Selección de poemas – Alejandra Schnorr

                                                El tiempo entre los amantes

Presentamos una selección de poemas del libro Omnívora de la poeta argentina Alejandra Schnorr y un comentario crítico del poeta Fredy Yezzed.

Por Fredy Yezzed

Los poemas de Omnívora (Buenos Aires, 2015) de Alejandra Schnorr develan la cotidianidad del desamor, el cuerpo como espacio de conocimiento entre el placer y el dolor, y el fluir del tiempo entre los amantes.

Su visión es la de la mujer que sobrevive a la noche, no es la de la mujer pasiva, crucificada. Me atrevo a decir que explora una mujer que exhibe sin ataduras su lado masculino, quizás el rincón oscuro y salvaje del hombre.

Todos los poemas funcionan como una especie de relatos del desencanto, en todos vemos con ojo crítico el dramatismo implícito del encuentro y el adiós; deseo decir, que cuando leí estos poemas vi breves e intensas escenas cinematográficas.

Este libro es un esplendoroso caleidoscopio, cruzado por la libertad y la velocidad de nuestros tiempos, de lo que son las relaciones humanas hoy en día. En estos poemas hay un suculento plato a los sentidos y ruge el alma de los solitarios. Cuando releo este libro las palabras relámpago y soledad son las que quedan zumbando en el oído y en el corazón.

Me alegra que Alejandra Schnorr vive la poesía como quien necesita la poesía, no como quien hace carrera con la poesía.

Buenos Aires, junio de 2018

Sabueso

entrás en la casa
olfateas los muebles
estás buscando una señal
una advertencia
el signo de mis manos en otra masa
lluvia de mentiras en los ojos

disimulado
hurgás lo que no se debe
en tu voz hay tintes agudos
inquisidores
ansías arderme en la cruz
y entre todos los hombres
que juré amar siempre

querés encontrar
alguna certeza
un acto
las huellas están impresas en mi cuerpo
y sin embargo
seguís buscando en la casa

Eva

hay algo de inicio de los tiempos
cada vez que salgo de tu casa
y el sol acomoda sus dedos entre los árboles
y la mañana suspira primavera
aunque sea marzo

hay algo de nuevo mundo
en ciertas flores tapizando parques
y en las caras enmudecidas de los abuelos

un halo de purísima virgen
cuando camino entre edificios bajos
y todo es inmaculado e impenetrable
en sus ventanas selladas de domingo

un aire a comienzo que me arrasa
y me hace ir más allá
de la noche serpiente y su cansancio

una melodía que me arrastra ciega
hacia el precipicio
y en su sonido original
adivino el sabor agrio del gusano
inyectado a mi manzana

Mal puerto

arrimo mi barco cuando la tierra está lejos
es mi modo de huir
yo
que quisiera quedarme en esta isla
con hojas de palma
acariciando mi pelo hasta dormir
con el cielo color café
sin lunas sin estrella
con un sol de fieras al otro lado de la galaxia
con tu ropa entre mis cosas
y mis cajones entre versos

yo
quisiera que desees me quede
puesto el verbo en el goce
contundencia de tus labios pronunciando la magia
el horizonte sería cielo
y no este mar de aposentos revoltosos
sin tiempo ni puntos cardinales
esta voz gastada a mitad de cuello
donde las palabras nunca llegan
o jamás son oídas

yo
quisiera tanto que desees mi deseo
entonces las amarras
no serían llevadas por olas en plena tormenta
aferradas a ese centro
donde el océano es igual a nada
y podría abastecerme con tu abrazo de palmera
tus labios de arena movediza
y la noche seguiría sin lunas sin estrella
manchas de café turco
por el resto de los días

Sabidura

palabra por palabra
me salvo de este agujero
pinza a pinza
los órganos tejen una escalera
fuera del cuerpo

es mi ofrenda
para tus ojos desviados
un ritual de brillantina
para los silencios
oliste madreselva

y escapaste
con la aguja de anestesia mitad colocada
el dolor será moderado
tal vez inocuo

adaptaciones que traen los años
dicen

Tregua

marzo y tormenta
mis ojos devuelven sonrisas
todo está en calma
los niños rozan con sus labios el cielo
la pasión es una cuna mecida al ritmo de mis pasos
pausa del infierno
que predica miserias bajo la alfombra

esta felicidad de horizonte plomizo
y puertas cerradas
me mantiene fresca
uso los vestidos floreados de inicios del amor
y tejo el lienzo que impedirá mojarme

fin del verano
lluvia temprana
el mundo me devuelve su sonrisa
y yo
no sé qué hacer con ella


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Alejandra Schnorr. Córdoba Capital, Argentina, 1983. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la UBA con orientación periodismo y, desde el año 2007, profesora de Yoga Integral. Actualmente está recibida de Profesora Superior de Yogaterapia y cursa el posgrado para formar profesores de yoga.

Ha realizado diferentes talleres de poesía y narrativa, y el que más marcó su voz poética ha sido el dictado por la poeta Laura Yasán, al que asistió desde el año 2008 hasta el 2014. Resultó finalista en concursos locales como el Premio Macedonio Fernández o el de la editorial Ruinas Circulares y obtuvo el segundo premio en el concurso para jóvenes de la Fundación Argentina para la Poesía en septiembre de 2017.

En julio de 2015 publicó su primer poemario Omnívora, editado por Textos intrusos; en el año 2016 editó una antología de poetas emergentes titulada Poetas reptantes, por la misma editorial.

Condujo y organizó el ciclo de poesía y arte El club de la dulce serpiente desde enero de 2014 hasta octubre de 2016, por el que han pasado poetas consagrados, emergentes y del under porteño y del Gran Buenos Aires.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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