Poemas – María Paz Moreno

Imagen de un abismo

Les presentamos dos poemas cristalinos, que fluyen por entre los abismos de la cotidianidad y se baten en duelo por su propia vida, de María Paz Moreno.

 

 

La poeta compara su oficio
con el de una dedicada lepidopteróloga

 

Para Anna

El cerebro de un poeta es como el fondo del mar
—decía Valéry—,
sembrado de restos de poemas naufragados,
de malogrados logros
y obras maestras que nunca existieron.

Nada hay más cierto que la fragilidad del poema
y su incorregible hábito
de escapársenos cuando creemos tenerlo sometido.
(En este oficio de altas miras
se es siempre aprendiz, nunca maestro.)

Como un cazador de mariposas
que ha roto su red,
persigo en vano las brillantes formas
que vuelan ajenas a su propia belleza.
Estudio su comportamiento,
sus hábitos reproductivos,
sus estrategias de huida ante el peligro,
el brillo de sus alas según la hora del día.

Llevada por el deseo de poseer una palabra,
la atrapo,
rompo sus alas,
y la coloco junto a las otras para poder admirarla.

Prendida de un leve alfiler, la conservo
y salgo en busca de un nuevo espécimen,
más bello aún si cabe.

Después de todo, ¿qué es un poeta
sino un coleccionista de palabras hermosas?

De El vientre de las iguanas

 

 

Bombyx mori

I

El coche aparcado en la cuneta,
mi padre vigilante al pie del árbol.
Encaramada en la morera, yo arrancaba
hojas para mis gusanos de seda.

Regresábamos después a casa,
oliéndome a savia el jersey y las manos,
y era un festín delirante el contemplar
aquel ejército de bocas desdentadas
arrancando al verde un tierno crujido.
poblándose las hojas con cada bocado
de pequeñas lunas húmedas.
El universo en una caja de zapatos.

II

Solo cuando tras meses de cuidados
decidían ignorarme, y escupiendo
su dulce hilo se envolvían sobre sí mismos,
un nuevo proceso empezaba. Mis amigas
sumergían los capullos en agua hirviendo,
para matar al intruso y poder así
hilar suavemente la lenta hebra. Yo aguardaba.

III

Por fin,
eran torpes y preñadas mariposas
que antes de morir entre estertores
dejaban cientos de minúsculas promesas.
Yo salvaba apenas una docena
y arrojaba a la basura la caja de zapatos.

IV

…Y empezaba de nuevo el juego
de la vida según mis manos, de ver crecer
día tras día sus cuerpos rugosos
y tejerse el hilo desde sus bocas,
de esperar pacientemente a la crisálida
renaciendo de su mortaja, como dicen
que brotó Lázaro del sudario cuando fue llamado.

De El vientre de las iguanas


María Paz Moreno. Murcia, 1970. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante y doctora en Literatura Española por la Universidad de Ohio State (EEUU). Poeta, ensayista y crítica literaria. En la actualidad es catedrática de literatura, lengua y cultura españolas en la Universidad de Cincinnati. Como poeta, es autora de siete libros y ha sido incluida en varias antologías, entre ellas Poetisas Españolas, Mapa. Antología poética. 30 poetas valencianos en la democracia, El poder del cuerpo y Nueva poesía alicantina 2000-2015. Ha dado recitales poéticos en España, México, Hungría y Estados Unidos. Su investigación académica se ocupa de la poesía española contemporánea, en especial la obra de Juan Gil-Albert, la poesía escrita por mujeres, y la importancia cultural de la literatura gastronómica.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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