Songo sorongo

Casi siempre cuando alguien me visitaba subíamos a la montaña, pues no había mucho más que hacer en el pueblo. No fue diferente con Yei Pi, provistos de mandarinas, ciruelas y agua emprendimos cuesta arriba. Más o menos en la mitad del camino vimos un labrador frente a una casa cerrada, lo saludé y nos miró amistosamente, pero Yei Pi le dijo que era un perro marica que no cuidaba bien su casa, y también le dijo un montón de palabrotas horribles. Me sentí muy avergonzada. Bastante más arriba, casi llegando a la cima, un perro detestable nos ladró detrás de unas rejas y Yei Pi dijo: este perro si cuida la casa no como el perro ese marica de abajo.

Paramos a descansar unos minutos y Yei Pi sacó un gorro muy sospechoso de su morral y se lo caló, ¿no serás un asaltador de bancos Yei Pi?, le pregunté. Fingió que empuñaba un arma y me apuntaba. Horas después, cuando agotados bajábamos la cuesta, nos encontramos otra vez con el labrador. Lo saludé, le acaricié la cabeza y me restregó su hocico en la pierna, también saludó a Yei Pi. Yei Pi le dijo que me mordiera una pantorrilla, pero no le hizo caso, solo me dio unos mordisquitos suaves en el muslo, en cambio se lanzó tras la parte más abullonada de la nalga izquierda de Yei Pi, como Yei Pi no se dejó, empezó a morderle suavemente la muñeca derecha, Yei Pi le levantó la mano y le dijo que parara, Yei Pi, eso es maltrato animal, le dije, ¿quieres que me deje? me está mordiendo duro, protestó Yei Pi, y si, el perrito, songo sorongo, le rompió la manga de su chaqueta.

Un relleno blanco como de osito de peluche se asomó por los rotos provocándome una risa incontenible, que relleno tan marica el de tu chaqueta Yei Pi, le dije, ¿quién le pone un relleno así a una chaqueta? Yei Pi sonrió e insultó al perro que ya se había quedado atrás mirándolo con burla. Quise examinar con más detalle la cuerina negra y el hilarante relleno que se asomaba por los huecos, pero la risa no me dejó.

Todo pudo ser peor Yei Pi.

Camila García

Escritora y alquimista visual. Autora de los libros de cuentos Perros en el Cielo y El jinete Extraviado. Más de mi trabajo en www.camilagarcia.net

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