Yin

Imagen: Daniel Stoeffler

Aunque no suelo hacerlo porque mi religión me lo prohíbe, a continuación cito la definición que le dan nuestros notarios de la RAE a una palabra que usted, estimado lector desconocido, leyó hace treinta y seis: «En la filosofía china, especialmente en el taoísmo, fuerza pasiva o femenina que, en síntesis con el yang, constituye el principio del orden universal». Esto con el fin de contextualizar lo que somos y que lo somos, aunque jamás hubiéremos oído tal definición o la misma palabra, sobre todo por la parta de la fuerza pasiva, y mucho más por lo pasivo que por lo fuerza. Enumero entonces sólo algunos hechos de los últimos días, por no decir las últimas horas y escandalizar a los insensibles. Luego comentaré brevemente cada uno de los ítems: primero, en Alemania, ladrones de chocolate se llevan veinte toneladas de Nutella y huevos Kinder; segundo, en México se descubrió una mujer tan igual a Selena Gomez que quien no sea un experto en la artista estadounidense no sabría diferenciarlas; tercero, Neymar contrató a un hombre gigante, peleador de artes maricales mixtas de guardaespaldas. Primero, qué clase de monstruos hemos llegado a ser para no permitirle a los amantes del chocolate una ración justa y democrática, y llevarlos a robar lo que, por definición de placer, debería de ser gratis; segundo, a quién le importa que exista un doble para cada una de las personas que hay en el mundo si se sabe que el menos afortunado no se refleja en el espejo por los flashes que el otro enloquece con sólo asomarse; tercero, alguien a quien la prensa deportiva no dejan ni siquiera ir al baño a llorar, para qué necesita un guardaespaldas capaz de pelear con el que sea, seguramente son cosas que los pobres no se saben explicar.

Espero que hasta ahora no se hayan desilusionado o, lo que es peor y casi imperdonable, enfurecido los morbosos que llegaron hasta aquí para chismear si iba yo a hablar de lo verdaderamente inenarrable, como lo es el atentado en Barcelona en una zona turística en pleno verano a plena luz del día, o que la primera dama de Zimbabue es acusada de agresión a una modelo sudafricana, o la impúdica resurrección pública del Ku Klux Klan en pleno siglo veintiuno, más de ciento cincuenta años después de su creación, o las declaraciones de guerra diarias por parte de los líderes políticos de Corea del Norte y de los Estados Unidos de América, o que hayan descubierto un barco con toneladas de cadáveres de tiburón pescados en un santuario natural sin que se garantice la no repetición del crimen, o que en la República Libanesa se suprime la ley que permitía a un violador casarse con su víctima, o las incontables masacres en Siria o Yemen, por mencionar sólo dos países, por parte de nuestro silencio cómplice, o, por decir algo al azar y para finalizar, el hambre del que viaja con nosotros en el mismo transporte y que, para no molestar con sus preguntas o respuestas, lo oculta tras su aprobación a lo que hacemos o decimos.

Entonces, con el fin de equilibrar el mundo y no de juzgarlo, recordemos la definición de la palabra que usted, estimado lector desconocido, leyó hace quinientas cuarenta y ocho para que decida de qué lado quiere estar ahora mismo, o descubra del lado en que se encuentra para que, cuando guste, intercambie con su reflejo. Yin: En la filosofía china, especialmente en el taoísmo, fuerza pasiva o femenina que, en síntesis con el yang, constituye el principio del orden universal.

Sergio Marentes

Animal que lee lo que escribe.

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