Poemas de Bera López, Guatemala

La poeta guatemalteca Bera López. Foto de su archivo particular.
La poeta guatemalteca Bera López. Foto de su archivo particular.

Bera López *

Guatemala

Selección de Poemas

Me da miedo escribir poesía

Me da miedo escribir poesía
porque termino
a veces
con la tarde acongojada.

Me gusta el papel en blanco
y me aterra su libertad.

Porque pareciera que
urden mis manos
su propia jaula
y me construyen un palacio
a veces
azul
a veces
no.

Le tengo profundo
respeto
a la palabra.

No porque funcione como magia,
como unos creen,
haciendo lo que
les plazca,
sino porque habla
y no habla
conjunto de estupideces
a menos que así sea
el corazón
de quien la porta.

Me da miedo la palabra, les digo
porque revela interiores.

Los ojos, sí,
dan paso y redoble
pero la palabra
hace gala de gran ostento,
y con razón
aquí el hombre
revela su corazón.

Me da miedo
escribir
poesía
porque a veces
saco
del oscuro cajón
las ropas más tristes
y ando
como roca entre rosas.

Me da miedo, les digo,
en una de esas
darme cuenta de lo que llevo dentro.

Y días como hoy
solo cuento
del miedo
que me da
a veces,
escribir poesía.

Tarde lluviosa

No hay nada más adentro.
El tiempo contigo es infusión
de la que solo salen versos.

Encontré una corona
y de ella me hice un reino
que se quebró
con pétalos de gerbera.

He decidido andar el camino
que me corresponde y dejé olvidados
mis recuerdos en tu portón.

Tanta letra. Tanta historia. Tanta nada.

No hay más adentro.
No puede haber otra cosa,
solo lo que siempre ha habido,
no cambia,
ni con sol, ni con lluvia…
ni con pétalos de gerbera.

Destilo versos…
es lo que tengo dentro
y el alma acongojada
no sabe de otra cosa.

Tormenta vestida de primavera

Buenos días.
Soy tormenta
vestida
de primavera.

Soy caos
oscuridad y luz sin rumbo.
Viento fuerte que golpea
hace mella y no mata.

Soy lo peor que conozco
y la mejor versión de ello.

Nunca subestimes
mi venganza…

Está entre las rendijas
de las hojas secas
que crujen
cuando las pisas.

Está en cada espacio
retorcido que estuvimos
donde el aire se acorta,
se hace liviano
te falta
y suspiras
para llenar el vacío
porque sientes morir.

Está en los cohetes,
en los luceros.
En el polvo de estrellas
que llega a tu puerta
cuando estás cansado.

En esa pared,
en esa mesa,
en ese sillón…
en el olor que dejé
impregnado para siempre
en tu mente
como sello.

Sigilosamente
se desliza mi vindicación
entre los nefastos
botes de acuarelas,
entre las flores,
entre canciones.

Ahí donde sientes que no estoy,
ahí donde te das cuenta
que mejor hubiera sido yo.
Ahí en el tema que no pudiste conversar,
ahí en la crítica que necesitas,
en la risa que hubiera sido
medicina
a tus huesos.

En el cabello despeinado
que verás en la calle
y creerás que es mío.

En el alma acongojada
que tendrás por las noches.

Ojalá recuerdes,
cuando no tengas cómo hablarme,
alguno de los besos que nos dimos
en esa casa que no es tuya
ni mía
y que tantas veces
hicimos nuestra.

Esta es mi revancha,
mi resarcimiento:
la nostalgia,
el dolor,
la mención de mi nombre
cuando menos lo esperes
y que te caiga como látigo
en lo profundo de tus entrañas
y me necesites de nuevo
y no esté.

Ojalá el pesar
te carcoma en las noches,
te despierte en las madrugadas,
ojalá tus ojos sean testigos
de la aflicción de la mente
que, por desgracia,
recuerda
y recuerda todo.

Hay que darse cuenta
de lo curioso que es
que la memoria se hace más viva
en ausencia que en presencia.

Este es mi regalo
este es todo el daño que causo,
no a miles, mi amor,
solo a ti.

Venganza, amor mío…
porque es lo que haces conmigo
continuamente.


(*) Bera López. Nací en Guatemala y creo que por eso ando con el alma de fuera.

Parte de mi niñez la viví en un país de habla inglesa, estando ahí mi madre me enseñaba a hablar y escribir español. Recuerdo que el idioma me parecía demasiado abierto, tosco y me daba un poco de miedo. Sin embargo, al regresar a Guatemala conocí el lenguaje de otra forma: sus sinónimos, su amplio vocabulario, toda la riqueza de su contenido y las distintas jergas… y me enamoré. Terminé estudiando Comunicación y Diseño en la universidad.

Los poemas siempre vienen de golpe y sin aviso, procuro siempre estar lista y me mantengo con un lápiz a mano, por eso el nombre del blog (“Con lápiz en mano”) donde he publicado poemas desde 2010.

Para mí la poesía es vivir bajo distintas pieles. Puedo ser quien me plazca, adentrarme, extenderme; puedo ser un objeto, un recuerdo, una mujer de otra época y entre esta mezcla, también puedo ser yo misma.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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