Un esfuerzo logístico de la providencia

Ha pasado un mes o más desde mi última publicación y, en vista de que las condiciones ideales para escribir aún no se dan debido a la ausencia de un ingrediente que considero fundamental y del que no hablaré por temor a arruinar el secreto de mi éxito lingüístico, decidí dejar mis exigencias y escribir este post sobre viajar en avión. Hace un mes estoy en México y como se imaginarán tuve que tomar un avión para llegar. A mí no me da miedo viajar en avión, o eso creía, pues esta vez sí me puse nerviosa cuando despegó, pensé que podría ser una mala jugada del destino para llevarme a la muerte, y acto seguido me pregunté qué pasaría si yo muriera, lo primero es que mi familia se pondría muy triste, pero después de un tiempo se les pasaría porque la vida sigue, después pensé en la larga lista de animaciones que quiero hacer y de cuentos que quiero escribir, sería una lástima que me muriera porque nadie los escribiría por mí, nadie haría esas animaciones por mí y el mundo se perdería de ellas, pero al mundo eso le importa un pito porque ni siquiera sabe que existo y que tengo esa lista de animaciones y libros por hacer, así es que si me muero, pensé mientras el avión subía, no pasa nada de nada, no es tan grave.

Esos pensamientos me quitaron el miedo incipiente a volar o más bien a morir en un accidente aéreo, también me dije que los aviones son más seguros que los carros, así lo demuestran las estadísticas de accidentes fatales, y recordé que los aviones que se accidentan son los que presentan la mayor cancelación por parte de sus pasajeros, en muchos casos debido a un mal presentimiento, en otros imagino que simplemente por contratiempos benévolos. Nunca se sabe qué puede pasar y a veces lo que parece malo resulta ser muy bueno, perder un vuelo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Por otro lado, morir en un accidente aéreo siempre me ha parecido algo un tanto romántico o cuando menos misterioso, un esfuerzo logístico de la providencia para reunir a todos los que tienen programada su muerte en un mismo lugar a la misma hora. Sea como sea preferiría no morirme antes de haber tachado esa larga lista de proyectos pendientes, sólo que si pasa no es tan grave como parece.

PD: También oí esta canción para relajarme un poco durante el vuelo.

Camila García

Escritora y alquimista visual. Autora de los libros de cuentos Perros en el Cielo y El jinete Extraviado. Más de mi trabajo en www.camilagarcia.net

Un comentario sobre “Un esfuerzo logístico de la providencia

  1. Uff… sobra decir que incluso este texto, en el que expresas el porqué no has publicado, y una cosa que viviste al volar, hay una redacción muy buena. Y bien, que me encontré este post de pura casualidad. Muy bien hecho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s