“Escribir es la respuesta”: Andrés Mauricio Muñoz

Por: Fabián Buelvas

 

Pasaron 12 años para que Andrés Mauricio Muñoz (Popayán, 1974) volviera a escribir. Había renunciado a hacerlo en 1991, poco antes de ingresar a estudiar en la Universidad del Cauca. Tenía la firme intención de distribuir su tiempo entre la práctica del atletismo y las clases de ingeniería electrónica. A los 17 años, Andrés se tomaba muy en serio aquello de que los escritores se mueren de hambre.

La frase la había escuchado de su padre, quien sospechaba que a su hijo le atraía la literatura tanto como para pretender vivir de ella. “Escribir no sirve para nada”, sentenció la misma persona que tiempo atrás le había sembrado el amor por los libros.

Los 12 años de silencio autoimpuesto los pasó leyendo y preguntándose si había tomado la decisión correcta. Un día de 2003 apareció su novia con un recorte de periódico que anunciaba la apertura del Premio Nacional de Libro de Cuento Ciudad de Bogotá. “Yo no tengo un libro de cuentos”, respondió él.

-Por eso, escríbalo. No se quede con la duda de saber si usted sirve para escribir.

Andrés decidió participar y escribió el libro. Aunque no ganó el concurso fue uno de los finalistas, estímulo suficiente para nunca más abandonar el oficio. Después publicó Te recordé ayer, Raquel (2004, novela) y Desasosiegos menores (2010, cuento). Su trabajo más reciente, Un lugar para que rece Adela (2015, cuento) ha contado con el beneplácito de la crítica, calificándolo como uno de los mejores libros de cuentos de los últimos años.

¿En qué momento te hiciste escritor?

La biblioteca de papá es gigantesca. Desde que tengo memoria estuve rodeado de libros, y él y mi hermana son lectores voraces. El ritmo de lectura de ellos era muy rápido: mientras yo leía dos libros, ellos llevaban seis. Así que hubo un momento en que, para diferenciarme, le dije a mi hermana: “usted lee más que yo, pero yo escribo cuentos”, y escribí uno para mostrarle que era cierto. Papá se entusiasmó al leerlo. En ese momento sentí que me gustaba enfrentarme a historias que quería crear, a personajes a los que quería dar vida. Ahí surgió mi devoción por escribir.

Sin embargo, dejaste de hacerlo.

Papá me vio tan entusiasmado con la literatura que temió que yo dejara de lado mis estudios y me dedicara a escribir, así que empezó a desestimularme contrariando su propio ejemplo vital. También entrenaba atletismo y el deporte me demandaba mucho tiempo, y luego empecé a estudiar ingeniería electrónica. Me dejé absorber y paré de escribir por completo. Sin embargo, no dejaba de pensar en que no quería llegar a los 60 o más años preguntándome qué habría sido de mí si me hubiera dedicado a escribir. Cuando veía noticias de escritores colombianos que tenían reconocimiento o publicaban, me hacía esa pregunta. Y yo quería escribir, pero lo miraba como algo que definitivamente ya no iba a ser. Lo que me dio ese impulso fue esa conversación con mi esposa, en ese entonces mi novia, quien me dijo que no me quedara con esas ganas.

¿Cómo fue ese reencuentro con la escritura?

Escribí en 3 meses un libro para el Premio Nacional de Libro de Cuento Ciudad de Bogotá, como una manera de volverme a engranar con la creación y narrativa. El libro narra realidades dispersas sobre la tragedia del Club El Nogal, y es una obra que estará inédita por siempre porque ya no me gusta. Uno de los jurados del concurso escribió las razones por las que le había gustado mi libro, y ese gesto de tomarse el tiempo para hacerlo me motivó a seguir. Si él no lo hubiese hecho no me me habría sentido tan entusiasmado.

¿Qué vino después?

Después escribí una novelita breve que no aparece en mis biografías porque tampoco me gusta. La mandé al Premio de Novela Álvaro Cepeda Samudio y no gané, pero el jurado recomendó a los organizadores una serie de novelas a publicar, como una forma de estimular a esos autores. La mía, llamada Te recordé ayer, Raquel, fue una de ellas y se publicó en 2004.

Caratula Un lugar para que rece Adela 10 ok curvas

Hay un detalle en tu historia como escritor que se refleja en varios de tus cuentos, en especial en los de Un lugar para que rece Adela: una mujer que anima, que impulsa a los personajes.

Soy una persona que tiene muchas amigas, a quienes puedo considerar mis confidentes. Eso me ha ayudado a crear ese universo femenino y el papel que juega la mujer en mi obra: alguien que entra a trastocar, transformar o inhibir. Tanto en Desasosiegos menores como en Un lugar para que rece Adela, la mujer es un personaje transversal. Los cuentos Una tumba en el parque y Adriana en el andén son los que más reflejan cómo un hombre puede llegar a abatirse si algo se trastoca en su relación con una amiga. La novela en la que trabajo ahora es la historia de un hombre que se ha visto alterada por la presencia de las mujeres en su vida.

En una entrevista anterior mencionaste que de niño querías ser recolector de basura. Y uno de los personajes del cuento Cuestión de registro dice que le fascina ver cuando alguien ejecuta un oficio que domina. En tus cuentos hay carpinteros, cortineros, personas que desempeñan alguna técnica. ¿Por qué la curiosidad por los oficios manuales?

Los oficios técnicos siempre me han llamado la atención. De pequeño me encantaba la sincronía entre el camión de basura en movimiento y los recolectores que hacían su tarea sin alejarse del carro. Lo que atrae es que los oficios técnicos de alguna manera son más gratos: un ingeniero no ve el efecto inmediato que produce en su entorno. Un cortinero, sin embargo, te instala unas cortinas y te cambia la vida, porque esa noche vas a cenar con tu familia sin estar expuesto a las miradas del exterior, o vas a dormir bien. Hay un efecto directo de su tarea en las personas. El caso de un escritor es más complicado: mientras escribes no estás haciendo ningún efecto, y si el efecto se produce porque alguien te lee, no estás ahí para ver el gesto del lector.

Tus cuentos también destacan por la rigurosidad con la que están construidos los personajes, algo que la crítica ha relacionado con tu formación como ingeniero.

Trato de que la historia sea fiel al carácter del personaje. Me gusta conocerlo antes de escribir sobre él, saber cómo reacciona, qué lo hace feliz. Eso para mí reviste de algo que es muy importante en la literatura: la verosimilitud. No solo se trata de plantear una historia que sea creíble, sino de que el personaje responda de acuerdo con ese carácter que he formado para él. El personaje debe moverse por la historia con su personalidad, su carácter, y que sea ese movimiento lo que determine en qué va a terminar. Los personajes se adaptan a las transformaciones que hay en sus vidas.

Desde 2003 has ganado varios premios o recibido reconocimientos por tu escritura. ¿Qué importancia ha tenido esto para ti?

Después de Te recordé ayer, Raquel, escribí cuentos sueltos hasta que me di cuenta que todos obedecían a una preocupación particular, a una misma mirada. Ahí fue donde empecé a articular el primer libro de cuentos que publiqué, Desasosiegos menores, con el que gané el Concurso Nacional de Libro de Cuentos de la Universidad Industrial de Santander, en 2010. El premio me enfrentó al hecho de que estaba empezando a ser un escritor serio, en el sentido de que me tomaba las cosas con disciplina. Quería seguir publicando, llegando a más lectores. Ese premio fue fundamental para hacerlo.

¿Aún te preguntas si vale la pena escribir?

Ya no me cuestiono qué sería de mi vida si escribiera. Lo que me pregunto ahora es qué pasa si he llegado a mi límite como escritor, si de aquí en adelante no sigue nada más. Cuando eso pasa hago un balance de lo que he conseguido: dejo dos libros de cuentos y una novela inédita.

¿Y es un buen balance?

Pues creo que no he hecho nada todavía.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s