Selección de poesía de Enrique Guízar, Don Nadie

El renacimiento de la tragedia

Las revoluciones inician con…

No pocas veces el conflicto se desata
por el impulso primitivo de un pendejo cualquiera
como tú o como yo.
Y es hasta un cliché
y lo era
cuando Homero aprendió a decir mamá
o μητέρα o a desear los pechos.
Sobre todo los ajenos
después de un trago
o el palacio de la sabiduría
en el ditirambo dominguero.
Por lo tanto
las revoluciones empiezan siempre con una pendejada.
¿Valía Hécuba todas esas muertes?
O la repetida obra montada
en el Teatro Mágico
entre los muslos de Armanda.
¿Valió perder la razón a la entrada?
Hasta la “verdadera literatura”
está enferma terminal de beatrices
salomés y dulcineas,
de cortesanas, vaqueras
hadas, madrastras y brujas,
de sirenas y lolitas cachondas
de chicanas tetonas en brazos de cholos
y de cuyos labios gruesos y delineados
sólo se absorben placebos y heroína,
de chepitas mancas,
de blancas nieves y un combo de navajas y espejos,
de malvivieron felices por siempre
y caperucitas colmilludas
dirigiendo las conferencias en Alcohólicos Anónimos
en Oceánica
o en recaídos comprando best sellers:
“Cómo olvidar dónde dejaste los cigarrillos y el estilo en 12 sencillos pasos”

o “Cómo decir ya no bebo, pero sigo bailando canciones de Shakira con Maluma”
o el mejor de todos: “Cómo desperdiciar los versos uno tras otro

tras otro

tras otro

tras otro

tras otro

tras otro

¡Tras otro!

Repitiendo las frases de manera ecológica y sustentable”.
Pero nada de eso funciona aquí
donde hasta al súper héroe del narcocorrido
lo traían hace años “arrastrando las patas”
(cuando todavía tenía).
Que no lo sorprenda, mi pendejo amigo
porque ni a Donald Trump le toman la mano
y a mi buen, mi GRAN Peña Albatros
le tuvo que producir el sueño Ernesto Alonso
u otro más puñetas.
Allí radica precisamente la cosa:
en que no es cosa.
Y la mujer real nunca será tu invento.
Tragedia, revolución
vejez, adiós
Tirar la Barbie
es lo mismo.

El siguiente poema es parte de una publicación cartonera  titulada Conciencia, con más de dos millares de copias vendidas en la zona metropolitana de Guadalajara entre 2015 y 2016.

Advenimiento de Quetzalcóatl

Andábamos a la sombra del derroche
sin extremar precauciones
en nuestro cielo de carne
las probamos todas
inclusive las más amargas
las prohibidas.
Paladeamos la pobreza
Just in time
como buenos cosmopolita
y todas las lenguas fueron una
salivando alabanzas
con los dedos hasta la garganta
y entre el vómito surgió la profecía.
La trajeron los fantasmas
decían que el infierno es más tranquilo
oí las voces de colgados
cantar al grito de paz
y hágase tu voluntad.
En la siembra de carmín
florecían cadáveres en el cielo
un epitafio en cada huerto
para cada hijo sicario
policía, diputado…

La profecía hablaba de un tiempo sin dioses
pero con estatuas de dioses.
Hablaba de un tiempo
en que los niños serían devorados
por demonios tristes…
En el centro el más triste de ellos
y en su frente sellado el nombre:
Quetzalcóatl
quien rebeló la  belleza de las cosas:
Hay un mar en cada gota
y una estrella en cada roca
en cada semilla
reside el alma de un árbol
y en cada pistilo un millón de flores.
Un Dios en cada ser viviente
un mago en cada poeta
en cada poeta un corazón
en su corazón una promesa
y en el pacto la redención…
Un tiro de gracia
para cada cabeza hueca
y una flor a cada conciencia limpia
pero el jardín de los versos
se quedó en espinas
y el poema se llenó de balas.

Los siguientes textos aparecen en la antología Don Nadie, con poemas escritos entre 2006 y 2016, publicado por la editorial Polvo y Cenizas en diciembre del 2016 y con 150 copias vendidas a la fecha.

Oración

Que no nos devore la consciencia
que no nos atrape nunca la sobriedad
para no caer de las estrellas
a mutilar el abismo
con el filo diamante de la voluntad
anónima y obscena
trágica y distraída.

Hermoso Ángel de la Muerte
medianoche eterna
serenata roja a la luz de la luna
tú que eres santa y abogada
del pirata y del poeta
del rey y la prostituta
que intercedes por nosotros
los pecadores
en éste infierno:

¡Líbranos del vulgo!
¡Perdona nuestros derroches!
¡Aviva nuestra locura!
¡Líbranos, oh Señora
de la nostalgia vacía
del motín sin sangre
del poema sin amor!

¡Danos hoy el beso que humedece el sueño!
¡Déjanos caer en la tentación
y líbranos
oh Santa Madre
de tu divina oz!
Amén.

Los siguientes poemas aparecen actualmente en poemario cartonero titulado Tirar la Barbie, publicado éste mes de junio del 2017.

Eufemismo

Oculto en el pensamiento en que me nombras
cuando me echas de menos
en la sonrisa como un holocausto de joyas perfectas
perfectas las caricias de nuestras manos
y el eterno primer beso:
Lluvia de estrellas.

Oculto entre las líneas que te desnudan
en el estampado galáctico
sobre tu tersura dérmica.
Me quito los sueños para invocar tus constelaciones
y me los pongo de nuevo
al hacer el amor.

Oculto en el calor espeso
en la húmeda densidad
y en la violencia delicada de los dientes sobre los labios
lengua que roza suave el paladar
como un cuarto creciente
atravesando las nubes.

Oculto en tu corazón-universo
une-verso
y manda señales de luz a tus pupilas.
Las miro
juego a que creo que soy libre
detrás de los patrones precisos
de tu iris claro.
Libre en la profundidad obscura
de mi celda siempre dilatada
como un síndrome
o como un milagro.

Oculto en las cuerdas de tu voz
profetizando el cielo
¡y eres lo único que existe!

Fusión
Transustanciación
Cópula
Cinismo
Libertad
Natura
Dios
Tu nombre

               Siempre tu nombre                                              Siempre tú.

Tirar la Barbie

El día más triste de la vida
creerás oír en las calles
los conciertos del final
y las risas de los últimos
los que supieron aguardar
haya sido por instinto
por suerte o talento
tal vez por estupidez.

La verdadera maldición
ha sido siempre ver más allá.
El día más triste de la vida
será como descubrir que el complejo de Constantine
es otro síntoma bipolar
y que no es mentira la muerte.

Entonces habrás creído
que el destino es algo que podías cambiar
habrás negado el nombre de La Ciencia
en vano
habrás creído en la resurrección
en la magia
en el amor.

Y lo habrás tal vez reducido
a la posibilidad de una tesis freudeana
te habrás roto la cabeza cien
mil veces con la misma piedra
como debió ocurrir con Sísifo.

Sabrás que el final no llega nunca para los que esperan
que el único carnaval es el de los siglos
que la maldad no es sólo un lenguaje de señas
que la verdad es algo más que prestidigitación
y que es cierto que el infierno son los demás.

Sabrás que el pánico es por SABER
hasta las entrañas
que si el final no existe
es porque no existe tal cosa como el tiempo
y que si tal cosa no existe
todo es verdad y nada está permitido.

En el día más triste
habrás querido quemar todas las bibliotecas
encender todos los televisores
habrás querido rezar a hemorragias
olvidar a esnifadas
flagelarte a cogidas.

Habrás querido protestar
que es posible volver a sentirse vivo
después del brindis y después de la crucifixión.
El día más triste de la vida
habrás saltado de un coche
habrás tomado drogas
que convertirían a un elefante rosa en idiota
y eso explicará muchas cosas.

Habrás hecho dramas, escándalos
te habrás salido con la tuya y la de otros
más de una vez te habrán matado en sueños
y más de una te habrán hecho el amor.

El día más triste de la vida
será superado por otro aún más triste
habrán pasado los años
y tú quizás todavía esperes su llamada.


Enrique Guízar —Don Nadie— es un joven escritor, apasionado de la poesía. Si te gustó esto, podrás encontrar más de su trabajo y sus actuales proyectos en las redes sociales (Facebook, Twitter y Youtube):

Don Nadie Poesía

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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