Lingua ignota. Parábola de la mujer ceñida por el fuego

Fotografía: Andrés Felipe Rivera.

«Lingua ignota. Parábola de la mujer ceñida por el fuego». Cicuta Teatro. IX Muestra de Teatro Alternativo de Pereira, 24 de julio de 2017.

 

Por: Liber Álvarez

Confieso que nunca en mi vida he pertenecido a la fe católica. Justo por los días en que vine al mundo, mis padres (que sí lo habían sido) andaban en plan de reestructuración religiosa y adhirieron al neo protestantismo, es decir, se volvieron evangélicos. Ya de adulto me he visto interesado por ese mundo tan desconocido para mí de aquellos rituales que se llevan acabo al interior de las parroquias, las procesiones de Semana Santa y la rica complejidad de la liturgia católica. Por ese motivo decidí ser espectador del “monólogo místico” Lingua ignota. Parábola de la mujer ceñida por el fuego, de Cicuta Teatro. Tal vez hubiera bastado con simplemente asistir a una misa de domingo para lograr saciar mi curiosidad pero cuando la experiencia viene de la mano del arte las dimensiones son mucho más complejas y así mismo lo son las posibilidades de interpretación por parte del observador.

Todo sucede al interior de un convento ubicado en Paipa (Boyacá), donde una joven religiosa pasa sus noches encerrada en una celda. Una silla y una mesita de noche sobre la cual reposan tres fotografías familiares en sus respectivos portarretratos son los únicos enseres que acompañan su soledad. Ya han pasado varios años desde que llegó al convento para consagrarse a la vida espiritual hasta que un día recibe la revelación de los arcanos contenidos en las sagradas escrituras por parte de una misteriosa lengua de fuego que se posa sobre su cabeza. Ha sido seleccionada por aquella poderosa luz que le empieza a hablar en las noches con voz masculina y tono severo para ordenarle que debe comunicar a los demás dichas revelaciones. Pero ella es tímida y no se siente segura para expresarse frente a los demás y la experiencia recibida en el claustro le ha enseñado siempre lo contrario, guardar silencio. Antes se carteaba con su hermano Salomón pero se dio cuenta de que toda la correspondencia era revisada y que pasaba por los ojos de la censura. A partir de ese momento escribe cartas que nunca son enviadas a su destinatario y que se aproximan mucho más a la escritura de un diario cuyas páginas se hacen trizas cada noche. Pero cuando la extraña luz aparece todo se hace más complejo, mucho más sórdido, ya que la monja se expresa con voz afectada y en ocasiones su cuerpo se estremece en la excitación causada por el dolor, el ayuno y los latigazos que un ángel le propina sin misericordia. Tal vez así encuentre por fin la redención.

La manera en que se teje el monólogo a partir de varios textos místicos extraídos de la Biblia y de autores como Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Hildegarda de Bingen (autora de la obra que da título al monólogo), permite aproximarse al complejo mundo interior del misticismo cristiano visto desde una mujer. La pequeña sala de teatro con un aforo de no más de treinta personas me hizo sentir como si estuviera al interior de aquella asfixiante habitación, casi como si yo mismo hubiera sido tocado por aquella lengua sagrada que me ordena: “Ve y habla a los demás sobre lo que te he revelado”.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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