Tres poemas de Miguel García Chain

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Foto del archivo particular del autor.

Regalo 

Mi muerte

mañana

es solo

un recuerdo.

No quisiera

decir

lo lindo

que te ves

los domingos.

Pero necesito

recordar

con palabras.

Lo angosto

que es mi país

que no existe.

No existe

porque no existe

eso es todo

No existe como

no existe el miedo.

Así no existes

miedo

como mi país.

Perdón que nombre

lo que no existe

pero de alguna manera

tenía que decir

que eso que inventamos

/con palabras/

no existe.


La Plata

Duda en su certeza de diagonales y cuadrados

es como un holograma al que uno viene

a cansarse de descansar.

Nunca había pisado

un lugar tan irreal

tan pasajero.

Aunque la vida es pasar

sus paseos están hechos para la muerte

de las hojas

crujiendo como platillos

de un tema de Miles Davis o Coltrane o Sun Ra.

Soy un círculo solo dentro de un cuadrado

pienso

quizás ya nunca pueda llegar

a esas esquinas ocultas

con las que sueño absurdamente mientras me digo:

Imposible, esos lugares ya no existen para ti.

y resignado a la eternidad

abro los ojos

una vez más

a ver si encuentro

los colores que perdí entre tantas decisiones de 90 grados.

Ya no habrán ángulos

donde esconderse

porque yo elegí

vivir muriendo.


Esto sí que es muerte

Voy al baño con un diccionario

me siento y dejo “transcurrir el tiempo”

mientras busco la palabra “paradoja”

cae uno. Luego busco; “dialéctica.

Luego otro. No entendí

pero terminé “satisfecho”.


(*) Cuenta la historia que me llamo Miguel García Chain. Hijo de Cristina Chain Castro y Hector García Jorquera y que nací en Santiago de Chile en Enero de 1994. Mi primer poema lo escribí como a los 8 años; tenía insomnio y me bajó la inspiración. La poesía era tema recurrente en mi casa porque mi Mamá escribe, así que se me ocurrió escribirle un poema. Trataba de como mi Mamá se esforzaba por cuidarme a mí y a mis hermanos. Se lo leí y en vez de retarme porque era muy tarde para estar despierto me celebró y agradeció tiernamente.

Después no recuerdo haber escrito nada más hasta el año 2009 en el que viajé a Suecia a ver a mi Papá. Empecé a escribir simplemente juntando palabras que me parecía que sonaban bien juntas, después leyendo los poemas descifraba que proceso interno se desplegaba en ese fluir de conciencia. Tenía 14 años. En cierta forma en ese tercer septenio de mi vida comencé un proceso de autoconocimiento y sanación de la mano de la soledad, la poesía y conversaciones con mi Papá. Y eso siguió a través de charlas y procesos con mis distintos arquetipos familiares hasta llegar al año 2013 cuando vine a La Plata, donde me encuentro estudiando Música Popular en la Universidad Nacional y donde además participo de un taller colectivo familiar de (anti)poesía llamado Marta.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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