Yago Partal, creador multidisciplinar

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Yago Partal.

 

 

El lugar es un café en la Plaça Reial de Barcelona y el momento, un esperado reencuentro en una tarde de principio tardío de otoño. Mis ojos sentados frente a los de Yago Partal (Barcelona, 1982) no entienden de disimulos y dejan en completa exposición mi hambre de saber; de conocer  la opinión de este prometedor creativo sobre preguntas que se repiten en mis noches. Por delante, una charla distendida que me embauca en un periplo de reflexiones sobre el arte, la educación y la sociedad en general. Mucho se puede decir de este joven creador, su currículum es extenso y su trabajo conocido (como el diseño de la máscara que luce la protagonista de La piel que habito, de Pedro Almodóvar) o muy conocido (como en el caso de su serie Zoo Portraits a la que continuamente le surgen nuevos expoliadores).

Deseo no solo que disfruten de esta conversación, sino que busquen sus propias respuestas a las preguntas que la guiaron.

Noelia Martínez: ¿Es posible una sociedad sin arte?

Yago Partal: ¿Una sociedad sin arte? ¿Qué es arte y qué no es arte? Si entendemos como arte todo aquello que sea creativo me parece que es imposible. No existe ni se puede dar, porque al final la creatividad está en todos sitios. Una señora que monta su puesto de fruta, la forma como lo coloca, como lo está vendiendo, en ello hay un punto casi de publicidad. En la forma de presentar lo que vende, ya hay una parte creativa. Sí que es verdad que hay sociedades en las que hay una censura hacia ello y es un mal porque limita la expresión de la gente, pero yo creo que todo el mundo tiene una parte creativa, a veces sale de una manera, a veces de otra, a veces más, a veces menos, pero eso está ahí. Veo imposible una sociedad sin arte.

N.M.: ¿Sería antinatural?

Y.P.: Exacto.

N.M.: En la actualidad, en el ámbito de la educación, se están deshaciendo cada vez más de licenciaturas de humanidades. Incluso en los colegios públicos, son mínimas las horas lectivas dedicadas a asignaturas como plástica o música. La censura del arte, tan ligado a la emoción o el sentimiento ¿puede estar creando una sociedad con carencias empáticas?

Y.P.: Yo pienso lo contrario, fíjate. Yo pienso que cuanta más censura hay hacia el arte, más energía creativa se genera. Es como al niño pequeño que le prohíben fumar, y que automáticamente lo que va a hacer es fumar.

Las sociedades que generan muchas limitaciones en los individuos fomentan todo lo contrario. Esa censura hace que las personas tengan más ganas, todavía, de que su proyecto salga. ¿Y el arte? Es imposible pararlo. ¿Cómo lo haces? Está en todos sitios. Hay grafitis en las calles, está en el cine, en los libros. ¿Cómo vas a impedir que una persona dibuje o pinte?

Lo que puedes censurar son los medios, los canales de que eso llegue a la gente; pero al final es una cuestión que siempre se abre camino. Siempre está ahí. Y de lo que decías de las humanidades, aquí en España, por ejemplo, cada vez tienen menos cabida a nivel de estudios.  Es verdad que me parece muy importante la parte de humanidades para que una sociedad avance, pero también es muy importante que haya una parte de ciencias y creo que aquí está sucediendo que la parte más “científica” también se está abandonando mucho. De hecho, solo hay que ver que todas las subvenciones para investigación están volando y las personas que quieren dedicarse a ello se están largando de aquí. Esa censura provoca la fuga de cerebros. Me parece que son dos partes igual de importantes. Y que cada persona tiene que tirar hacia lo que le motiva.

N.M: La sociedad actual ¿tiene alma o no tiene alma?

Y.P.: ¿Tiene alma o no tiene alma? Vaya pregunta. Tiene alma. Yo creo que sí tiene alma, lo que también tiene es mucho miedo. Y creo que al final el miedo es lo que lleva a una sociedad hacia un sitio u otro. Y es la manipulación de ese miedo por parte de la gente que gobierna o los patrones sociales que se dan, lo que hace que al final la sociedad pueda parecer más desalmada. Creo que eso genera egoísmo. Hace que la gente deje de pensar hacia los demás y empiece a pensar hacia sí misma porque hay miedo a perder ciertas cosas, ciertos privilegios.

N.M.: ¿Una necesidad de sobrevivir?

Y.P.: Exacto. Y ahí se puede confundir con ser desalmado, pero no creo que lo sea. Creo que todo el mundo, la gente de ahora o la gente de antes, es igual. La base está ahí y es igual. Hay unos estigmas sociales, en los que te crías. Tus pensamientos se focalizan hacia un sitio o hacia otro. Van por un camino o van por otro, pero el alma está siempre ahí. No sé. Tampoco creo mucho que haya gente que sea buena y gente que sea mala, creo que el camino es lo que te hace hacer unas u otras cosas.

N.M.: Te voy a pedir que me hables de tu trabajo, si se puede llamar trabajo cuando uno hace lo que le apasiona. Eso ¿es trabajo o estilo de vida?

Y.P.: Bueno, están las dos cosas. Es un fifty fifty. En mi caso, desde pequeño siempre he sabido que me quería dedicar a crear. A hacer cosas creativas, en el ámbito plástico y luego audiovisual, y no sé, me cuesta mucho responder cuando me preguntan qué hago porque he ido variando mucho…

N.M.: Sería ponerle una etiqueta…

Y.P.: Claro, he ido cambiando mucho y no sé, no sabría muy bien encasillarme en un sitio o en otro. Tengo una parte que trabaja la fotografía, a veces sin tratamiento digital, a veces con fotomontajes, otra parte más audiovisual donde hago videoclips, y ahora como realizador voy a intentar ir entrando en el ámbito más de ficción y de cine.

White Bengal Tiger Cub - Panthera Tigris Tigris copia
Serie Zoo Portrait por Yago Partal. White Bengal Tiger Cub                  http://www.zooportraits.com

N.M.: ¿Zoo Portrait cómo llega? ¿Qué camino ha recorrido?

Y.P.: Yo hice bellas artes. No terminé la carrera porque monté una empresa de diseño gráfico con mi mejor amigo. Abrimos la empresa, estuvimos trabajando, pero al final cerramos porque se dio todo el tema de la crisis, la inexperiencia…porque te lanzas al vacío y te puede salir bien o mal.

Yo tenía muy claro que me quería seguir dedicando a lo creativo y seguí machacando. Realicé muchos trabajos gratis intentando hacer currículum y generar portafolio para que se abrieran más puertas. También un trabajo personal de apertura a las redes sociales, de apertura a conocer gente. En este ámbito también son muy importantes las relaciones que generas con los demás. Hay una parte de trabajo en equipo muy importante y además necesitas que lo creado llegue a un público. Entonces, dentro de todo eso, empecé la serie de Zoo Portraits para promocionar una web que estaba haciendo sobre books fotográficos, al principio no como serie, sino unos cuantos animales sueltos. Para ganar dinero hacía books de fotografía para actrices, actores y modelos. Hice esta publicidad para la web y la colgué en Facebook. En Facebook tenía un conocido que tenía una revista on-line sobre diseño y arte y me lo publicó. Al cabo de una semana se había hecho viral, estaba en toda la prensa por todo el mundo…

N.M.: ¿En una semana?

Y.P.: En una semana, sí. Y en la siguiente semana empezaron a llegar ofertas de empresas que querían comprarme las imágenes. Sí que es verdad que Zoo Portraits me ha abierto mucho camino en el sentido de que tiene una parte creativa y artística, pero a la vez tiene una parte muy comercial de producto y de marca que funciona y que a la gente le gusta. Seguimos desarrollándola.

También hay una parte que hemos generado a posteriori. A mí no me gustaba que se convirtiera en algo muy frío, que fueran simplemente unos productos. ¡Bueno, estaba mi parte de niño! Quería como darle otro cáliz. La segunda faceta que me ha interesado desde niño y nunca he desarrollado ha sido la zoología. Siempre me ha interesado un montón y me apasiona el mundo animal. Entonces, lo que estamos intentando es generar unas conexiones, desde la web, con protectoras de animales. Es una web que poco a poco va a funcionar en torno a la marca Zoo Portraits, pero detrás habrá una parte divulgativa y una parte de colaboración con protectoras de animales. Por ejemplo, podemos hacer series de camisetas limitadas de las cuales un porcentaje de las ventas van a ir destinadas a ongs y protectoras de animales que trabajan para la protección de las especies, ya lo hemos hecho en alguna ocasión. Y desde la misma web de Zoo Portraits también puedes acceder a diferentes proyectos de protección de la fauna, por ejemplo WWF entre otras, y hacer tu donación.

N.M.: Y también está Nieve.

Y.P.: Nieve es la productora que monté hace tiempo con un amigo. Luego él se desvinculó y ahora estoy con otra compañera, la llevamos los dos. Estamos trabajando algo de publicidad, videoclips, sobre todo, fotografías de interiorismo y arquitectura. Ahí también hay un diálogo entre la parte más creativa y la parte más laboral. Todo está muy relacionado y no se puede separar. Luego existe una parte de mi trabajo más personal: la fotografía. Aquí entran las series fotográficas que voy haciendo y también la parte de cortometraje, que es en lo que ahora me voy a meter, y es una parte más personal.

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http://www.quenieve.com

N.M.: Hablando de fotografía, ¿qué dirías que vale más: una imagen o mil palabras?

Y.P.: ¿Una imagen o mil palabras? Valen más mil palabras acompañadas de una imagen.

N.M.: La inspiración. ¿Se trabaja cuando llega la inspiración o a la inspiración hay que buscarla?

Y.P.: Depende del momento, son las dos cosas. Sí que es verdad que si no hay un trabajo de base y una rutina de trabajo, cuesta más que llegue la inspiración. Porque al final, cuando trabajas mucho, habrá más momentos que estés inspirado que si no trabajas y de repente esperas que te llegue. Pero luego, cuando te topas con una pieza creativa, que te influye o que te emociona, sí que hay una parte en mí, personalmente, que de repente es como que fluyen más las ideas. A mí me pasa mucho con la música, yo estoy absolutamente condicionado por la música. Dependiendo de lo que escucho, mis ideas van por un camino o van por otro. Y por eso me gusta también mucho el tema del videoclip, por lo que la música te puede llegar a transmitir y el imaginario que te puede generar una pieza musical. Yo que sé, ver una película que te llegue, de repente, a mí me entra la necesidad de hacer cine y me fluyen muchas más ideas. Yo creo que hay ambas partes. Tiene que haber un trabajo de base y luego… pues pienso: que los buenos creativos son también devoradores de la creatividad ajena.

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Defragmentados por Yago Partal  www.yagopartal.com

N.M.: Y hablando de cine…¿también hemos tocado bastante cine? ¿No? Has colaborado con “La piel que habito”, con “Lo imposible”, y con alguna más que ahora me dejo…

Y.P.: XP3D, que es una peli española de terror e Insensibles. En este caso, como yo trabajaba mucho con fotomontaje, me surgió la oportunidad de trabajar DDT que es la empresa que realizó los efectos de maquillaje, prótesis, etc. de la película El laberinto del fauno. Entré a trabajar con ellos como diseñador conceptual. Cuando salía un proyecto de una película, por ejemplo, me contactaban, me daban unas premisas de guion sobre lo que el director estaba buscando. Ellos tenían una idea, me la transmitían y yo la desarrollaba a nivel de imagen, o sea, creo una imagen digital y luego ellos se encargan de llevarla a la realidad: de fabricarla. En el caso de La piel que habito, por ejemplo, Pedro Almodóvar quería que Elena Anaya llevara una máscara como de cirugía, pero que no fuera una máscara que ya existiera si no con una idea que tenía. Yo hice bocetos y diseños, después estos diseños se fueron matizando hasta llegar a cómo tenía que ser esa máscara. Entonces, con esa imagen digital, ya se encargan de fabricarla y llevarla a la pantalla.

N.M.: En el caso de La piel que habito, esa máscara se convirtió en el icono de la película.

Y.P.: Sí, en este caso sí. Estoy muy contento de poder haber hecho ese trabajo, desde luego.

N.M.: Y ya para despedirnos, dime: en una sociedad tan marcada por la “programación” de nuestros genes. Tener una mente creativa al final ¿es un don o una maldición?

Y.P.: ¡Hombre! Para mí es un don, evidentemente. Lo que pasa es que ahí hay muchos matices que hacen que esa pregunta se pueda responder desde muchos puntos de vista. Desde lo que me contabas, al final todo esto atiende a un modelo educativo. Creo que en España, porque es lo que conozco, se tiene la idea de que un modelo educativo tiene que ser funcional para todos los niños y no es así. Hay niños que funcionan mentalmente de otra manera y seguramente otro modelo educativo les llevaría a un punto mejor. Sí que es verdad que se generan límites, para ciertas maneras de pensar o ciertas maneras de ser, que son una pena. Porque hay niños que, por ejemplo, qué se yo, porque son muy nerviosos o tienen ese punto de no poder concentrarse, debido al modelo educativo en el que estamos sumergidos se ven condicionados y se quedan retrasados en el colegio cuando en realidad son mentes brillantes. Funcionan perfectamente, pero su manera de construir sus pensamientos es otra.

Eso por un lado. Luego a nivel creativo, pienso que es un don. Pero también hablando de lo que hablábamos antes…creo que todo el mundo tiene una parte creativa y al final cada uno lo saca por un lado. Por mucho que te intenten parar e imponer cosas, al final con la edad y con la experiencia tus necesidades de base afloran y salen. El problema es que cuando más te condicionan de pequeño, más difícil es luego romper esas barreras para salir a flote y decidir lo que quieres hacer. Si desde muy pequeño tu cultura te ha dicho que una cosa debe ser de un modo, es muy difícil que tú salgas de eso sin tener una visión, desde fuera, de que hay otra manera. Entonces, sí que hay un condicionante muy grande. Pero lo que se lleva dentro al final tiene que salir, sale. La pena es cuando sale a modo de frustración o dándote cuenta de que vas tarde.

También es verdad, debo decir, que veo muy necesario que haya unas normas en las sociedades para que funcionen, tiene que haber unas reglas, unos límites, sino seríamos cavernícolas y acabaríamos haciendo absolutas barbaridades. Entonces, la dificultad es dónde poner esa línea. Es lo mismo que poner el límite en el arte ¿qué es arte y qué no? ¿Qué está bien parar y qué no está bien parar? ¿Hasta qué punto está bien que un profesor se pueda imponer a sus alumnos? ¿Dónde está el límite de lo que puede llegar a hacer o no puede llegar a hacer? ¿Qué está bien y qué está mal? Es muy difícil, depende del criterio de cada uno, depende de cada padre, depende de cada niño, depende de cada profesor. Me parece un tema   muy complicado que, claro, es difícil de enmarcar.

@NoeliaMarBo.

gotasamargas@literariedad.co

Noelia Martínez

Lectora que escribe sus percepciones. Amante del lenguaje y sus posibilidades. Colaboro en http://Literariedad.co escribiendo la columna Gotas Amargas.

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