El rogao

Imagen de Óscar Varona.

Por Andrés Galeano.

Te amo, Carla, y conste que nunca he amado a nadie, ni siquiera a mi madre que se fue a la USA a que la usaran los gringos como trapito viejo. Tengo 22 years, no soy punk, tampoco Metal. Me gusta tu culito balón de FIFA y tus pezones cuando hace frío y vuelves del templo con Biblia en mano. Me gusta tu oscuridad que mata toda luz infame y nos cubre a todos con tus ojos de Lázaro muerto.

Sé que te gusta la Coca-Cola con Chocoramo; yo odio el dulce y me cago en el imperio, pero haría el esfuerzo porque te amo y aún soy virgen de corazón.  Mi tía me quiere pero me jode la vida, me incita a estudiar y a trabajar y esas cosas no van conmigo. A mí me gusta aventarme al parque con los vagos del barrio, y ver como se meten el futuro por la nariz, mientras todos corren en busca de laburo y falsas esperanzas. A menudo me ofrecen cripy, regular, corinto, juaco, popper, y cositas como para llegar a la luna y montar una tienda de helados; pero nada, nunca recibo nada, por eso me dicen El Rogao, porque soy rogao para todo, incluso para amor que es lo que mueve el mundo. Si no fuera por el love, nadie se echaría talco o loción, nadie haría un culo por nada, porque para qué si nos vamos a morir. Si no no fuera por esa cosa peluda con cuatro patas, seguramente no estaría aquí, esperando a que salgas de ese templo, sin calzones ni spray contra idiotas, para invitarte a algo bien rico que no se pase de veinte mil, porque soy pobre y vivo de mi tía que es modista y desde peladita cose ropa y toca tetas y culos,  pero ninguno como el tuyo, carlita de mi amor.

Ay, Carla, mira que digo “Ay” y eso es de maricas y poetas, y no soy marica ni poeta, soy un Rogao con 20 lukas en el bolsillo. Un rogao con mucho o nada que contar.

Nací más feo que Mandíbula. Me salvé del ejército por tener varicocele. 
Un profe me dijo un día que tenía talento para el canto: nunca 
más volví a cantar. 
Me gusta el pollo y odio el sushi. Nunca fui bueno para el fútbol, ni para el básquet, ni para nada. Mi madre un diciembre me envió una guitarra de los yores. Se la colgué al año viejo el 31 y estalló en Do, Re, Mi,… A mis quince, una bruja se me sentó en el pecho, por poco y 
me mata del susto la malnacida. Mi padre me abandonó por feo, mi madre por aspiración 
laboral, y mi tía sueña con hacerlo, pero yo le trapeo los domingos y le hago las vueltas del banco, le compro las telas y reclamo sus drogas. Me necesita como el cáncer que soy. Yo la necesito como el techo que es.

Qué más te cuento, mi Carlita adorada. Aquí todos son malos,re malos, malísimos; el único bueno es tu Jesusito del alma, pero ese ni bosteza, solo nos mira como un ninja planeando la masacre en Osaka.

Hace mucho olvidé mi nombre. Tengo 20 lukas para un ratico de hotel, una banana split o dos polas en un sitio bien gomelo. Este mundo está lleno de gomelos. Me hubiera gustado ser uno con auto bien cool. Me hubiera gustado ser tú para tocarme en la ducha con la puerta entre abierta.

Ay, Carla, si vieras lo feo que es el mundo que no ves. Si vieras como te miran el culito cada vez que pasas tanteando las formas y los signos.

– Oye, ¿y si lo hacemos a oscuras? 
¿Y si me arranco los ojos y me planto dos nubes?

Aún recuerdo ayer como si fuera nunca, tú sentada en ese banco frente a tu house, con lentes oscuros y ese bastón que nunca sueltas. Yo sentándome a tu ladito, con mi cara de oruga  y con el corazón en la mano.

−  Hola, Carla.

− ¿Quién eres?

− ¿Todo bien? -grita tu padre.

− ¿Quien eres? ¡Responde!

− Soy el que te ama, Carla, aunque no veas un culo.

− ¡Todo bien, papá, es un amigo!

− La amistad no existe Carla, o te follan o no te follan.

− ¿Te masturbas pensando en mi?

− Tres veces por semana.

− ¿Me llevarás al circo?

− Lo haremos en el tráiler del payaso

− ¿Aplastaremos conejos?

− A todos y a ninguno.

− ¿Y el mago?

− ¿Qué mago?

− ¿Verás por mí?

− Seré tus ojos y tu páncreas.

− ¿Me lamerás el cuello?

− Te estrellaré contra las puertas.

− Aún soy virgen

− Y yo puto como el sol.

− ¿Y cuando esté triste?

− Mataremos a un futbolista adinerado.

− ¿Me presentarás con tus padres?

− Asistirás a mi parto.

− ¿Preguntarás cómo quedé ciega?

− Jamás.

− ¿Y si se burlan?

− Les arrancaré los ojos
.

− Amo el sushi
.

− Aprenderé a amarlo.

− Me gusta el rock cristiano.

− Nadie es perfecto
.

− ¿En verdad me amas?

− Como nunca nadie a nadie
.

− ¿Y si otra aparece?

− Me arrancaré los ojos.

− Te espero mañana, a la salida del templo.

− ¿Llevarás calzones?

− Nunca llevo. 

 

Bogotá, 31 de ene. de 17

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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