Un pequeño homenaje a Amílcar Osorio

Amílcar Osorio con Gonzalo Arango
Amílcar Osorio con Gonzalo Arango.

Por: Jaime Restrepo

Cuando se habla del Nadaísmo, inmediatamente en lo primero que pensamos es en Gonzalo Arango. Pues bien, cabe decir que en la fundación de dicho movimiento vanguardista, junto al Profeta, como lo llaman todos sus fieles seguidores, estuvo un santarrosano, quizás el más sofisticado y erudito de todos los nadaístas: Amílcar Osorio, o Amílcar-U, como se hacía llamar mientras estuvo inmerso en las corrientes del Nadaísmo en los años sesenta donde junto a Arango crearon los manifiestos.

A treinta años de su muerte, es una lástima que no se consigan con facilidad en las librerías o en las bibliotecas de la región, sus poemas y sus cuentos. ¿Será que en los colegios de Santa Rosa de Cabal los profesores de Literatura les hablan a sus estudiantes del poeta Amílcar Osorio? El mismo que firmaba sus cuentos que se publicaban en la revista Cromos con el seudónimo de Claudia Santamaría, el mismo que escribió aquel poema titulado “Plegaria nuclear de un cocacolo”, su gran poema nadaísta, el mismo que se sumergió en las profundidades del lago de La Oculta para nunca más salir. Pero bueno, como dicen por ahí, nadie es profeta en su tierra.

Hablar de Vana Stanza, (1962-1984), su único libro de poemas publicado un año antes de su muerte, es hablar del rompimiento total con el movimiento nadaísta. Una muestra de ello es que dicho libro aparece firmado por Amílcar Osorio, y no como Amilcar-U, como se hacía llamar antes. Podemos decir que la calidad de sus poemas es sin duda una muestra de todo su bagaje literario, donde la estética, tan importante para él, juega un papel fundamental en su obra: “Entre su cuerpo y el mío, es una luna su muerte.” (Forminx). Sutileza, lo que los académicos llaman “economía del lenguaje”.

El mundo onírico, el mundo de los sueños, es un tema recurrente en su poesía:

(…) Esta noche, en tanto, yo me he ido yendo solo

por las encrucijadas del lado de los sueños,

alejado de los sobresaltos, por un mundo

muelle y quieto, cercano e impalpable,

por unos estanques de luz sin precedentes,

por unos giros desconocidos y vagos,

para caer, de súbito, al amanecer,

en sus brazos de aurora boreal.

(Fragmento del poema Del lado de los sueños).

También sus cuentos tienen una gran fiereza narrativa. Jaime Jaramillo Escobar, más conocido como X- 504, afirma que es en la prosa de Amílcar, donde luce su verdadero arte. Es pues una invitación para los que no hayan leído sus cuentos que vienen en el libro El yacente de Mantegna, se acerquen a su obra.

Sólo queda decir que en Amílcar Osorio encontramos un escritor completo, que se paseó muy bien por los caminos de la poesía y el cuento y que lamentablemente no es tan leído o conocido como los Ospinas o los Fanciolinces; los best seller de la literatura colombiana.


Jaime Restrepo

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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