Cuentos como plantas silvestres que quiebran el concreto

Camila Bordamalo, escritora colombiana.

Por: Fabián Buelvas *

Camila Bordamalo (Bogotá, 1983) creció en un pueblo tan aburrido que su único consuelo era la escritura. No se trata de un cliché poético, sino que para ella los niños eran tan poco interesantes que le resultaba más fácil conseguir lápiz y papel que un amigo. Camila es filóloga, traductora y alquimista visual, que viene a ser algo así como una animadora experimental interesada en la comunicación visual y estética por sobre la narrativa. Esa fascinación por la imagen es un distintivo de su literatura. “Lo suyo son los cuentos súbitos -dijo de ella el escritor Daniel Ferreira- de tres líneas a dos páginas. Su especialidad es la irrupción de lo sobrenatural en la vida cotidiana, es decir una discípula aventajada de Julio Cortázar”. Y no solo del escritor argentino, sino de Kakfa, Auster y Carver, genios los tres del cuento y el absurdo. Ha publicado dos libros Perros en el cielo (2009) y el más reciente, El jinete extraviado (2015), ambos por cuenta propia. “La mayoría de librerías de Bogotá son receptivas al trabajo de los escritores independientes. Gracias a la distribución he identificado a las librerías comprometidas con la literatura, y a aquellas que se rigen por criterios únicamente comerciales.”

*

Varios de los cuentos de El jinete extraviado ocurren en un futuro indeterminado en el que las cosas más elementales se han vuelto problemáticas. ¿Por qué el interés literario en el futuro?

Mi interés en el futuro es en realidad un interés por el pasado y por el presente, padezco una extraña nostalgia por el pasado que me hace sentir que el presente es la decadencia de ese pasado y el futuro será el superlativo de la decadencia presente. Un tiempo vacío en el que ya nada queda, el Apocalipsis. Suena muy oscuro, pero en mis cuentos la belleza nos acompaña hasta el final.

¿Entonces la belleza es una nostalgia del pasado?

No, es más bien el telón de fondo a través de los tiempos.

Tus personajes son de una naturalidad sospechosa, individuos comunes en una aparente calma que las circunstancias externas ponen a prueba. ¿Cómo opera en tu literatura esa tensión tan latente entre el individuo y su entorno?

No me había hecho consciente de esa tensión existente en mis personajes, pero me alegra que exista porque es la tensión que vivo todo el tiempo, que vivimos todos. Luchamos para no desdibujarnos, para que el individuo que somos no se diluya en el entorno. La vida es eso, una lucha para no fundirnos.

Tras el tedio y el sinsentido de tus cuentos está la ironía. ¿Cómo es tu relación con la literatura y el humor?

Es curioso, sin quererlo el humor se cuela en lo que escribo, me pasa también cuando converso con la gente, digo algo serio y se ríe, pero cuando digo chistes no se ríe. No siempre soy consciente del grado de humor de lo que escribo, algunas veces es deliberado, pero la mayoría de las veces se da así sin que lo note.

En tus cuentos hay varias dicotomías: casas/viajes, nacional/extranjero. ¿Crees que los espacios determinan tus historias?

La dicotomía de nacional y extranjero está presente desde hace mucho, casi desde que empecé a escribir. Es porque he sido extranjera en mi propia tierra casi todo el tiempo. Creo que las cosas que me impresionan, que me marcan, se dan justamente en esas dicotomías.

En varias revistas virtuales pueden leerse tus crónicas de viaje, y se nota que has recorrido el mundo. ¿Crees que tus cuentos son, en cierta medida, literatura de viaje?

Creo que no, y es algo que me intriga mucho, porque ha sido el sedentarismo y el aislamiento los que han determinado mi escritura, y no los viajes. He vivido historias increíbles viajando, pero aún no las escribo, siento que me sobrepasan, no sé cómo contarlas. No sé si algún día encuentre la forma, espero que sí.

Has publicado dos libros, ambos por tu cuenta. ¿Cuál es tu percepción de la literatura independiente, ajena a las editoriales?

Siempre me ha gustado la literatura pura, pienso que la literatura pura se abre paso como las plantas silvestres quiebran el concreto. Poco importa si la industria editorial se fija o no en la obra de los escritores independientes, si el escritor cree en sí mismo abrirá caminos paralelos a los dictados del mercado y a la miopía del medio editorial.

¿Qué sigue después de El jinete extraviado?

Una novela, quiero dar ese salto. El cuento es mi género preferido, casi siempre leo cuentos, pero hace tiempo quiero probarme en la narrativa más larga. La novela que imagino podría calificarse de novela para escritores, porque en ella abordaré temas íntimamente ligados a este oficio. Pretendía escribir algo muy serio, pero leí lo poco que llevo escrito y tiene un tono cómico.

el-jinete-extraviado
Gif tomado de stuffarte.blogspot.com.co

Todos quieren gorrear música

(en El Jinete Extraviado)

Tengo dificultad para hacer amigos. Estoy en plena juventud y soy nuevo en este pueblo, además vengo de otro país muy lejano y todo es extraño para mí. Los jóvenes de aquí me miran curiosos, pero no sienten afinidad, cuando paso al lado de ellos detienen la conversación y no se aseguran de ser ellos mismos otra vez sino hasta cuando ven que ya voy muy lejos. Lo más seguro es que tenga que vivir mucho tiempo aquí, hasta que la justicia se olvide de mi padre o lo den por muerto, mientras tanto este sigue siendo un lugar perfecto para un fugitivo. Por eso he observado a los jóvenes, no quiero seguir siendo un extraño, en algún momento habrá que romper el hielo.

La música une a los hombres. Donde hay música hay alegría, me dije, y decidí empezar por ahí. Oyen una música horrible, pero a todos les gusta, los pone a mover el esqueleto. Ahora que ya tengo los nombres de los artistas que les gustan y este buen equipo que traje de mi país más avanzado puedo llevar a cabo mi plan para conseguir su amistad.

25 de abril

Lo he hecho, eché los parlantes en el morral y salí a caminar por las callejuelas. El sonido bien ecualizado. Buen volumen para que me sigan oyendo como a cinco cuadras. Voltearon a mirarme con más emoción que antes, algunos me han sonreído.

30 de abril

He ido venciendo su timidez, unos pocos ya me siguen, la música es un señuelo eficaz. Todavía falta un poco, cuando volteo se quedan inmóviles y miran para otro lado.

5 de mayo

Ahora me siguen muchos, a medida que avanzo se unen más y más, cada cuadra se suman más. Quieren disfrutar de la música y del buen sonido de que dispongo. Al principio eran muy tímidos para romper el hielo, pero ahora hay algunos -los más extrovertidos, claro- que bailan. Así mientras yo camino ellos bailan detrás de mí, a veces me detengo unos minutos para que les quede más fácil bailar, pero solo a veces, cuando estoy de buen genio.

10 de mayo

Todos quieren gorrear música. Siempre llevo el morral con los parlantes encendidos y ellos se van detrás de mí moviendo el esqueleto. Ahora esperan ansiosos a que salga de la casa.

 

Camila Bordamalo

Twitter: @CamilaBordamalo

Web: http://www.camilabordamalo.com/

Booktrailer de El Jinete Extraviado.

 

(*) Fabián Buelvas

(Barranquilla, 1985). Ha publicado los libros de cuentos Espacios (2011) y La Hipótesis de la Reina Roja (2015). En 2016 saldrá su primera novela Tres informes de Carnaval.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

4 comentarios sobre “Cuentos como plantas silvestres que quiebran el concreto

  1. Muchas veces el presente puede verse como una erosión superficial y, a veces, cultural del pasado, sobretodo en mi vida como pueblerino caraqueño. El término “ciudadano” es inexistente en Venezuela, donde el país lo cambiamos por “patria”. Acertada visión del tiempo, por lo menos desde mi perspectiva.

  2. Ya no somos ciudadanos si no pueblo. Ya no hay país si no patria. Una prueba más palpable sobre su percepción del tiempo dentro de Latinoamérica. El pasado ciertamente es más entrañable que el presente cuando se impregna ese aire denso de recuerdos físicos. Interesante escritora.

  3. Interesante visión sobre el espacio-tiempo de los personajes, ciertamente el pasado puede ser visto como una ventana de añoranza, sobretodo con esos recuerdos que son casi palpables, sobreponiendo al presente como un ente en descomposición por el simple hecho de no igualar o mejorar esa previa sensación.

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