Selección de poemas de Diego Roel

En la foto Diego Roel, por Gabi Salomone.

Vía  Lucis

 

El que Es Sin defecto y Grande
me habló a mí, que soy pequeña y triste,
para que pueda formar en mi mente letras desconocidas,
para que de mi boca salga un verbo nuevo,
una expresión más leve, una palabra que atraviese
los mares y las islas,
que resuene en los últimos términos de la tierra.

Sí, yo siempre estuve callada y guarde silencio.

Pero ahora Tu Voz en mi se expande y multiplica
como voces de mujer que está de parto,
como voces de mujer que está muriendo.

Cuando pase a través de las aguas del gran Río.
No me anegaran sus corrientes.
Cuando salte en medio de las llamas
No me quemaré.

El que  Es Sin defecto y Grande
Me habló a mí que soy pequeña y triste.

 

Libro de las causas

Somos una forma que se alza del barro,
Una ligadura del hálito de vida,
El peso corpóreo de la luz.

Somos los habitantes de los valles y montes del cielo,
los emisarios del esplendor, una olla.
puesta a fuego intenso
que bulle y rezuma la espuma.

Somos el ojo del trueno,
el polvo de la tierra que se esparce,
los vientos del último día.

 

La caída

Escucho los lamentos de las almas que tienen cuerpo.

Desgajada de Dios,
arrojada a mi propia sombra espero
el golpe exacto de la luz.

Aquí yazgo,
desnuda y sola.

 

Luz viviente

 

Una voz me levantó del suelo y me mostró
aquello que vive en lo antiguo de los días.

En la penumbra de los secretos
vi una esfera de fuego que avanzaba:
el alma se expandió a lo largo de los miembros,
el fuego asumió su puesto en la carne.

Útero radiante, llévame.

Yo soy la que he visto y oído estas cosas.

Puerta del cielo

Atravieso un círculo de aire

Soy como un astro errante.

Hago mi casa con las piedras del camino.

 

 

Anima mundi

Pero,
¿quién arma y desarma el esqueleto de los días?

¿Qué  lengua explora las raíces del mundo?

¿Quién habla y vive en mi?

 

Visión

En una antigua cacería perdí a mis padres y a mis hijos.

Mi cuerpo era una música lenta, un agujero.

Ahora recuerdo:
una luz ígnea cantaba en mi cabeza,
los pájaros afilaban su lengua sobre mí.

Mi corazón era un cuenco de barro, un agujero.

 


Diego Roel nació en Temperley, Buenos Aires, en 1980. Publicó Padre Totem/ Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004), Diarios del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005), Cuadernos del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (El mono Armado, 2010), Los jardines del aire (El mono Armado, 2012), y Dice Jonás (El mono Armado, 2015). Actualmente reside en La Plata.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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