«Mientras se acerca la noche»: poemas de Guillermo Martínez González

Foto tomada de poesiabogota.org.

 

 

El pasado 26 de septiembre falleció Guillermo Martínez González. Inevitablemente esta revista empezó a sentirse un poco huérfana; era un poeta, ensayista, editor, librero y amigo como pocos. Siempre había sido Trilce, su librería en Bogotá, un lugar muy importante para nosotros, y ahora, sin duda, toma un carácter mítico. Dentro de la edición de octubre, dedicada a su memoria, ofrecemos, no sin dolor y nostalgia, una selección de sus poemas.

 

Esas tardes, esos paréntesis

Sucede que hay días
Que hay tardes en que uno
No quisiera trabajar
En que uno quisiera estar por ahí
Fumándose un cigarrillo
O bebiéndose un buen vino
Mientras se acerca la noche.
En que uno quisiera estar por ahí
Hablando sobre las primeras novias
Con un viejo amigo
Mientras la lluvia cae sobre la ciudad
Como una cortina blanca
Como un coro de ángeles húmedos.
Sucede que hay tardes
En que uno quiere volar por la ventana
En que uno quisiera ser como la música
Que no pesa en el aire ni en los hombres
En que uno está para soñar
Para conversar con antiguos
Días de la infancia.
Sucede que hay días así
Mañanas de esas en que uno amanece de vago
Tardes de ésas paréntesis de ésos
En que duelen los horarios del oficio
Y las teclas de la máquina
Se clavan en el alma.
En que uno está totalmente
Desligado del mundo
Y no quiere hacer nada
Y quisiera estar todo el tiempo
Bailando sobre la lluvia.
 

Una resurrección

Una resurrección,
Pido ahora para poder vivir
En estos días de muerte
De mal que se agarra
A mi garganta como una soga.
Para volver a sentir de nuevo mis heridas
El sol que quema al deseoso
El odio, la ironía que nace de mi amor.
Para volver a verte, amiga mía,
Dulce cantora entre la lluvia,
Como cuando estábamos poseídos de luz
Y tú soñabas frente a mi espejo
Y de tu boca salían pájaros.
Renacer,
Eso pido como cualquier Lázaro
En estos días en que transito
Solo en la sombra
Como piedra lanzada al vacío.
 

 

Los muertos

Amanecían en las calles con la cara de
espanto alterada por las moscas
O bajaban al pueblo en el lomo de las mulas
guindados como animales de sacrificio
O flotaban en la hierba y el río con el
treno inflamado bajo la luz de la luna:
En aquel tiempo
la violencia se paseaba con su tambor
de medianoche por las aldeas.

 

 

De Terraza para pisar el vacío (inédito)

 

La muerte del ángel

Decidió matar a su ángel. Sería un combate terrible
ante el asombro de Dios. Lo esperó el día en que se sintió
más oscuro. El ángel vino indefenso, sabía que no tenía
escapatoria. Vio como el cuchillo destrozaba sus alas.

 

 

El cantante

Empezó a cantar
Con su guitarra de sangre
Agitada por la lluvia.
Pájaros de ojos negros
Sobre el lomo de la luna
Escucharon su canción
Agujereada por el relámpago.

 

Paloma blanca

Tu canto
Sabe a hoja
A fruta triste
Del viento.
 

Estás aquí

Estás aquí
Para alumbrar lo muerto
Para llenar los ojos
Del que cree en el milagro.
No sabrías volar
Si no supieras de pájaros
Si no conocieras el aire
Para erguirte como el árbol.
Soñadora: penetras en los
Huesos del pobre
Del que deambula solitario
Por  las calles del mundo.
Tienes la luz de la estrella
Pero tu poder
Está en el silencio
Del hombre que se desangra.

 

 

Mercado de pulgas

El domingo es la fiesta de los harapos
El alboroto de las baratijas
El aleluya de los sobrevivientes
Que se multiplican como el milagro
De un pasaje bíblico.
La felicidad depende
De un vocablo maltrecho
De un pedazo de pan
Y de un chontaduro que se mordisquea
Como la vulva
De una muchacha negra.
Los objetos inútiles cobran vida
Los billetes inician su baile
De una mano a otra mano
La codicia se excita
Con su aullido de bestia antigua.
Nada detiene este bullicio
Esta apoteosis del rebusque
Que crece como un pregón
Como el canto del negro
Que paladea como un ensalmo
Cada bolero
Cada moneda que cae
Sobre su boina roja.

 

Guillermo Martínez González (1952-2016).

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

2 comentarios sobre “«Mientras se acerca la noche»: poemas de Guillermo Martínez González

  1. No deja uno de sentirse conmovido por poesía hermosa y limpia. Al leer estos poemas de Guillermo Martínez, uno se da cuenta cuán sencilla puede ser la escritura cuando se ha sabido captar la esencia de la vida convertida en una manifestación del arte. Sin duda, y no por poco, vivir así es toda una lección de vida: cantando el poeta para sus adentros y los de afuera. Le caló hondo la vida, sin duda.

  2. Me conmueve la representacion de la realidad en sus poemas, que en paz descance con estas letras que seran eternas

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