Poemas de Lola Castro Olivera

En la foto la poeta Lola Castro, por Gastón Bejas.

LOLA CASTRO OLIVERA es poeta, actriz, narradora oral y gestora. Inició su camino de profesionalización en poesía de la mano del maestro Javier Adúriz en el año 2010. A su lado escribió su primer libro de poesía “Crímenes, risas y crímenes” Ed. del Dock, 2011. Formó parte de la comisión organizadora del Festival de Poesía Sumergible de Jujuy en su 3ra edición. Fue invitada oficial en varios festivales, programas institucionales y ciclos como poeta y como actriz. Ha participado como tallerista de poesía y teatro en varios programas estatales de su provincia. Se dedica en forma particular a la corrección de libros, a la docencia, al periodismo y a la gestión cultural. Como actriz forma parte de la Compañía de Otto. Posee un libro próximo a editarse: “Casa triste euforia”, y ha sido publicada en varias revistas culturales de su provincia. Actualmente reside en Yala, Jujuy, Argentina.

 

 

 

Lola Castro Olivera

Selección de poemas del libro inédito “Casa triste euforia”

5.

Patea piedritas por el ajedrez de una vereda
dos perros juegan a los tarascones
ya llego, ya voy
su pena era de mascar tabaco y tierra
un orgullo de punto negro en la vía láctea
(dios, dios. Está que refusila)

¿me viste? ¿me viste a mí nervudo y flojo
al borde de tu cama que me abisma?
¿tuve forma?

Es un sueño, estar entre muchos
tantear y no tener los lompa.
Y pellizcarse pellizcarse y pellizcarse, arrancar araña de los ojos
llamea algo dentro ¡aire, aire!
Esto es un subte              viene gente de los costados
(ya voy, mi amor, ya ando)

¿me viste? estaba en calzones, así duermo
después de todo estamos en enero. Pasé por el borde, por la cabecera de tu cama
te besé la frente. Fue cierto. Sí, fue verdad, aunque
ahora
tengo
un calambre que avanza…

13.

Aló aló
qué fue, caballero, cómo va su día
tirando pué
con mi hermano el oreja esperando la resolución del conflicto
no sé si vio que la cosa arde, más que va si es cosa e` mandinga
se sabe pero, ande mete la cola no hay qué hacerle…
aló mi ñaño, ¿amanecieron sus guaguas?
problema es este cerdo, no hay qué darle pa` que manye
veré si le rescato alguito, sí vecino, hazme la favor
se sabe que cuando el chancho grita no hay quién duerma…

señito, tenga a bien darme unos sueltos, luego le vengo dando
ya mi niña, que le quepa
(se arremolina un viento)
Se avecina el drama, pase siga, siga nomás.

17.

Se había estado preparando para ¿esto?
para que alguno trace una suave genealogía del intento
de los huecos del asteroide
llega una música disonante que se niega a entrar en su tímpano, pero ¡ahí está!

un viento invernal empuja arenilla, pero no siento el frío
hay en sus grandes guantes un hormigueo
es la gana, pensá,
la gana que me viene

volvé a la nave, ¡todas las cámaras están rotas!
los amigos allá lejos, pensá, pero viene la gana

cuántas cosas no te dije
la más linda siempre                                                                      hoy
estoy gastado y no se me vienen esperanzas      tengo sólo

olor a húmedas arenas

inconquistables.

Dicen que hay una neurosis que ataca a los astronautas cuando ven la tierra desde fuera
estamos entrenados pero ahora mi compañero se apaga entre hierros y plástico

ay me vino la gana. Voy a
sacarle una foto al planeta desde acá
se ven algunos humos y las tormentas
¡cómo viajan las nubes, linda mía, si vieras!        plomo y verde sobre el sur

parece mentira que todo esté podrido Tiempoespacio tiempo es espacio es tiempo es
vaya esta foto quizá, linda, te llegue algún día
se me agota el aire. Y sin embargo
mi pecho está lleno
de cristales que espejan
los colores del sistema
los amigos, pensá, la perra duerme en la puerta de casa

¿cómo no volver? ¿será posible tenderme en estas arenas?
10, 9, 8, 7… empieza la desconexión
llora al muerto, se quita el casco, el overol
cien agujas de frío y meteoro le arañan la piel.

Intenta en un salto abrazar el planeta
pero antes flota
con lo demás

27.

Hola enano querido. No,
no pongás esa cara de pitufo.
Estamos una vez en ésta, ¿o te olvidás?
Dejame que te diga, no por la estampita ¿eh?
Pero nos podemos mandar algún que otro milagro.
Mirá qué leyenda:
somos bastardos del oro, hijos de don Fierro.
Y otra, por si falta hiciere:
tenés en tu memoria un río de más de treinta mil facones.

Sacá pechito, papá. Porque dos hidrógenos se abrazaron
nos cuerpea la luna en la insólita llanura.

Para mis hermanos.

29.

Cuando ingresa una verdad
toda luz
es miserable
 

Lola Castro Olivera, Casa triste euforia, inédito.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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