Abrazar el arte es abrazar lo humano y lo político

Por Sergio Geese*

 

 

Leyendo el diario digital argentino Perfil,  observo un artículo periodístico que  relata que la formación musical María y Cosecha que integra la cantante  María de los Ángeles Ledesma, con más de 20 años de trayectoria,  fue abucheada por una parte de una parte de una tribuna del Festival Folklórico Internacional de Cosquín,  Argentina.

Esto sucede cuando María y Cosecha, realiza un homenaje a:  

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Fotografía: http://www.santiagomaldonado.com

1) Santiago Andrés Maldonado, muerto en la provincia de Chubut. Cuando cortaba una ruta junto a la comunidad mapuche, fueron reprimidos por la Gendarmería Nacional Argentina y su cuerpo fue encontrado después de 2 meses en una zona supuestamente peritada.

2) Rafael Nahuel, joven mapuche de 22 años muerto por herida de bala por la espalda,  en una represión realizada por la Prefectura Argentina, grupo especial GEOP ALBATROS en la provincia de Río Negro, menos de tres meses después de la desaparición con vida de Santiago Maldonado.

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Fotografía: la vaca – mu

3) En solidaridad con los maestros, luego que se derogase por decreto las paritarias docentes, por medio de  una pareja de baile que vestía un guardapolvo con la inscripción: “Educar es un acto político”. Ante esto un sector de la tribuna abuchea al grupo. Acto posterior, el tema sale en algunos medios de prensa.

 

Ante lo expuesto: ¿Sucede solo esto o pasa algo más?

Si hay una reacción al homenaje de María y Cosecha es porque existe una “ley” no escrita, que se contrapone con la idea de tolerancia y de pluralidad, la cual podemos enunciar así:

“Toda expresión artística, que vaya  en oposición a una agrupación política con posición dominante y legitimada, no debiera pronunciarse”, lo que popularmente diríamos: “Si perdiste, llamate al silencio”.

El arte, por el contrario, muestra que siempre rompió con los relatos establecidos, en el mundo griego mientras  la filosofía buscaba la verdad y la esencia de los entes, los poetas escribían las tragedias mostrando con belleza el lado más irracional y oscuro del hombre:

Platón en su afán por la independencia humana, por su hacer salir al hombre de la orbe de la tragedia, reunió el contenido humano y lo puso bajo el mando de la razón. Pues que  al fin, por la razón existía el hombre, y se liberaba de los dioses tiránicos. El poeta era el único agente de esta tiranía, el único que con su voz no pregonaba la razón. La única voz del pasado, del ayer trágico y melancólico. El poeta era el representante de los dioses. De todos los dioses;  de los antiguos, de los modernos y de los desconocidos, ya que era capaz de inventar otros. 

(María Zambrano, Filosofía y poesía. FCE.)

Un ejemplo de esto es la desobediencia civil de Antígona, frente  a la  cerrazón del rey  Creonte.

Otro ejemplo es el romanticismo literario que tiene como eje a la naturaleza, lo puro, lo trascendental e inmanente, el cual nace como una reacción al capitalismo industrial. Pensemos que en este período se escribe la obra “Los Miserables” de Víctor Hugo, donde el autor hace una honda crítica a la sociedad de su tiempo.

El arte no refleja solo una visión del mundo, sino también remarca los valores con los que confronta a un poder político-económico. Así se da una gran tensión entre dos visiones, por un lado el poder con su capacidad de instrumentación y ejecución de proyectos en una sociedad, por el otro los artistas que ante sus expresiones confrontativas  pueden ser tolerados, o caso contrario, denostados y perseguidos.

De esto último hay una gran cantidad de ejemplos en la historia, cualquiera sea su latitud. Podemos enumerar a Alfredo Zitarrosa de Uruguay; a Mercedes Sosa de Argentina; Víctor Jara de Chile; la muerte de Federico García Lorca en la España franquista.

La poesía argentina también expresa estas rupturas, por ejemplo: el Martín Fierro es una obra cumbre de la Argentina donde se toma como figura central al gaucho, un personaje marginal desde lo social, lo económico y lo político, el gaucho no era la burguesía y mucho menos la élite. En esta obra, el gaucho es un payador que en su obra comienza diciendo “Aquí me pongo a cantar….”; el cual habla de sus desavenencias y sus estrategias para sobrevivir en la sociedad de su tiempo: “Hacete amigo del juez, /no le des de que quejarse/ que siempre es bueno tener/ palenque ande rascarse”. Se encarna una serie de denuncias a la sociedad de su tiempo, por ejemplo a la ley cuando el Moreno dice: “La ley es tela de araña,/en mi ignorancia lo esplico,/no la tema el hombre rico, /nunca la tema el que mande/ pues la ruempe el vicho grande /y solo enrienda a los chicos.

Entonces ¿porqué ante un hecho artístico existe semejante reacción?

  1. Lo primero es que los movimientos artísticos no son una expresión monolítica que actúan en consonancia con los relatos del poder. La poeta Diana Bellessi en su libro “La pequeña voz del mundo” nos dice:

¿Cuál es el miedo a la poesía? La hija subversiva y díscola de la lengua, con una pirueta de exceso y una demanda de pureza. Su acción es regenerativa, “naciendo, nacida siempre”, diría Eckhart. El poema nace en la violenta y amorosa acción que reclama a la lengua volver a hablar.

  1. La canciones folklóricas siempre han cantado realidades. Por ejemplo: El tango Cambalache donde Enrique Santos Discépolo no solo relata el mundo en que vive, sino que tácitamente expresa el que desea. Otro ejemplo en la última estrofa de “Zamba de los mineros” de Jaime Dávalos: La zamba de los mineros/tiene solo dos caminos/ morir el sueño del oro,/vivir el sueño del vino.

  1. Se confunde el concepto de espectáculo musical donde el espectador ve un grupo artístico que expresa su arte y sus convicciones, con el concepto de entretenimiento. El Festival de Cosquín reúne ambas visiones, teniendo en cuenta incluso que algunos tienen una proyección tradicional y otros reúnen nuevas proyecciones estéticas.

Para culminar, creo que no se comprende que el artista es un incansable buscador de la belleza, y para lograrla pasa días, meses y hasta años estudiando, ensayando, realizando bosquejos, o corrigiendo un escrito; belleza que se  alimenta de la memoria, del pensamiento, y de la imaginación, forjando así las ideas creativas.

La meta de los artistas es concretar y difundir la obra, el público es la otredad con la cual creadores e intérpretes conversan todo el tiempo.  Podemos avivarlos, o respetuosamente no aplaudirlos en un concierto, pero realmente preocupante es: ¿bajo qué reglas construimos nuestra sociedad?

El arte, la educación y la cultura perfeccionan las formas de vida un pueblo.

 

 

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*Sergio Geese (Esperanza, Santa Fé, Argentina) es poeta, investigador literario, letrista y compositor. Publicó el libro de letras de canciones y poemas La fuerza de los impávidos (Buenos Aires, 2010). Su trabajo poético está incluido en la antología bilingüe A sul de Nenhum Norte (Portugal, 2013). Estudió letrística con Adrián Abonizio en el Centro Cultural Rojas, con Diana Bellessi en SADAIC, y los seminarios de poesía latinoamericana con Jorge Boccanera en la Universidad Nacional de San Martín. En enero de 2018 publicó su primer trabajo discográfico El país de mis ojos junto a compositores como Pablo Budini, Fernando Lernoud, y Flavio Gauna.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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