La palabra: Poder, encanto y seducción

Ilustración de Marcela Moreno.

 

 

Por: Alexandra Moreno *

 

 

Desde los orígenes de la colonización se mezcló en las raíces colombianas un sinnúmero de culturas. Europeos, africanos e indígenas contribuyeron en la formación de nuestra historia, por supuesto utilizando la palabra hablada como primer vehículo de comunicación que naturalmente tiene el hombre. De ahí surge la importancia de la tradición oral como medio de difusión de conocimiento, cultura, valores y creencias  que posteriormente desembocan en el nacimiento de la escritura, la palabra escrita cobra mayor relevancia porque deja huellas palpables del registro de las generaciones. De esta manera ha evolucionado el mecanismo en la mayoría de culturas a lo largo del planeta, primero se habla, se canta, se cuenta, luego se escribe, se registra y se difunde.

Dentro de una ciudad cosmopolita es difícil encontrar las raíces de una cultura arraigada y más difícil aun es identificar cuáles son los canales de trasmisión del saber empleando la palabra como vía de comunicación, sin embargo estos elementos están presentes en el día a día y alimentan a los pueblos, de ahí que oficios como “poeta”, “cuentero” o “rezandero” todavía tengan cabida en estos tiempos y sean la base de tribus urbanas vivas.

Teniendo en cuenta la trascendencia que tiene la palabra, el poderío, la fuerza que adquiere en todos los ámbitos de la vida cotidiana, es menester tomarse un momento para apreciar la importancia de la palabra, escrita y hablada en diferentes contextos, el punto de referencia es el grado de elocuencia que puede llegar a alcanzar y analizando su impacto bajo ópticas totalmente diferentes.

Pero ¿cuál es el poder de la palabra en una cultura impersonal como tantas? La palabra se define como la reunión de fonemas articulados en completa concordancia de tal manera que un grupo de hablantes de una lengua específica pueda identificarla, se puede decir que es la unión de letras que envuelven un significado (general e individual), esta interacción léxica alcanza su más bella manifestación en escritos literarios como la poesía, deja ver su aire dirigente en el discurso y su lado más visceral cuando se trasmite en palabras sueltas junto con los acordes de la música, entre otros. Con su trascendencia en tantos campos de la comunicación, cómo no rendirle pleitesía a su noble labor.

Noam Chomsky habló acerca del ser humano y su instinto innato para la palabra hablada, pese a factores que se creerían relevantes como la falta de educación o de instrucción, una persona es capaz de comunicarse de forma eficaz, incluso a pesar de ser analfabeta, la lógica impresa en su ADN le permite emplear entender y adaptar el lenguaje de su entorno, usar correctamente las reglas gramaticales, de orden, de forma y de significado pese a que estas reglas nunca hayan sido enseñadas y puede usarlas asertivamente el proceso comunicativo.

Tal es la magnitud de la palabra que trasciende la barrera de lo imposible y se abre paso entre las dificultades para expresar su poderío, incluso desde los primeros meses de vida, el niño busca la manera de transmitir sus deseos a través de “esbozos” de un lenguaje primario y aún más elocuente es el hecho que percibe el estado de humor de las personas cercanas tan  solo identificando el tono de voz con que le hablan, aunque es claro que en esta edad no se la ha explicado que significan aspectos como la modulación y la intención.

Las palabras arraigan en la inteligencia y crecen con ella pero traen antes la semilla de una herencia cultural que trasciende al individuo (Grijelmo,  2000).

Quién pensaría que una simple unión de letras ha sido capaz de trazar la historia y ha transformado el mundo. Con tres casos puntuales citados a continuación, diferentes entre sí a simple vista pero que reafirman la palabra como vehículo de empoderamiento, es posible identificar la amplia gama de facetas con las que conquista:

Luis Carlos Galán Sarmiento (1943-1989) figura pública, bumangués, abogado, economista y periodista, sin lugar a duda una promesa en los altas esferas políticas de los años 80, con su concepto sobre la igualdad, democracia y la educación, pero más allá de analizar al hombre, quisiera analizar su prosa, esa meticulosidad con la que selecciona cada letra, su discurso tiene una carga argumentativa, el poder de convencimiento es notable, sin embargo se hace accesible al público con un lenguaje sencillo, es además increíble el efecto que causó con el simple hecho de hilar unas palabras, tal fue el impacto que ocasionaron sus intervenciones que se consideró una amenaza en su época y murió a causa de sus ideales.

Aparte del Discurso de Galán sobre la mujer:

“La mujer ha obtenido un inmenso avance en su condición social en la Colombia de sus lustros recientes, debido más a su reciedumbre y su inteligencia, que a reformas legales. Sigue ahora luchando por la plena igualdad e inclusive por superar en competencia limpia y saludable a los varones en las diversas formas de servicio a Colombia”  (Discurso “Luis Carlos Galán habla sobre la mujer”- Hotel Tequendama, Bogotá-, Diciembre de 1981).

La palabra dice, la palabra calla, da y quita, la palabra seduce y qué más seductor que su trasformación en poesía. Cuán difícil es acomodar las palabras de tal forma que por si solas cobren vida, que sean bellas o miserables, que tengan un olor, un sabor característico, o como en el siguiente poema de Luis Vidales, que hablen de música, sin un solo acorde, que transporten a lugares insospechados:

La música

En el rincón oscuro del café
la orquesta es un extraño surtidor
La música se riega sobre las cabelleras
Pasa largamente por la nuca
de los borrachos dormidos.
Recorre las aristas de los cuadros
ambula por las patas de los asientos
y de las mesas y gesticulante
y quebrada va pasando a rachas
por el aire turbio.
En mi plato sube por el pastel desamparado
y lo recorre, como lo recorrería una mosca.
Intonsamente da vueltas en un botón de mi dorsey.
Luego desbordada, se expande en el ambiente.
Entonces todo es más amplio y como sin orillas…
Por fin desciende la marea
Y quedan cada vez más lejanas.
Más lejanas unas islas de temblor en el aire.

Ahora bien, el poder de la palabra hablada no es menos importante porque expresa aspectos emocionales  de la herencia cultural de un pueblo, expresa por sí misma sus creencias y sus costumbres. Se suelen tocar temas referentes a la naturaleza, a la religión a la vida, etc., y su propósito es fortalecer una cultura:

Oración chamánica para restaurar y sanar los lazos kármicos y las heridas ancestrales

“Perdón corazón de la tierra, por todo el daño ocasionado, por toda la tala de árboles, la contaminación en tus selvas, humedales, bosques, desiertos, montañas, por todas las muertes trágicas de los seres de la tierra, por la depredación de cada especie. Por la alteración de semillas, por cada espacio explotado, por cada mina destruida, por cada cerro talado, por cada bosque quemado, por cada hijo tuyo que hemos tomado sin haber consagrado. Perdón por toda la contaminación de las grandes ciudades, por la falta de conciencia”.

En los tres casos citados anteriormente la palabra hablada y escrita cobra matices diferentes y se proyecta de formas totalmente disímiles, pero en todos los ellos es notable la seducción y el alcance que logra cuando se acompaña de la estructura adecuada, de elocuencia y de un  propósito.

La  expresión oral, es un medio palpable de comunicación, es innegable el reconocimiento de la cultura del hablante como un pilar inexplorado de conocimiento que a través del tiempo no termina siendo el resultado de la evolución de una ciudad sino parte de sus cimientos.

Esta trasformación de fin a medio es por tanto otra de las características de la palabra y de la oralidad, el don de la mutabilidad, esa virtud de adoptar cualquier forma y transmitirse en escritos, en el voz a voz, de generación en generación como la afortunada red de la historia tejida a través de décadas  y marcando una huella indeleble.

Finalmente es preciso establecer que el encanto de la palabra ha seducido a lo largo de la historia no sólo en el plano político, literario, artístico y cultural, sino que está inmersa en el día a día del ser humano. Es bajo su custodia que esta crece y se fortalece, así mismo es su obligación cuidarla, evitar que se pierda en el olvido, es indudable que la palabra evoluciona y se adapta a los tiempos con vida propia, pero no por esto se  debe relegar su importancia al olvido, al desinterés por ella, por el lenguaje,  por su herencia.

Que la impersonalidad no sea la dueña de los medios actuales de comunicación, que nos demos un tiempo para valorar aquellas letras de nuestra lengua y tantas otras de lenguas ancestrales, que apreciemos también las palabras de otros idiomas, porque todas ellas son una necesidad, un don del cual nos hemos visto privilegiados en la naturaleza para comprender y utilizar.


* Alexandra Moreno. Estudiante de Lenguas Modernas, admiradora de las letras y las artes.

Referencias

Grijelmo Alex. (2000). La Seducción de las palabras. Madrid- España: Grupo Santillana de editores.

Instituto del pensamiento liberal. (20 de Agosto de 2014). Discurso sobre la Mujer, Diciembre de 1981. Fecha de recuperación: 05 de noviembre de 2015, de Archivo histórico javeriano Juan Manuel Pacheco, S.J. Sitio web: http://www.luiscarlosgalan.com.co/

Vidales, Luis, Subgerencia Cultural del Banco de la República. (2015). Álbum de Poesía Colombiana. Fecha de recuperación: 05 de Noviembre de 2015, de Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango Sitio web: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/literatura/alpoco/alpoco12.htm

EMETERIO DAVILA ESPARZA. (2013). EL MARAVILLOSO Y ASOMBROSO CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y EL RESPETO A LA MADRE TIERRA. Fecha de recuperación: 05 de Noviembre de 2015, de FUNDADORES DE LAS NACIONES NATIVO-AMERICANAS Sitio web: http://elrinconnativo.blogspot.com.co/2013/08/poderosa-oracion-chamanica-para.html

Chomsky Noam. (1974). Estructuras Sintácticas. Introducción, notas y apéndices por Carlos Peregrín Otero, Madrid, España: Siglo XXI Editores S.A

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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