Tu hermano que te quiere mucho

Querida hermana:

Te escribo desde un pueblo periférico, en los extramuros. En mi constante e infatigable labor de espionaje que consiste, como bien sabes, en observar sin ser observado, tuve la fortuna de encontrar una urbanización en la que todos sus habitantes se van a las siete de la mañana y regresan a las ocho de la noche, tamaña coincidencia pensarás, lo que pasa es que todos trabajan en la misma fábrica, la fábrica les da esas casas. Por si fuera poco queda muy cerca de aquí, creo haberte comentado en mi última carta que encontré una casa sola, a juzgar por lo que he visto la habita una mujer; por un papel que entreví en la basura y que por supuesto saqué de inmediato, se que está fuera del país, en México, tiene el tiquete de regreso para dentro de tres meses. A veces viene alguien en el día, recoge los recibos de los servicios públicos si ya llegaron, riega las matas y se va, no sé nunca cuándo va a venir y debo estar en alerta permanente, dispuesto a esconderme en el momento menos pensado y cuidándome de no dejar huellas de mi presencia.

Ahora ese problema está resuelto, duermo acá y paso el día en la urbanización, se me solucionó también el problema del mercado, tomo un poco de aquí, un poco de allá, y nadie lo nota. Escojo una casa diferente cada día, lo primero que hago al llegar es observar la disposición de los objetos a ver qué me revelan de los acontecimientos recientes, después me preparo el desayuno y me pongo a revisar las cosas de cada habitante de la casa, cuando ya lo sé todo, cuando conozco cada rincón de la casa me pongo a leer, a ver televisión o a escribirte hermana mía.

No negarás que las artes del espionaje y la invisibilidad me han llevado lejos, son años ya viviendo de esto, este don mío, además de haber alimentado prolijas anécdotas familiares, me ha permitido escapar a las oficinas, los cargos fijos mensuales, los contratos y todas esas cadenas de la vida de hombre visible. Este lugar es propicio para mi por ahora, ya encontraré otra casa vacía cuando llegue la habitante de esta o consideraré la opción de dormir de día en la urbanización y pasar la noche de manera silenciosa en las casas habitadas, sea como sea te contaré.

Tu hermano que te quiere mucho

Camila García

Escritora y alquimista visual. Autora de los libros de cuentos Perros en el Cielo y El jinete Extraviado. Más de mi trabajo en www.camilagarcia.net

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