Selección de poemas ─ Enrique Patiño

Hierve el Agua, Oaxaca, México. Foto: Sara Gaviria Piedrahíta para Literariedad.

Nos alegra presentarles estos poemas inéditos, que más parecen crónicas del tiempo que tuvimos que vivir en Colombia, sin dejar de lado lo verde y lo vivo, de uno de los autores amigos de la casa: Enrique Patiño.

 

1
La ciénaga es un llanto

Antes,
Se unían allí el agua salada y el agua dulce, dos viejos rivales por fin amistados.
Antes,
con faroles en mano, atarrayas cosidas y el sabor cerrero del hambre en la boca, a las cuatro de la mañana la recorrían pescadores silenciosos.
Antes,
la inmensa quietud de la Ciénaga Grande era rota por caimanes, mosquitos e iguanas. En otros tiempos aún amables la habitaron niños barrigones y palafitos endebles.
Antes,
en casas sobre el agua, como erizos sobre sus espinas, gente adiestrada en el arte de deslizarse en canoas con sigilo dominaba sus aguas.

Antes.

Después,
saltaron los peces dinamitados.
Después,
sus cuerpos y nuestros cuerpos flotaron sobre la ciénaga.
Después,
pescaron seres vivos sin nombre, como los peces.
Después,
parcelaron las orillas y poblaron las aguas desecadas de vacas tristes.

Antes,
la ciénaga fue un festín de redes atrapando el viento.
Ahora,
se rebosa por las lágrimas de las viudas que lloran la barbarie.

En los ojos de un pez, la ciénaga es un enorme llanto.

 

2
Crónica de una muerte intrascendente

Llegó aquejada por dolores intestinales al puesto de salud.
Pidió un turno. No había personal, le dijeron.
Su número en la pantalla apareció distante e inalcanzable.
Se sintió como un gorrión caído de su nido. Mal presagio, se dijo.
La sala estaba atestada de pacientes que proferían insultos y rogaban atención.
El sonido intermitente de las ambulancias y de los pasillos reventados ahogó su ira.

Permaneció absorta en su propio dolor, partida por su agonía.
Alcanzó a distinguir que en ese recinto había luces macilentas,
hedor a clínica, lágrimas, fluidos y tristeza. Algunas camillas con manos descolgadas
y el vaho de la habitual desolación del siglo del fracaso.

No había gentileza en ese mar de cuerpos a la deriva.

Se fue apagando en una silla plástica de respaldo tubular.
Vio borroneados los números de los turnos que no avanzaban.
Ni fuerzas le quedaron para gemir.
Por fin alguien le pidió el carnet de afiliación. No estaba vigente.
––Usted no ha pagado su última cuota. Está en mora con el sistema–– le dijeron.
No respondió.
Su último pensamiento fue justiciero:
Matar el Sistema de Salud. Envenenarlo con fármacos y barbitúricos,
Ahogarlo en compresas y formatos por rellenar.
Enterrar vivo al asesino.

Una última voz la sacudió, pero ya no era de este mundo.
«Que pase el siguiente».

 

3
El oficio de los cobardes

Matar es fácil.
Basta apuntar, hacer un cálculo al vuelo
Y mover un dedo, uno, apenas uno.
Fácil es sobreponerse al cuerpo que cae
Con la sensación de poder que confiere el engaño
De creernos dioses perversos, funerarias ambulantes.

Fácil escoger al azar la víctima,
Apuntar de nuevo, calcular al vuelo,
Fácil olvidar si es la quinta, la enésima vez.
Fácil sentirse alguien ¿alguien? con un arma entre las manos
Deambulando con el horror como una medalla ganada
En la batalla de los cobardes.

Fácil es inventarse el odio
O creerse la mentira de que eliminando
Se acabarán las ideas de los que no piensan igual.

Es fácil el odio. Justificarlo es la consecuencia inevitable.

¿Sabes qué es difícil?
Pensar qué harías si no empuñaras el arma
Y tuvieras que enfrentarte al asesino que ahora eres,
A tus sueños –alguno tienes –, a tu familia sin ti
A tu familia a tu lado,
A tu aferramiento a la vida.

No es fácil pensar en el otro.
El otro que también eres tú.

Todo asesino es un cobarde
Que huye –disparando balas, blandiendo cuchillos–
Del temor a verse en un espejo, a perder.

 

4.
Acá no pasa nada

La recesión doblega el país.
No pasa nada, dicen nuestros líderes,
Salvo el zigzag de algún gráfico económico de anunciada recuperación,
Algunos muertos de rigor,
Nada importante ha sucedido.

Nunca pasa nada. Nada nos sucede.

Cada día boqueamos como peces en la orilla
tratando de alcanzar el sueldo hasta la siguiente ola.
Nos atraviesa el dolor, salivamos la angustia
de no saber cómo sortear el calendario y el hambre.
Los ríos se desbordan y de inmediato la sequía.
Ambas, tragedias que nos sobrepasan.
Y si pataleamos, gritamos o exigimos
a cambio llegan promesas de papel y nada.

Quien enfurece, pronto recibe la respuesta:
escuadrones disparan por silencio.
La educación enseña la lección suprema:
Pasar la página.

Bebemos del Leteo, no sabemos nada.
Nunca pasa nada. Nada nos sucede.

Quien asegura que algo pasa,
y pide algo con tráfago y ruido,
olvida que nada ocurre nunca acá,
salvo algún herido, los muertos de rigor,
la quebrada forma de un gráfico económico
y nada importante, salvo el fútbol.

Podemos estar tranquilos:
Sigamos boqueando en la orilla, sobrevivamos.
Nunca pasa nada. Nada nos sucede.

Podemos estar tranquilos:
Sigamos boqueando en la orilla, sobrevivamos.
Nunca pasa nada. Nada nos sucede.


descarga (6)Enrique Patiño. Santa Marta. Escritor colombiano. Ha sido editor y director de comunicaciones de la Feria Internacional del Libro de Bogotá FILBo 2014 – 2016, y editor general y cultural en medios de su país como los diarios El Tiempo, El Heraldo, las revistas Urbana, Diners, Semana y el Ministerio de Cultura, entre otros. Sus fotografías sobre el país o sobre el agua han sido premiadas en los premios digitales The Bobs, y sus crónicas han sido galardonadas, entre otras, por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el premio Semana – Deutsche Welle de Periodismo Ambiental. En España fue redactor durante una breve temporada en los diarios La Razón y Cinco días, y en Alemania en el Financial Times Deutschland. Ahora estudia un máster en Media Innovation en la universidad NHTV de Breda, Holanda. También ha trabajado en la creación de libros para la Cámara Colombiana del Libro con motivo de la FilBo 30 años (CCL, 2017), instituciones oficiales y privadas como la Secretaría de Cultura de Bogotá, Corporación Manos Visibles, UNFPA y la campaña Soy Capaz, y ha trabajado con la fundación FNPI, entre otras actividades relacionadas con la escritura.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

Un comentario sobre “Selección de poemas ─ Enrique Patiño

  1. Enrique además de escribir con gran estilo vivencial, ahora con su poemas, nos deleita con una gran prosa. Bien por el querido Kike.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s