El Anarco y la Lira: reciente antología preparada por Juan Manuel Roca

Carátula del libro El Anarco y la lira
Carátula del libro El Anarco y la lira.


ÚLTIMO DISCURSO EN LA CORTE*

Bartolomeo Vanzetti (Italia)

(1888-1927)


He estado hablando mucho de mí mismo

y ni siquiera había mencionado a Sacco.

Sacco también es un trabajador,

un competente trabajador desde su niñez, amante del

trabajo,

con un buen empleo y un sueldo,

una cuenta en el Banco, y una esposa encantadora y

buena,

dos niñitos preciosos y una casita bien arreglada

en el lindero de un bosque, junto a un arroyo.


Sacco es todo corazón, todo fe, todo carácter, todo un

hombre;

un hombre, amante de la naturaleza y de la humanidad

un hombre que lo dio todo, sacrificó todo

por la causa de la libertad y su amor a los hombres:

dinero, tranquilidad, ambición mundana,

su esposa, sus hijos, su persona

y su vida.


Sacco jamás ha pensado en robar, jamás en matar a nadie.

El y yo jamás nos hemos llevado un bocado

de pan a la boca, desde que somos niños hasta ahora,

que no lo hayamos ganado con el sudor de la frente.

Jamás…

Ah, sí, yo puedo ser más listo, como alguien ha dicho;

yo tengo más labia que él, pero muchas, muchas veces,

oyendo su voz sincera en la que resuena una fe sublime,

considerando su sacrificio supremo, recordando su

heroísmo,

yo me he sentido pequeño en presencia de su grandeza

y me he visto obligado a repeler

las lágrimas de mis ojos,

y apretarme el corazón

que se me atorozonaba, para no llorar delante de él:

este hombre al que han llamado ladrón y asesino y

condenado a muerte.

Pero el nombre de Sacco vivirá en los corazones del

pueblo

y en su gratitud cuando los huesos de Katzmann

y los de todos vosotros hayan sido dispersados por el

tiempo;

cuando vuestro nombre, el suyo, vuestras leyes,

instituciones,

y vuestro falso dios no sean sino un borroso recuerdo

de un pasado maldito en el que el hombre era lobo

para el hombre…

Si no hubiera sido por esto

yo hubiera podido vivir mi vida

charlando en las esquinas y burlándome de la gente.

Hubiera muerto olvidado, desconocido, fracasado.

Esta ha sido nuestra carrera y nuestro triunfo. Jamás

en toda nuestra vida hubiéramos podido hacer tanto

por la tolerancia, por la justicia, porque el hombre entienda

al hombre, como ahora lo estamos haciendo por accidente.

Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestros dolores—

¡nada!

La pérdida de nuestras vidas —la vida de un zapatero

y un pobre vendedor de pescado—

¡todo! Ese momento final es de nosotros,

esa agonía es nuestro triunfo.


*El presente poema fue tomado de la antología El Anarco y la Lira preparada por Juan Manuel Roca y publicada recientemente por la Editorial El Rey Desnudo. Recoge una serie de poemas de índole social que comparten un gran aparato lírico, sin caer en los lugares comunes ni en la mera denuncia. A las personas interesadas les contamos que es posible adquirirla en Bogotá, en las librerías “Casa Tomada”, “Fondo de Cultura Económica”, “La Valija de Fuego”, “El Dinosaurio”, “Luvina”, “Artes y Letras” y “La madriguera del conejo”.


Más artículos de Juan Manuel Roca aquí.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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