Un dolor tan viejo como la palabra

Foto: Sebastián Becerra.

Del Desierto, Cicuta Teatro (Pereira) en la VII Muestra de Teatro Alternativo de Pereira, 29 de julio de 2015.

Hay metáforas que seducen por su facilidad. Existen casi porque sí, es decir, son cardos del lenguaje. No hay que invocarlas, son omnipresentes. Los escultores dedican su vida a limpiarlas de la piedra original, los poetas a no repetirlas, a espantarlas de su música propia. Una de esas metáforas es la de escoger un boxeador como una analogía del artista, y ponerlo en el cuadrilátero y decir que este es la vida con sus subidas y bajadas y sus golpes y nocauts, bueno… sí, es muy fácil valerse de una metáfora como esta y llevarla a la rimbombancia del éxito y de un parpadeo al fracaso y así, como en una escala de Richter.

Pero sin duda lo que sucede en Del Desierto no tiene nada que ver con facilidad alguna. Difícil es escribir una historia de un modo tan poético tomando un boxeador como trasunto de la imposibilidad de salir de la tierra natal, el mar, en este caso, aunque esta nos esté matando y lo sepamos y nos guste su guadaña, difícil, también, pensar que este boxeador, a diferencia de los púgiles de los relatos grandilocuentes, está hecho para la derrota, a la que se apega como una ética, y la que lo pone en el ridículo peligro de la muerte; difícil, aún más, mantener su ritmo en escena como muy bien lo hace Mauricio Robledo: devolvernos, con un tono caribeño del personaje, conjugado con el real del actor, al viejo arte de contar historias. Virtud del texto, tejido como la buena literatura, y virtud del actor que sin dejar morir su poesía y su seriedad, trastocada a veces por el característico humor negro del grupo, y sin dejar aislar de la atmósfera del teatro a su público, lo ejecuta con total limpieza.

Del Desierto. Cicuta Teatro. Foto: Sebastián Becerra.
Del Desierto. Cicuta Teatro. Foto: Sebastián Becerra.

Fue muy grato asistir a esta función de Del Desierto fuera de SALAestrecha –esa casa grande– porque precisamente en este nuevo espacio adecuado para la representación de una manera muy diferente en cuanto a la relación con los espectadores, la fuerza de la actuación y el clima que irradió ­­–podía sentirse el calor del teatro–  manifiestan que el grupo anfitrión de la Muestra en su propio espacio, con todas las limitantes que pudieran sorprenderlo, ha creado piezas estupendas con una calidad que cada día se afianza más. Fue muy grato asimismo, sentir que de visitante Cicuta Teatro jugó a lo que mejor sabe hacer: valerse de la luz y de la palabra viva para hacer una ficción que interpele nuestro mundo sin ensuciarse.

Del Desierto. Cicuta Teatro. Foto: Sebastián Becerra.
Del Desierto. Cicuta Teatro. Foto: Sebastián Becerra.

Envolver al público en su relato de sencillez poética, refundar un dolor tan viejo como la palabra, el mismo dolor del náufrago y el forastero, de los que se van, es decir, de los que regresan por el camino más largo. Aprovechar la técnica con precisión y volver a las obras donde tanto la actuación como el texto son importantes, con toda la determinación de que todo, aún la inquietud más simple en apariencia, debe decirse en el teatro. Esto y más lo conseguido a todas luces por Del Desierto.


Albeiro Montoya Guiral

@amguiral


Lea una reseña sobre la dramaturgia de Del Desierto al hacer clic aquí: Aquel que llegó al final del último camino.

Albeiro Montoya Guiral

Tuve cinco perros y a todos los enterré bajo el mismo naranjo. (Twitter: @amguiral).

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