Desgracias con un final feliz

Por: Daniela Gómez Enriquez *

Córdoba es un municipio del departamento del Quindío que se ubica a 27 km de Armenia y se puede llegar fácilmente en un expreso Quindío. Córdoba fue fundada en 1912 por Jesús Miguel Jaramillo y otros más provenientes de Antioquia, se le dio el nombre en homenaje al general José María Córdoba. En 1914 se eleva a categoría de corregimiento de Calarcá, pero después de intensas disputas en 1967 se le da el reconocimiento como municipio del Quindío.

Este Pueblo es muy pequeño, allí todos se conocen, todos son amables, se conserva mucho la tradición cafetera, ya que es la base de la economía de muchas personas en esta región. También hay un lugar que se llama el Experimento de la guadua, es muy turístico y muy conocido por sus artesanías hechas en este material.

Córdoba, también es muy conocido por su cantidad de restaurantes, en especial uno llamando La Abuela, es el más apetecido por los turistas, por su plato especial que es la cazuela de pollo.

Allí también hay un hombre que hace mucho tiempo vive en este pueblo, le dicen Popeye, es muy grosero con los jóvenes, es bajito, tiene alrededor de 58 años, es como un poco alocado porque ve a los jóvenes hablando y de un momento a otro comienza a regañarlos o insultarlos sin motivo.

Alexandra Guzmán vivió su adolescencia en Córdoba, Quindío, actualmente tiene 41 Años. En 1999 tenía 22 años. El día 25 de enero de ese mismo año, a la 1:20 de la tarde se encontraba en su casa viendo televisión en compañía de sus hermanos, cuando de un momento a otro hubo pánico por el movimiento  de la tierra, Alexandra sintió mucho miedo y salió corriendo de su casa y veía cómo la gente corría de un lado a otro gritando desesperada, y todas las casas se desplomaban. Alexandra pensó mucho en su madre ya que ella se encontraba trabajando; su madre trabajaba de barrendera del pueblo y ese día debía barrer el coliseo. «Toda la gente decía que el coliseo se había desplomado, gracias a Dios en el momento del terremoto, mi mamá no había entrado a barrer el coliseo». Gracias a Dios Alexandra no perdió ningún familiar.

El terremoto en Córdoba dejó muchos heridos y muertos, muchas familias quedaron damnificadas por lo ocurrido. Al día siguiente, llegaron los rescatistas y con ellos llegaron médicos y paramédicos a ayudar las personas, llegaron ayudas nacionales e internacionales, las ayudas fueron: comida, medicinas y ropa. Córdoba, Quindío fue el epicentro de la tragedia.

A los meses, fue la reconstrucción de Córdoba y de los pueblos más afectados. Después de eso este municipio quedó más grande y mejor, tuvieron que construir de nuevo la Alcaldía y el Coliseo, un poco más arriba del pueblo quedó una represa que puede ser un gran riesgo para el pueblo.

Después de 5 años, Alexandra Guzmán tuvo a su segunda hija que se llama Valentina Hernández Guzmán, ellos vivían en la finca de la mamá de Alexandra, la finca quedaba en una vereda de Córdoba, ellos vivieron ahí hasta que su hija Valentina tuvo 3 años porque después se fueron a vivir a Cali donde una hermana de Alexandra por unos meses. Allá su esposo David Hernández trabajaba de celador en un hospital, les estaba yendo bien, pero les resultó una finca en Buena Vista, Quindío. Entonces ellos se fueron para allá a los días. Cuando Valentina cumplió 5 años,  les resultó otra finca en Caicedonía, Valle; era muy buena, entonces se fueron para allá. David empezó de casero y pues casi no le alcanzaba  para  los gastos en la casa, entonces habló con el dueño de la finca y el dueño decidió que él fuera el mayordomo de todas sus fincas.

Pasaron los meses y a David le estaba yendo muy bien porque ganaba muy buen dinero, pero Valentina vio que su familia estaba cambiando porque ya sus padres no le dedicaban tiempo, su padre David mantenía tomando cada fin de semana y peleaba mucho con su esposa Alexandra.

«Les importaba más el dinero que la felicidad, la felicidad de ellos era tomar y tomar», dice Valentina con tristeza. Todos los días peleaban y era un infierno para Valentina, hasta que un día, Alexandra se dio cuenta que su esposo David tenía una amante, ese día fue el peor día de Valentina. Su madre empezó a pegarle a su esposo David y a insultarlo y se separaron.

Alexandra entró en una depresión muy horrible, fue tan horrible que ella se intentó suicidar varias veces. Su hija Valentina también estuvo muy mal. Valentina pudo entender por qué su padre David no le dedicaba tiempo, ni la mimaba. Él pensaba que con tan solo darle lo que ella le pidiera, ella estaría feliz, ¡pero no! ¡Ella nunca estuvo feliz! Pasó el tiempo y David volvió y le pidió perdón a Alexandra y a su hija Valentina, ellas lo perdonaron porque lo querían mucho, pero Alexandra ya no confiaba en él.

Decidieron irse a vivir a Cali, a comprar una casa y montar un negocio. Se fueron y les estaba yendo muy bien en el negocio, pero un día David se fue para donde la amante. Alexandra y Valentina no lo podían creer y se les dio muy duro, Alexandra cayó en la depresión de nuevo y peor. Valentina no estudiaba, no dormía, no comía, solo mantenía escribiendo en su álbum y llorando.

La hermana de Alexandra, Alison Guzmán, la invitó a la Iglesia a la que ella iba, y a Alexandra y Valentina les gustó y siguieron yendo. Alexandra se hizo bautizar y siguió con su vida, Dios la había cambiado.

Pasaron los meses y David volvió y le pidió perdón a Alexandra y ella lo perdonó, aunque no fue tan fácil para Alexandra. Lo invitó a la Iglesia y desde ese día todo cambió, ellos se casaron y comenzaron de cero y volvieron a ser felices y Valentina ahora vive muy feliz.

Hoy en día la Familia de Alexandra vive en el corregimiento de Cartago, Valle, llamado Modín. Desde ese lugar ella recuerda sus años en Córdoba y lo que pasó después del terremoto.

2017


(*) Daniela Gómez Enriquez. Me gusta jugar futbol porque me divierto y me olvido de todo, me gusta también escuchar música porque me entusiasma bailar. Soy muy divertida, me gusta ayudar a los demás y siempre sonreírles.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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