Subir cuestas para flotar

Brooke: I think I’m sick, and I don’t know if my ailment has a name. It’s just me sitting and staring at the internet or the television for long periods of time, interspersed by trying to not do that and then lying about what I’ve been doing. And then I’ll get so excited about something that the excitement overwhelms me and I can’t sleep or do anything and I just am in love with everything but can’t figure out how to make myself work in the world.

Tracy: I think I have that too.

(Greta Gerwig and Noah Baumbach, Mistress America, 2015)

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“Vamos que vas subiendo esa cuesta”, así nos anima la maestra de Spinning desde su bicicleta estacionaria. Yo, desde mi bicicleta estacionaria, me encuentro desconcentrada, pensando demasiado en mi respiración. ¿Cómo la normalizo? ¿Estaré respirando bien? Siento un tapón en la nariz. Debe ser el tabique virao’ que me diagnosticó el otorrinolaringólogo. Ay Dios. Y dale con la respiración, concéntrate en otra cosa. No caigas, mejor concéntrate en la música, sigue, pedalea, mira a la maestra. “Vamos, transpórtate a esa cuesta, transpórtate, estás subiendo, hay sombra, hay viento”. Sin sombra ni viento, yo sigo pedaleando ansiosa. No me voy a largar en plena clase. Podría. No puedo. No hay remedio, tengo que subir esta cuesta. La subo porque la subo, olvídate de los síntomas. “Mira, mira acabamos de pasar el riachuelo, transpórtate dale, sigue subiendo”. Esta cuesta que me propone la maestra no está bregando, mano. Todavía no me he transportado, sigo pensando en la respiración y pujando esta cuesta. Mejor cierro los ojos, sigo pedaleando.

Mi cuesta de ojos cerrados, imaginaria, la subo en espiral. La veo cómo rodea a un peñón enorme, parecido al de Guatapé quizás, pero este peñón lo voy subiendo en bicicleta por una carretera en espiral. Y en la cima de este peñón, hay una playita, una poza con agua fresca y cristalina. Cuando llegue al tope, me voy a zambullir en el agua de la poza. Quiero nadar allá arriba, y flotar. Qué rico se siente zambullirse en agua fresquita después de haber sudado. Esa es la sensación que quiero. “Vamos, que ya estás llegando, no le quites intensidad, sube, sube”, así nos sigue animando la maestra. Ya pedaleo concentrada. Mi meta es esa poza, sólo esa poza. La visualizo como una piscina tipo infinity sobre el peñón, como las charcas en Hierve el Agua, Oaxaca. Pero el agua está más limpia (menos estancada) en esta poza que imagino, porque es como si hubiese colocado una poza traslúcida, de playa puertorriqueña, en el tope de un peñón. Ése es el premio que amerita subir esta cuesta, no habrá mejor sensación, estoy segura, después de subir. “Llegaste, subiste toda la cuesta, muy bien mi gente, quítale un poco de intensidad, recupera”. Qué clase de SPLASH. ¡Me zambullí! I did it. ¿Y ahora qué? Quiero flotar. Nadar como sapo, sirena, alga marina. Quiero flotar.

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Cuando llego a casa del trabajo, pospongo por muchas horas hacer cualquier lectura “complicada”, como retomar algún libro empezado o leer alguno de los 15 artículos que dejo abiertos en una ventana de internet, “para leerlos después, con tiempo”. En vez de “ser productiva”, practico una especie de guilty pleasure: alimento mi adicción a las redes sociales y a las series de televisión. ¿Cómo me libro de este “mal”? Deberías leer más textos eruditos, libros y artículos retadores y profundos, eso te ayudará a escribir “mejor”, así de tajante le exijo a mi persona; es tu “responsabilidad” como escritora, y sigo batallándole. Parece que con pensar tanto o no saber cómo pensar, más posponer tanto o sentirme mal por posponer, me basta o me consumo: y así empiezo, sedienta por una explicación, a racionalizar este aplazamiento hiperconsciente de la lectura “complicada”. ¿Cómo se racionaliza menos? Ésta es la pregunta que me interesa escarbar más que a la lectura “complicada”. Yendo a clases de Spinning, quizás, pero no siempre funciona como pudieron leer. Temo que enamorándose uno, es la mejor respuesta que conozco. Y si no se está enamorado, pues, escribiendo, que no es más que otra forma de racionalizar pero sin ahogarse uno tanto, en el mucho-pensar.

Si a veces postergo, y no se me da tan bien eso de hacer lecturas “complicadas”, diría que lo que mejor se me da y más me funciona es sentarme a escribir. Por eso escribo tanta mierda. Por eso acabo vomitándolo todo en estos textos. Escribo a fin de cuentas, porque soy adicta a esa sensación que irrumpe cuando se escribe: los pensamientos se aquietan, se organizan, se manifiestan de otra forma: son iguales a las palabras que se leen en la pizarra que tenemos detrás de los ojos.

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En tantos instantes pido que la mente se sienta como una primavera o como las hojas cayendo en el otoño; que se formen sombras que me distraigan de pensar tanto en cómo se respira correctamente; que pensar se sienta como mecerse en una hamaca o zambullirse en una poza de agua fresquita. Y es que hay algo que todavía no he dicho: recientemente pospongo algunas lecturas “complicadas” porque me obsesiona flotar en el idioma de las canciones populares, que con 33 líneas y palabras sencillas, dicen tanto, mucho más de lo que uno pudiera decir racionalizando. Esta columna, por ejemplo, la escribí escuchando la canción “Love On The Brain” en repeat. Sigo diciendo que quiero flotar porque en las pasadas semanas me he sumergido en esta canción y veo que no hay mejor placer que flotar en ella. Quiero nadar en la poza que está en la cima de un peñón imaginario, nadar en una poza de verdad, flotar y moverme en el agua como se mueve esta canción. Y no necesito entender por qué. No me muero por racionalizar este deseo. Quizás porque, por más canciones como ésta, subiría cualquier cuesta.

Adaline Torres Feliciano

(San Juan, 1994) Colecciono letras de canciones, tweets, fotos de luces borrosas, malecones, postales, paseos por plazas de mercado, ataques de ansiedad, despedidas, dichos de mi madre. Escribo pa' no llorar.

Un comentario sobre “Subir cuestas para flotar

  1. Para escribir, primero sentir, después aprender, al fin, disfrutar. Si es una obligación no hace falta que lo hagas, si es un placer no tienes que justificar que hagas spinning o veas tus redes sociales como una adicta. Todo es parte del mismo contexto. Quien tú eres.

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