Allora

Encontré una canción que cuando la escuché por primera vez, dije, wao, te encantaría. Ayer, mientras guiaba, empezó a sonar esa canción y pensé en ti. La escuché tres veces corridas. A veces me doy permiso para pensar en ti. Hace cuatro veranos que no nos escribimos. El otro día estaba viendo la serie de televisión Master of None, y en un episodio, Dev, el protagonista, se abstiene de escribir un correo electrónico que probablemente no debería escribir, si es que de verdad quiere “olvidar” o move on. Yo me sonreí melancólica desde el sofá porque esa observación de los guionistas dio en el clavo del corazón. Been there, done that. Tú y yo nos escribíamos muchos correos electrónicos. Compartíamos muchas canciones. Quisiera enviarte esta canción, para ver si la pegué, si efectivamente te vuela la cabeza o si en verdad no te gusta tanto o si ya la habías escuchado antes y de pronto me confirmas que ya te gustaba hace tiempo. Pero ya no sé tus gustos. ¿O sí? Hace tanto que no hablamos. Ya no te conozco, no después del día nublado que fuimos nosotros, pero no te he olvidado. Tú no me conoces, no después de ti. Y el “no debería escribirte” todavía perdura: luego de ser regla estricta, se ha convertido en costumbre. Qué triste. ¿O no? Se supone que así es la vida.

Paré de escribir este texto un miércoles, no sabía si quería escribirlo. Pero seguí viendo Master of None. Terminé todos los seasons de hecho. Nos seguí recordando a través del segundo season. Hicimos tantas cosas juntos, tú y yo, tuvimos tantos fake dates, nunca nos dijimos te quiero pero nos queríamos. Como cuando andábamos por el centro de Oaxaca y era la hora mágica y el sol caía sobre el Templo de Santo Domingo y yo te dije que esa luz siempre me conmovía y tú dijiste vamos y caminamos más rápido, hasta la plaza que está frente al templo, y te sentaste y yo me senté a tu lado y vimos la hora mágica pasar. En aquel tiempo yo dudaba si eso significaba algo pero ya he crecido y vi todo Master of None y ya sé que eso significaba mucho.

Si te volviera a ver te sonreiría. Pero si me escribieras de repente, no sabría qué hacer. Por eso ya no te escribo, aunque nunca te he olvidado. No sé si creo en el olvido. Creo en entender mejor las cosas, en no hacerse una tan chiquita dentro del amor hasta el punto de olvidarse de una misma o de preguntar qué es lo que pasa. La verdad es que no sé nada del amor y a la vez siento que, como una ameba, el amor, cuando se presenta, me absorbe entera. No creo en el olvido, nos recordaré siempre, en una escala de tenue a agudamente. En el último episodio del segundo season, los guionistas volvieron a dar en el clavo del corazón: creo yo que señalaron la esencia de lo que nunca se olvida. Mientras se confiesa triste y rechazado, Dev le explica a su mejor amigo: You know, I don’t even know if it’s about her. I just… I miss that feeling. When we were together doing all that stuff… [pause] I felt really connected to somebody. And it felt good. Now I just feel fucking alone. Después de amar, esa conexión, por más imperfecta que fuera, es la que nunca se olvida, se transforma en el amor que nunca te deja. Por esa conexión quiero pero sé que no debo enviarte la canción que encontré el otro día.

Adaline Torres Feliciano

(San Juan, 1994) Colecciono letras de canciones, tweets, fotos de luces borrosas, malecones, postales, paseos por plazas de mercado, ataques de ansiedad, despedidas, dichos de mi madre. Escribo pa' no llorar.

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