«Con los ojos en los dedos». Entrevista con Ray Charles

Versión de Juan Guillermo Ramírez

“Debí nacer con la música dentro de mí, lo mismo que tenía el corazón, el hígado, los riñones o la sangre… Siempre he necesitado la música, como necesito la comida o el agua”.

Intérprete de blues, jazz y rock; negro, ciego, con un agudo sentido del humor, Ray Charles se ha convertido en una leyenda de la música moderna.

Perdió la vista cuando tenía escasamente seis años. Esto no le impidió lograr hacer una inmensa carrera. A finales de la década de los cincuenta, Ray Charles recibe el apodo de “El genio” tanto por el público como por su oficio. En la revista francesa “Paris Match”, la periodista Catherine Tabouis lo visitó en el Gran Lago Salado y esta es la versión inédita en español de una entrevista realizada con motivo de su llegada a los 64 años, 10 años antes de morir.

Paris Match. Usted pasa la mayor parte del tiempo en carreteras y aviones. ¿Tiene algún secreto para conservarse en esa forma física a los 64 años?

Ray Charles. ¡Ninguno! Mi vida nunca ha sido tan ordenada como una partitura musical. A veces hasta sólo llego a dormir tres horas por noche.

P. ¿Qué hace, por ejemplo, en un día cualquiera?

R. CH. Me baño, me lavo los dientes y me visto. Esto es una buena idea porque duermo absolutamente desnudo. Algunos días, tomo un desayuno con huevos, salchichas y jamón. Otras veces no como nada. Todo depende de mi humor. Ninguno de mis días se parece y así es como amo la vida.

P. De la mañana a la tarde, siempre se le ve llevando una taza en la mano. ¿Qué es lo que bebe?

R. CH. Una mezcla de café y ginebra holandesa. Esta bebida me calienta la garganta.

P. Se tiene de usted la imagen de ser un hombre contento, como si estuviera siempre al borde de la risa. ¿Usted llega a tener momentos de depresión?

R. CH. Como todo el mundo, porque la vida aporta en nuestros sentimientos, cortejos de alegrías y de desdichas. La regla número uno de mi madre era que no había que lamentarse de nada y ser siempre positivo. Siempre la recuerdo y es gracias ella que soy feliz.

P. ¿Era muy joven cuando su madre murió?

R. CH. Tenía quince años. Y todo lo que recibí fue el resultado de la educación que ella me dio y del tiempo que dedico a hablarme y a escucharme. En Albany, mi ciudad natal, la gente la consideraba como una mujer indigna porque ella me mandaba a cortar leña y yo ya estaba ciego. Pero tuvo la inteligencia de no tener en cuenta para nada la opinión de sus detractores, y la escucho aún decir: “Mi hijo puede ser ciego pero no es idiota”. Yo confiaba mucho en ella.

P. Usted tiene una familia muy numerosa.

R. CH. Tengo nueve o diez hijos y quizás cinco o seis bebés…

P. ¿Qué tipo de padre es?

R.CH. Sinceramente creo no haber sido ni ser un padre verdaderamente formidable. No me he ocupado de ellos como sí lo hacen la mayoría de los hombres. Por mis ocupaciones nunca estaba frecuentemente en casa por la noche, pero siempre velé para que no les faltara nada. Lo que intenté inculcarles fue la disciplina y el respeto mutuo.

P. Hace algunos años, usted vivía en el lujo. Un día, tomó la decisión de pasar el 90% de su tiempo en su estudio de música. ¿Por qué?

R. CH. Porque no tenía necesidad de nada más. Lo que brilla no me interesa. Viví en una bella mansión en Beverly Hills, tenía un avión, es verdad. Pero era para mi trabajo, no para Ray Charles.

P. Usted podría quedarse 18 o 19 horas en su estudio. ¿No salía prácticamente para nada?

R. CH. La gente piensa que soy una persona introvertida…. Desde que haya más de tres o cuatro personas alrededor de mí, tengo la impresión de estar ahogado en una muchedumbre. ¿Usted me imagina en un coctel?

P. ¿Cuál es su pasatiempo favorito?

R. CH. Me encanta el ajedrez porque es un juego en que la suerte no interviene para nada. Yo le ofrezco piezas a mi adversario y espero pacientemente a que él caiga en la trampa. Usted puede despertarme a cualquier hora de la noche para jugar una partida y estoy siempre listo.

P. ¿Hay alguna cosa que usted recuerde no haber podido hacer?

R. CH. Mi respuesta sin duda va a sorprenderla: ya realicé todos mis sueños. Lo único que deseo en el futuro es permanecer con buena salud todo el tiempo posible.

P. ¿Cuál es para usted el primer detalle revelador de la feminidad?

R. CH. Acariciando su muñeca yo ya sé que es una mujer sensible. ¿No es asombroso?

P. Se dice que es usted un hombre de muchas mujeres.

R. CH. No he conocido a un hombre que no las aprecie. Yo las adoro y le agradezco a Dios, en lo que a mí respecta, el haberlas creado.

P. ¿Cómo una mujer sucumbe al encanto de Ray Charles?

R. CH. Siendo ella misma, eso es lo importante. Me gusta que sea inteligente. Cuando voy a una discoteca es para escuchar la música, entonces me siento solo en un rincón, pero rápidamente las mujeres vienen a abordarme. Algunas de ellas olvidan que no puedo verles sus profundos escotes.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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