Compañeros del crimen, de la poeta española Gema Palacios

Gema Palacios.
Gema Palacios. Fotografía de Alberto Rivas.

ahora fíjate bien: no son
montañas

surcos emergencia en el paisaje
molde de una boca en la llanura

permanece tu rastro más terrible
tan obsceno

tú te inclinas y yo invoco
no matarás no matarás
luego
dobla el tronco y deja caer las hojas
a veces son tiernas como dedos

ay

pero qué sabrán de saliva los árboles

en mi pecho ranas nuevas
y un rumor de lluvia
calándome.”

[Nosotros el relieve, “Compañeros del crimen”, Gema Palacios. Editorial Paralelo, Madrid, 2014]

Gema, has arañado la piel hasta romperla, desgarrado músculos y quebrado huesos. Has apartado de tu camino órganos y fluidos innecesarios hasta dar con lo que está más adentro de nosotros… para desmenuzarlo. –Noelia-.

Diseminada, fragmentada, simple y libre. Así es la poesía que aparece en Compañeros del crimen de la poeta española Gema Palacios. Un libro en el que versos largos bailan y juegan con el espacio físico de la hoja. Pensados para ser leídos.

Compañeros del crimen es un conjunto de poemas divididos en cuatro partes. En ellas, la voz que canta se descubre joven y rebelde, melancólica y embriagada de prematura nostalgia. La poeta, para guiarnos por sus versos, se sirve de la noción de piel. Esta piel se interpone entre el mundo exterior y el interior. Capa a capa, Gema Palacios va rasgándola y adentrándose en su propio cuerpo hasta encontrarse ante su yo interior.  Es un poemario introspectivo. Un sacarse las entrañas de cuajo y ser capaz de conversar con ellas. Su potente, preciso y sencillo vocabulario es testigo de una rebeldía emocional que viaja de la primera a la última página. Versos muy amigos de la metáfora, la ambigüedad, la dilogía y la sinécdoque. Es un poemario empeñado en el descubrimiento del mundo a través de la erótica carnal, pero también intelectual. Erotismo también entendido como desafío. Unión de cuerpo y espíritu. Identificación del interior impalpable con el exterior palpable.

En este viaje que bien podría representar el trayecto hacia un universo metafísico partiendo del mundo físico, la poeta realiza un recorrido paralelo: el paso de niña a mujer. Gracias a su pulcritud de palabras, Gema consigue que ese recorrido sea acogedor, al no haber diferencia de sexos, al entender ese paso como un camino de la Persona, el viaje se convierte en universal.

Antecedentes penales, la primera parte, nos acerca a la voz poética mediante composiciones como Hambres, premeditadamente espontáneas. El lector puede sentir que está siendo testigo de una conversación telefónica, donde sólo escuchamos a uno de los interlocutores.

no creo que lo recuerdes porque ni siquiera yo pienso a menudo
en esa estrechez
hasta que te me adentras por los iris

nomás sos violento”

[Fragmento de Hambres]

                                                             

Con Cómplices llegamos a la segunda parte. El momento de reconocer las gotas que van formando un ser humano. Gotas de otros seres que se quedan atrapadas en nuestro cuerpo. Momentos que nos ofrecen revelaciones. Tiempo de agradecer cada aportación del al yo.

imagina por un instante que tienes una hija de veinte años
que escribe poesía      -o lo intenta-

Ahora imagina que tienes una poesía de veinte años
(con casi cinco dioptrías en cada ojo
que se muerde las uñas
con dos piernas un ombligo para adentro
piel y habitación desordenadas)
a la que llamas hija”

                                                     [Fragmento de Complicaciones del parto]

Y apenas sin notarlo llegamos a Violencia contenida. La parada donde el poemario se enciende, aúlla y gime. La noche atestigua la conversación a solas, esa clase de conversación silenciosa que se da en el interior de un cuerpo enajenado. Cuando otro nos habla, cuando hablamos a otro. Ese preciso instante en que nos revelamos ante nuestros propios ojos, cuando nos encontramos con nuestros iris enfrentados.

mientras tanto abrir los ojos a la llanura
crepitar
escuchar mi propio grito de hambre en la penumbra
para luego
yacer entre libros de hierba y dolorida
comulgar con mi aliento lluvioso”

[Fragmento de Hoguera]

Durante todo el libro, Gema Palacios juega con la invocación de algunas de sus lecturas más influentes. Algunas las anuncia con estrofas de distintos poetas, otras las esconde entre las palabras de sus propios versos. Versos camuflando versos. La cuarta parte del poemario, 16 veces el crimen, lo revela sin remilgos.

secuestremos un libro como entonces
yo apuesto doble o nada a la palabra.”

[Fragmento de Quién miente]

En definitiva, un poemario que reúne diferentes voces pero que las armoniza con una floreciente sensualidad, con una energía fresca, joven, audaz. Un poemario para ser leído con tranquilidad, sin la intención de buscar en el verso nada más allá de lo evidente porque las revelaciones…llegarán solas.

@NoeliaMarBo 

gotasamargas@literariedad.co

Noelia Martínez

Lectora que escribe sus percepciones. Amante del lenguaje y sus posibilidades. Colaboro en http://Literariedad.co escribiendo la columna Gotas Amargas.

2 comentarios sobre “Compañeros del crimen, de la poeta española Gema Palacios

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