Poemas de Claudio Archubi

Claudio Archubi *

La Máquina de las alegorías
Buenosaires Poetry, 2016.

***

Substantia vegetativa o del desplazamiento de las dunas

1.

 

 

Invito a mi mujer a mi casa. Para llegar ella tiene que pisar el desierto.

 

Avanza concreta por el médano, acompañada por animales incautos, cada vez más pequeños. Carga con un pañuelo blanco y una botella.

Al principio es como si caminara por el borde de una playa sin contorno (pero sus piernas tienen la firmeza de un rompehielos).

Arroja contra la hiena su sandalia, se desprende la camisa, escupe al cuervo. Así gira su día como el planeta y una luna salvaje encuentra espejo en la piedra.

 

–Me diste esta flor. Pero es de arena. Tengo esta palabra, pero está escrita en la arena.

Tengo este manto para cubrirme del viento. Se deshace en mi piel. Sientes su resto, su arena.

 

Busca mujer el ansiado pozo, donde se derrama la nube que te sigue. Piérdete. Cava hondo y bebe la gota sola. Será de arena.

Soy el aire en tu pie. Mi abrazo se deshará en tu cuerpo, como el eco en el acantilado.

No obstante, enséñame, ven.

 

 

2.

 

Invito a mi mujer al desierto. Como único apoyo le doy un cayado.

Camina desorientada alrededor de los médanos. Se sienta respaldándose contra una piedra. Traza con el cayado mi figura en la arena, como si eso le sirviera de algo.

Está cansada. No la puedo ayudar: tiendo mi brazo para levantarla. Pero es de arena. El viento me mueve una pierna, pero al moverla la borra.

Abrasada por la sed y el hambre encuentra una única mata.

La arranca y mastica sus hojas, su tallo, y parte del agua que recupera cae como lágrima de su ojo.

Come hermosa tu hallazgo, devóralo con fruición. Y deja descansar tu párpado.

 

No es preciso que me busques.

Yo era la mata, siempre estuve dentro de ti.

 

 

3.

 

Mi mujer dice la verdad. Una palabra no sirve si está escrita en arena.

 

Intenté escribir sobre la piedra hundida. Debía guiarla. Limpié la piedra con la palma de mi mano, pero mi mano se recubrió rápidamente de arena. Usé mi cara, mi pecho, mi piel.

No me diferencio del suelo que piso. Me he convertido en lo que, antes, la piedra.

 

 

4.

 

Ella se acerca y encuentra la piedra limpia.

Comprende que estuvimos ahí.

 

                                                

5.

 

Yo era amigo de los animales más pequeños, esos que ahora te siguen, y que otros pies ahuyentaron con el afán de encontrarme.

 

 

                                                                           6.

 

Camina siempre erguida. Hija de los Otros.

Olvidé mis respuestas.

Gran profesora, para ti haré mi pirámide. Pero, en nombre de la libertad, será hacia abajo.

Alisaré luego la pendiente cavada mientras vaya bajando.

En el hondo centro me sentaré y miraré hacia arriba.

Hasta que tu sombra, como un alivio, descienda sobre mi boca muda.

 

 

 

Substantia sensitiva o de los números complejos

 

 

1.

 

            Sueño que vuelvo a mi ciudad.

Mis padres me acompañan hasta un sitio que no he visto nunca. El camino ha sido largo y ascendente, pero de alguna forma ya estamos ahí.

 

Desemboca en un acantilado que cae sobre el océano.

 

 

2.

 

(Supe largos los años reales para arribar a este sueño, habían consumido el trabajoso camino; anchas las figuras de mis padres -las reales, las imaginarias-, alimentándose del esfuerzo y el dolor que me evitaron. Supe que habían acortado el tiempo, creciendo en los dos mundos para permitirme llegar hasta ahí).

 

 

3.

 

Padres míos, permítanme continuar. De aquí en más me aproximaré solo.

Crece este curioso lugar en mí como una presencia.

Una a una caen sin ruido mis respuestas: las veo despeñarse como piedras hasta el fondo del agua.

No las necesito.

Seré la última pregunta.

Seré este lugar.

 

 

4.

 

Parado aún al borde abro los ojos y, como sucede en los poemas, te veo dormir.

Sé que no te gusta que te miren, pero toda altura es un engaño si te veo dormir.

Mujer: afuera de tu doble cifra, espero.

Ah, si pudiera entraría en tu sueño como en tu cuerpo (te buscaría ahí donde está tu raíz, junto a tus invisibles, ahí en tu altivo dolor).

Pero, en esta otra ciudad donde urge la ironía, ¿cómo trazar el mapa de un sueño a otro?

 

 

5.

 

            Caen a tu borde estas palabras. Cierro los ojos.

 

 

6.

 

            –No me arrojes estas piedras huecas me dice tu cuerpo.

–Caeré también –respondo– para que me habites.

 

 

 

Angelus o de la dinámica del vuelo

… el ángel es una sustancia más simple que el alma del hombre…

(El libro del ascenso y el descenso del entendimiento. Raimundo Lulio)

 

1.

 

Se nos hacía tarde.

Pero trabajaron tus manos hábiles plegando aquí y allá la hoja, haciendo y deshaciendo, cada vez más cerca de conseguirlo, con la insistencia poderosa de un pueblo que nunca pude comprender; y yo quería aprender tus movimientos, aunque me sentía mareado, hasta que poco a poco surgía la forma blanca del cuerpo, y yo me hacía más leve, mientras tus dedos continuaron la difícil tarea de las alas.

 

 

2.

 

Lo estabas logrando, quise decirte que lo estabas logrando:

 

 

3.

 

Miré tu cara en la vereda contra el nubarrón de la tormenta vespertina: continuabas dura y sonriente, concentrada en darle indicaciones a tus dedos que te obedecían como obreros fascinados.

 

 

4.

 

No nos quedaba mucho tiempo de luz. El sitio comenzaba a llenarse de figuras sospechosas que se desplazaban hacia aquí y hacia allá, esperando las indicaciones de su propio dios privado, y el día también se plegaba en su reverso.

 

 

5.

 

–Casi está, ya ves, te dije que yo era capaz –dijiste conteniendo las lágrimas.

–Es de papel –te respondí.

–Pero vuela.

 

 

6.

 

No pude ver cuando lo soltaste. Busqué tu mano, no lo tenías. Una ráfaga creciente se lo llevaba todo.

Tu cara se recortó contra la noche.

 

 


(*) Claudio Archubi. Mar del Plata, Argentina (1971). Doctor en Física. Trabaja en el IAFE (Instituto de Astronomía y Física del Espacio) y es docente de la UBA. Colabora con revistas literarias del país y del exterior. Textos del autor han sido traducidos al inglés y al portugués. Ha participado en varios festivales internacionales de poesía en el país y en el exterior. Columnista de poesía en el programa Moebius de la FM: arinfo.com.ar. Mención única de honor en el concurso de poesía de la editorial Ruinas Circulares (2012) y menciones en cuento y poesía (2014). Publicó “La forma del agua” (cuentos, ed. de la Universidad de La Plata, 2010), “Siete maneras de decir tristeza” (poemas en prosa, Lima, 2011), “Sísifo en el Norte” (poemas en prosa, ed. Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012),  “La casa sin sombra” (poema en prosa, Buenos Aires, 2014), “La ciudad vacía” (ed. Trópico Sur, Uruguay, 2015), “La Máquina de las alegorías” (poemas en prosa, ed. Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016). “Del caos a la intensidad: vigencia del poema en prosa en Sudamérica” (ed. Hijos de la Lluvia, Juliaca-Buenos Aires, 2017). Ha sido seleccionado, traducido y publicado en la antología bilingüe: literatura experimental: África vs Latinoamérica. Vol 1 ( Langaa RPCIG, Camerún, 2017).

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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