Manuel Puig: un rebelde que hace falta

La muerte es lo peor porque la gente te olvida. Manuel Puig.
La muerte es lo peor porque la gente te olvida. Manuel Puig.

Por: Antoine Skuld

Para sus 25 años de ausencia

Bienvenida sea la literatura liberadora que puede contrarrestar toda la acción represiva de las otras zonas de la cultura. Manuel Puig (1932-1990).

Con la ambigüedad producida por el exceso de la imaginación consciente; con la temática verbal cortante que se desborda en su ya característica polisemia significativa, con personajes cubiertos por la huella del sin-sentido, va surgiendo lentamente en una especie de rescate fantasmagórico, el tiempo en pasado como la única forma de categorización lineal de lo no existente. Los acontecimientos rompen las cadenas formales que lo limitan, facilitado por el lenguaje sencillo, absurdo y humano que siempre empleó, en su literatura, en sus conferencias, en sus entrevistas, Manuel Puig.

La ausencia, el sueño y el amor fueron las propiedades que caracterizaron la interioridad psicológica de los personajes, y fueron además las formas en las que tradujo fielmente la sensibilidad que las pasiones y la desdicha desgraciada de la nostalgia. Los personajes, criaturas de papel, en su continuo juego combinatorio de ausencias y de presencias, sembraron desgarradoramente, en los campos tardíos del dolor, la semilla de la sin-razón que abarcó sin remedio, el contenido dramático de la representación: esta negatividad fue la carcajada original que estalló en cada uno de nosotros.

En nuestros días, la novela en buena parte abandona el sentimiento y se abraza mansamente a la estética, a la teoría literaria. Por este sendero imaginario, el género se ennoblece a costa de la excesiva intelectualización cuando no se bifurca en la pura especulación lingüista. Manuel Puig rompió con la concepción crítica de algunos estudiosos de la novela, cuando estos afirman que este género literario debe dejar de ser divertido para pasar a ser interesante. La evidencia que se hace presente es que estas dos características convergen a un solo y único punto: a la sensibilidad subjetiva. Además reivindicó la potenciación de la sugerencia y la no eliminación de lo superfluo. En sus novelas se siente el recrear de los nuevos caminos transitados y aportan a su vez novedosos valores literarios. Utiliza elementos de la cultura “pop”, recurre a técnicas de la novelística policiaca (The Buenos Aires Affaire), y del relato rosa (Sangre de amor correspondido), e incluye la ficción cinematográfica (El beso de la mujer araña, Maldición eterna a quien lea estas páginas, La traición de Rita Hayworth) dentro de situaciones narrativas específicas; y una obra de teatro (Bajo un manto de estrellas), obra dramática dividida en dos actos, acompañada de la adaptación escénica de la novela El beso de la mujer araña. Obra narrativa que llega a lo más profundo de la personalidad interior mediante conflictos enmarcados en este estado de represión y enajenación, tan evidente  en nuestro tiempo y en la cultura como espejo del espíritu del mundo.

Señalemos brevemente, por ejemplo, el trato que hace Manuel Puig a la mujer. La mujer explotada, engañada y objetivada por el hombre, ofrece una franca resistencia guiándose solamente por su instinto que la absorbe sin dar tregua. Todas persiguen en su medio existencial un modelo ya bastante estereotipado: el amor puro y su entrega total, la búsqueda insaciable de un hombre con el cual la vida será una sucesión de gratos y placenteros momentos, permitiendo satisfacer así sus ansias de amar y de querer intensamente: todas fracasan. La finalidad que se propuso Manuel Puig, fue la de retratar las formas puras de la retórica de la pasión, del gran amor vivificado en el eterno sufrimiento y desesperación, contrastado dialécticamente con la superficialidad vacua de sus acciones y de sus viajes fortuitos y efímeros por la cresta ondulada del destino. Procuró por medio de la variedad de textos, por la variable creación de personajes, acercarse más a la belleza interior del lenguaje mismo (Boquitas pintadas), y del alma femenina; buscó la alegría en sí misma y trascenderla al entorno existencial que somos nosotros. Bajo una mirada atenta se pueden destacar tres ejes referenciales que son una eterna constante: las reminiscencias de la vida lugareña y citadina que se confunden con la espesa bruma del tiempo ya lejano, evocando clementemente a través de un acertado enfoque de tipos humanos y sociales, que se van ampliando en proyección y validez. La composición cinematográfica de sus novelas (influenciado por sus estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma), que recuerdan la técnica del guión parlamentado. La impronta de una ciudad de vida crepitante, que polariza todas las tendencias artísticas y culturales como un espejo fiel de todas las contradicciones de la sociedad.

Todo esto se encuentra bajo un determinado contexto ideológico que sirve de marco histórico pasado y futuro presumido, ubicando en su significación, la aparente arbitrariedad que aborda sin descanso hasta el anacronismo, preocupándose notoriamente por las motivaciones sexuales, psicoanalíticas y sociales que profundamente saturan la inconsciencia del comportamiento humano. Analizó además, las ideologías como falsas conciencias de la política, los desgarramientos de la izquierda argentina, su papel en el desarrollo de la historia y de sus posibilidades en la práctica. El panfleto, por consiguiente, no es incompatible con la proporción de tesis que formula, de ideas centrales. Puig lo aprobó con base en un manejo acertado y hábil de todo el material reunido –cartas, diarios íntimos juveniles, llamadas telefónicas, conversaciones escuchadas en buses, trenes, aviones, cancioneros, mitos cinematográficos…, de una utilización fugaz del lenguaje que cuando alcanza su mayor realismo –manejo magistral del diálogo y su silencio obligado- refleja con exactitud el habla de los argentinos, sus modismos y algunos rasgos ideológicos.

Con Manuel Puig se rescata el pasado ya olvidado por el tiempo y con él, el autoanálisis como renovación de un manejo del lenguaje ya transgredido por el abuso de las palabras en su uso, perdiendo así todo contenido significativo. El contenido de la obra de Puig es como un rio vestido de caudal continuo y sonoro, fluyendo en palabras que a la vez son el vehículo de la narración y el agua narrativa misma.

Empleando la hermenéutica para poder desentrañar la esencia de sus declaraciones, vemos que Puig dirige el discurso sobre lo cursi como un fenómeno existencial de la vida, cuyas categorías estéticas se encuentran en ese aparecer fenoménico, conduciéndolo a un terreno descubierto aún en el desarrollo de su producción literaria. El trabajar con lo cursi, como herramienta técnica literaria, se entendería como una intervención novelística desde lo cursi; es decir, desde la esencia misma del mal gusto. Para decidir si algo es bello o no, referimos la representación, no mediante el entendimiento al objeto para el conocimiento, sino mediante la imaginación, unida al sentimiento de placer o de dolor del mismo. El juico –facultad de pensar lo particular como contenido de lo universal- de gusto no es un juicio de conocimiento; es estético con base subjetiva, frase que adquiere rotunda validez cuando la expresa Emmanuel Kant en su “Crítica del juicio” y más aún cuando Manuel Puig subraya la necesidad de recopilar las nociones de placer estético y placer sensual inmediato al nivel de la recepción.

El tratamiento de la cursilería de Puig tiene como fundamento el trascender los modelos que utiliza para su elaboración experimental, siendo los únicos de fácil acceso para el ser humano, olvidando por consiguiente la tradición familiar y reivindicando el habla popular argentina para ser así fácilmente asimilados dentro de nuevos esquemas sociales. La satisfacción en la pluralidad, que encontramos en cualquier libro  de Puig, en relación con su finalidad intrínseca que determina su posibilidad, es una satisfacción fundada en un concepto; pero la satisfacción de la belleza es de tal suerte que no presupone concepto alguno, sino que está inmediatamente unida con la representación mediante la cual el objeto es dado. Esto se hace palpable cuando Puig plantea el abandono de las categorías que ha regido el pensamiento estético represivo, remplazado por un concepto que capaz de trascender las dualidades: trivial-culto, cursi-bello. Además carece de las preocupaciones cotidianas producidas por los juicios estéticos ajenos; es decir, acerca de lo que tiene por bueno o por el gusto. Es a partir de la sensibilidad que el ser humano se posibilita para disfrutar los grandes placeres ante la lectura de alguna novela de Puig, sin exigirse aptitudes excepcionales. Esto es lo rescatablemente positivo de su obra.

Manuel Puig alteró ese orden monótono de lo que ha sido hasta ahora consumado por la nueva literatura contemporánea, ya que ha creado y recreado fantasías que entretienen el espíritu del lector con los diferentes y más variados matices de lo agradable, agradable como aquello que encanta, cautiva y satisface en la sensibilidad, representada objetivamente; es decir, es la búsqueda acariciante del deleite que se encuentra agonizante, y el tratar despertarlo de ese sueño mortal es cambiarle su vestidura por una nueva, es la túnica pálida del goce y la emoción, es la manta de la momentánea suspensión de la alegría y su desbordamiento posterior en la tenue superficie de la ilusión. Es una nueva ilusión del gusto ya seguro en la libre relación con la imaginación liberadora.

Empíricamente sólo en la sociedad interesa lo bello, y se admite la tendencia a la sociedad como natural al hombre, la sociabilidad es la mínima exigencia del hombre. Sólo en la sociedad viene a ser interesante tener gusto. Balzac no se encontraba tan lejos de estas observaciones cuando certeramente sentenció: No inventes, te tomarán por loco o criminal; copia y sé dócil y vivirás feliz como todo idiota.

Antoine Skuld

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s