguardismo sofisticado y radical. Pero recorriendo hasta las últimas consecuencias los gustos de la Nueva Ola, remontándose al origen de ésta, se regresa inevitablemente al cine estadounidense clásico, al que los críticos franceses convirtieron en uno de los mitos culturales más importantes de nuestra época. Según sus propias declaraciones, el cine de autor fue fundamental; le permitió valorar prejuiciadamente el séptimo arte que había disfrutado vorazmente desde pequeño: Bergman es bueno, pero no es el único como nos habían enseñado en la Escuela de Cine. Descubrí que me gustaban las mayorías de las películas de las que hablaban, las que pertenecían al cine de autor, que no era necesario totalmente las películas que me gustaban de niño. Por tres años no había visto películas estadounidenses.

Me parece que cualquier persona sensible debería ver que la violencia no cambia el mundo, y sí lo hace, sólo lo hace temporalmente.
Me parece que cualquier persona sensible debería ver que la violencia no cambia el mundo, y sí lo hace, sólo lo hace temporalmente.

Sin embargo, esta experiencia europeísta no fue total para el cine de Scorsese; permitió, en realidad, enriquecer la tradición del cine estadounidense en forma mucho más creativa y renovadora. Ha logrado mantenerse algo al margen de las grandes superproducciones que han absorbido a compañeros de generación como Spielberg, Lucas o Coppola, y ha podido desarrollar con consistencia un cine eminentemente personal, intimista y fiel sólo a su propia sensibilidad. Como casi ninguno, Scorsese es un cinematografista que domina plenamente las reglas y convenciones propias de los géneros cinematográficos, pero utilizándolas, las transforma en reflexión personal, en autobiografía, cargándolas de un expresionismo romántico que no teme los excesos estilísticos; características con las que jamás hubiera soñado un Howard Hawks.

El otro aspecto fundamental en el cine de Scorsese, que completándose con su erudición y pasión por el cine proviene también de su niñez, es su catolicismo. Porque la duda entre ser cura o gángster, Martin Scorsese prefirió ser cinematografista. Para él, el cine es el medio más seguro de sobrevivir. El catolicismo lo marcó en dos aspectos muy importantes para el entendimiento de su cine. La fascinación por la iconografía religiosa –notoriamente presente en Calles peligrosas-, que se traduce en el culto al impacto emocional de la imagen, en el barroquismo visual como correspondiente directo de la violencia emocional que invade a los personajes y en la valoración a la vez exaltante, sensual y sobrecogedora de la música en estrecha relación expresiva con el ritmo visual de los movimientos de la cámara, recuperada nuevamente en Cabo de miedo  y en La edad de la inocencia. El catolicismo aporta al universo temático de sus películas la recurrente obsesión por el logro de la redención mediante el descenso al infierno, por la violencia y el sufrimiento como medio purificador de la culpa –Taxi driver, Después de las horas, El color del dinero y La última tentación de Cristo– y por la idea de la reconstitución personal alcanzada tras haber empujado los propios límites hasta casi la destrucción total –Toro salvaje, Buenos muchachos, Los infiltrados.

En el fondo quieres pensar que la gente es realmente buena - pero la realidad objetiva supera eso.
En el fondo quieres pensar que la gente es realmente buena, pero la realidad objetiva supera eso.

La culpabilidad, el deseo y la obsesión serán los temas sobre los que girarán las historias intimistas de Scorsese, encarnando personajes conflictivos y angustiados. Seres de carne y hueso, antihéroes, que sufren y padecen los horrores de nuestro tiempo. El mismo Martin Scorsese se refiere así de su película, quizás la más polémica de su extensa filmografía, La última tentación de Cristo: Nunca he intentado convencer a nadie con mis películas. La realicé porque tuve la necesidad de expresar mis convicciones íntimas, mi fe. Pienso que cada uno de nosotros es fuerte y débil, está hecho de carne y hueso. Me gustan las películas ‘materiales’, e intenté hacer una espiritual. Quise hacer ante todo una producción fílmica divertida, a pesar de tratar problemas muy serios. Por ejemplo, ¡cuál es la parte del sufrimiento que somos capaces de soportar en nuestra vida privada, en comparación de la que podamos soportar en nuestro trabajo?

A comienzos de la década de los noventa, la “Fundación del Film Americano”, integrada por Stanley Kubrick, Woody Allen, Robert Redford, Sidney Pollack y Steven Spielberg, nombró como presidente a Martin Scorsese, quien tiene la misión de salvar de la destrucción las películas que pueden aún estarlo y buscar aquellas que se les ha perdido la huella, como El infierno de la corrupción (1948) de Abraham Polonsky, La prisionera del desierto de John Ford, El diario de Ana Frank , El Doctor Flamour de Stanley Kubrick y Sobre los muelles (1954)de Elia Kazan.


Más artículos de Juan Guillermo Ramírez.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s