Cimarronaje tejido con letras femeninas

Imagen: Mujer peinando su cabello, Wilfredo Lam.

Para las mujeres africanas que huyeron de la esclavitud, era habitual tejer las trenzas y en su cabello trazar los mapas de los caminos que conducían hacia la libertad. Esa es la imagen que tengo cuando leo la Antología de mujeres afrocolombianas, realizada por Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo, publicada y difundida por el Ministerio de Cultura de Colombia, incluso accesible a través de la web de la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango. Con esa imagen, entro al texto y me encuentro con una selección de más de 50 voces femeninas que escriben desde su lugar como afrocolombianas.

Tres prejuicios saltarán al lector que se queda solo en la portada, es una antología de mujeres, es una antología de afrocolombianas, es una antología de poetas. ¿Qué significa ser cada una de esas categorías? Me pregunto luego y la imagen de las trenzas tiene mayor relevancia.  Aunque la respuesta es muy compleja, el concierto de voces que allí hablan del África que grita, que inician una interpelación hacia las formas de racismo, que hacen memoria desde el lugar que ocupa la diáspora africana en occidente y que resuenan desde la cultura del tambor, trazan las líneas de un mapa en los cabellos de mujeres que buscan su libertad a través de la poesía.

Encuentro aquí una sensibilidad femenina que se pregunta, que duda de los procesos de su propia escritura, que habla con Yemayá y al mismo tiempo siente su alma como la trompeta herida de Louis Amstrong. Se va completando poco a poco un tejido de palabras e imágenes que nos revelan la vitalidad de la poesía femenina, transgreden el estereotipo de la mujer negra vendedora de frutas, cocadas, pescado y en cambio nos muestran a las poetas, a las pensadoras que con la poesía, indagan sobre lo que significa la herencia africana en Colombia, no sólo desde un contexto de esclavitud y dolor enunciados por ellas, sino desde un contexto contemporáneo de violencia y marginación de los pueblos afrocolombianos.

La subalternidad es doble y hasta triple en el orden de los prejuicios que aquel lector desprevenido que solo se queda en la tapa pudiera detenerse a mirar. En este sentido, el hecho de ser mujeres, de compartir espacios como el del Encuentro de Mujeres Poetas del Museo Rayo en Roldanillo para afirmarse y encontrar su voz, un lugar donde incluso llegó alguna vez una declamadora descalza y preguntó que si ella podía participar a pesar de no saber leer ni escribir.

Esto nos habla de las orillas por donde corren las aguas del río de la creación femenina en el mapa de las trenzas. El Encuentro del que hablamos es fundamental para la organización de esta antología puesto que allí se dan a conocer algunas de las voces más importantes de la poesía afrocolombiana contemporánea, allí se dan cita las Almanegras, mujeres que logran la excelencia en su obra poética, allí se reúnen en círculo femenino las poetas, tal vez hasta allá nos lleva el camino de este mapa. Un espacio necesario que poco a poco se ha hecho más visible, notables visitas como la de Meira del Mar, quien mientras vivió hizo presencia en cada nueva versión.  Ojalá cobre mayor relevancia en el panorama literario colombiano ahora que , en la versión número XXXI en el 2015, contó con la presencia de la europea Florence Thomas. Lo digo por esta costumbre latinoamericana de legitimar lo propio desde lo extranjero.

Propongo esta lectura para valorar el tejido que implica esta Antología, una apuesta al reconocimiento y la visibilización de las escritoras  afrocolombianas. Es muy diciente el hecho de que las voces literarias afrocolombianas que sobresalen en el país  son las de los hombres: el gran Candelario Obeso y el inigualable Zapata Olivella.  En cambio, no es notoria alguna mujer en este sentido y aquí se hace un esfuerzo por difundir las sensibilidades femeninas afrocolombianas para situarlas en el campo literario colombiano.

La invitación es entonces a que valoremos los trazados de este tejido, el cimarronaje necesario que es el de escribir, no solo para las mujeres afro, o las afrocaribeñas, como en mi caso, sino para todas aquellas que sintamos el llamado de la libertad de nuestra alma, frente a las opresiones que nos imponemos.

Mujer peinando su cabello Wilfredo Lam

Mujer peinando su cabello, Wilfredo Lam. Imagen tomada de pinterest: https://fr.pinterest.com/pin/516014069779774853/

 

Angélica Hoyos Guzmán

Creo que la literatura es la vida. Investigo sobre las formas de la sobrevida en el mundo contemporáneo a través de la poesía y el arte. Colecciono indicios.

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