Formar al escritor: los talleres literarios virtuales

 

Foto y entrevista por Sofía M. Castillón Arancibia *

 

El Taller Literario Virtual de la poeta Laura Yasán (Premio Casa de las Américas, 2008) inició en 2001 como un proyecto educativo dentro de la Secretaría de Cultura. La propuesta surgió en una Argentina que rugía una de sus crisis económicas y sociales más importantes, y cuando aún no se había generalizado la dimensión transgresora de las nuevas tecnologías dentro de sus usos sociales más cotidianos.

Este espacio conformó una propuesta educativa que buscaba atravesar las fronteras para llevar la Escritura Creativa a quienes no podían acceder a encuentros físicos de intercambio literario. Laura Yasán cuenta que “en esa época no todo el mundo tenía computadora en la casa, pero igualmente yo pensaba, en aquel entonces, en lugares lejanos donde no existiera un centro urbano cercano, donde no pudieran asistir a un taller de escritura presencial, y entonces diseñé la propuesta para ese público”.

Sin embargo, con el advenimiento del nuevo gobierno agravado por un terrible desorden institucional que dejó al país al grito del “¡Que se vayan todos!”, los talleres no pudieron continuar. Pero a los ojos de Yasán, donde hubo un espacio de ruptura, también existió una oportunidad. Desde entonces comenzó a desarrollar los talleres en forma privada: “Después empezó a funcionar mucho el boca a boca, y ahora mandar publicidad de los talleres es mandarla a un mailing enorme, y todo va sobre ruedas.”

¿Quiénes participan en el taller?

L.Y.: Se dirige a un público que se inicia en la literatura, o a un público que está escribiendo pero no tiene herramientas suficientes, alguien que está en proceso de conocimiento, de aprendizaje. Entonces las consignas están diseñadas como simples disparadores de escritura y la devolución se ejerce de acuerdo a cada nivel. Si es muy inicial, la devolución es para darle pequeños recursos con el objetivo de que puedan avanzar, y si es un poco más avanzado, vamos un poco más profundo.

¿Cómo se trabaja en un Taller Literario Virtual?

L.Y.: El taller virtual es muy individual, es una tarea bastante solitaria, el que hace un taller a distancia no está buscando trabajar en grupo. El tallerista envía su texto, que puede ser un poema, un relato, una prosa poética, un cuento, y se le hace una devolución. También hay un Facebook para los que están interesados, y saben que allí sólo los miembros y nadie más que los talleristas pueden leerlo y hacerse devoluciones entre ellos. Es un espacio de intercambio.

Además, el Taller Virtual tiene un primer módulo de 24 consignas que son de fácil acceso, aunque después puede salir de ahí un texto complejo. La complejidad más que en la propuesta, se encuentra en la producción.

Hay un segundo módulo para quien termina las 24 consignas y siente deseos de avanzar, que es un poco más dificultoso, pero sigue dentro de esta línea. Si luego de las 48 consignas quiere continuar, entonces propongo un taller personalizado y allí se trabaja con otro tipo de propuestas, se ven autores, géneros, videos, música, es algo bastante más profundo.

¿Considerás que el taller es una práctica educativa?

L.Y.: Sí, pienso que es educativa porque el tallerista comienza a entrar en mundos nuevos que a su vez le pueden despertar la necesidad de conocimiento, la necesidad de aprendizaje, la necesidad de ir a buscar otras fuentes. De terminar de leer un texto… de leer. Ya solo despertar la necesidad de leer para mí es considerarlo educativo.

¿Por qué participar en un taller literario virtual?

L.Y.: En lo Virtual, porque posibilita la escritura de acuerdo a los tiempos que uno tenga disponibles, y a revisar las devoluciones adaptando el espacio a las propias rutinas. Son tiempos para gente que no tiene tiempo. La gente no tiene tiempo de nada. Y me parece que si tenés las ganas de escribir y necesitás orientación, o no sabés como empezar o cómo seguir, es una buena forma de hacerlo hasta que puedas dedicarle algún tiempo mayor. Muchos talleristas han publicado libros, antologías, revistas. Mucha gente me ha enviado libros con poemas o textos que fueron trabajados en el taller.

¿Qué es lo que más te motiva del Taller Virtual?

L.Y.: Me llegan muchas  notas o mensajes de un agradecimiento muy genuino. El sentimiento de que en verdad acompaño y aporto, y la gente realmente siente que hace una tarea gratificante. Y además, ellos pueden, no se quedan en  el “no sé cómo hacerlo”, sino que lo logran y a mí me da mucha satisfacción, es gratificante el logro a través de los años. Hay gente con la que trabajo desde hace años y no la conozco. Hay gente que va por la consigna 100 del taller personalizado y no la vi nunca.

¿Por que deben existir los Talleres Literarios?

L.Y.: Porque alguien tiene que dar orientación. ¿El escritor dónde se forma? En la Facultad de Letras no se forman escritores, se forman críticos, profesores, pero no necesariamente escritores. Y la gente que comienza a escribir puede ser autodidacta un largo tiempo, yo lo fui, pero llega un momento que aparece la necesidad de una orientación, de buscar un maestro.


(*) Sofía M. Castillón Arancibia — Licenciada en Comunicación Social con orientación en Comunicación y Cultura, de la Universidad Nacional de Quilmes. Maestranda en Industrias Culturales: Políticas y Gestión (UNQ) y estudiante de la Especialización

en Docencia en Entornos Virtuales (UNQ). Becaria de Estudio de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires. Fue becaria de investigación por el Consejo Interuniversitario Nacional de Argentina, y de movilidad estudiantil para el programa de becas Santander y UNAM (México). Miembro de proyectos de investigación y extensión universitaria del Departamento de Ciencias Sociales (UNQ).

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Un comentario sobre “Formar al escritor: los talleres literarios virtuales

  1. Qué bueno que exista un espacio para la escritura. Nosotros somos y existimos a través de las palabras. El camino del escritor es un. Amino de ida, pero se llega a un puerto más sólido e interesante si contamos con las herramientas. Ciertamente, conocer las reglas, hace que uno sea mejor jugador. Poder explorar el lenguaje en todos sus aspectos hace de la materia escrita algo manipulable, un abanico de posibilidades maravillosas. Es notorio que, hoy en día, sea un lujo que unos pocos pueden llegar a adquirir. ¡Por más propuestas de este tipo! Me encantó la nota.

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