Selección de poemas — Emiliano Bustos

Foto: In Still motion.

 

Presentamos cinco poemas del libro «Poemas hijos de Rosaura» (Argonauta, 2016) del poeta argentino Emiliano Bustos, que al decir del poeta Fredy Yezzed «Rebozan de ironía, ternura, compasión y duelo; tienen una belleza insólita y poseen un aire renovador dentro de la propia obra de Bustos y dentro de la poesía argentina de su generación».

 

La hija del sol sin miedo

Ella y su mano sobre el tiempo. Ella y sus pies sobre
la tierra. La hija del sol sin miedo es su propio sol, se
ilumina, se ilumina. Su cuerpo único no es un reparo,
un templo, es un cuerpo en la luz impecablemente desnudo.
Como la arcilla de los días, un poco húmeda formando algo
cada vez. La hija del sol sin miedo fue elegida por el astro,
no de un modo ceremonioso incapaz de vivir y respirar para
vivir; de un modo oculto, instantáneo. El sol sin miedo está
ahí de un modo oculto, sin asco, sin promotores. Todos los
vientos podrían enfriarlo y sin embargo espera su turno,
como cualquier mortal. La hija del sol sin miedo es una piedra
arrojada para que haga ondas y puentes de agua. Puentes de
miedo iluminados por un sol sin miedo. Cada uno en su lugar:
la hija en tierra, el sol en el cielo. La hija del sol sin miedo.
Ella y su mano sobre el tiempo, su mano sobre el tiempo.
Es hermosísima frente al viento que no quiebra el sol.
Porque este sol no tiene miedo, e infunde sus rayos, sus
manos blancas como hormigas por su camino y con su comida.
La hija del sol sin miedo vive en una tierra en donde el sol
siempre brilla, siempre está metido entre dos árboles de
colores meteóricos, fantasías congeladas. La hija del sol
sin miedo lejos de olvidar todo lo que vio, guarda lo que
se quema: el miedo del gran astro.


Como hijo del emperador

Como hijo del emperador víctima de la duración del Imperio.
de formas como luces y sombras y gobiernos que abren la boca
desmesurados ante la suerte del Imperio. Todos los Imperios
tienen la suerte de la muerte. La suerte de la muerte. Como crujir
debajo de un planeta de estalactitas de líderes chorreando del
universo. Todos los Imperios. Y el día y la noche vienen por la
calle dominados como un susurro, en un puño del emperador
toda la delación que lo sujeta reinante. Todos los Imperios todas
las épocas. Como hijo del emperador en los pisos dameros
el efecto devastado de los ejércitos en la mira el culo fruncido.
Como hijo del emperador víctima de la duración del Imperio.
Los pueblos dominados el arte el lenguaje todos los sometimientos
en la estructura criminal de la historia. Imperio maldito todos los
Imperios son malditos. Como hijo cordero del emperador viéndolo
en la superación de cuerpos y noches iluminados por el fuego que
uno de sus hombres olvidó. Alguien tiene que incendiar primero.
Incendiar primero. Como hijo del emperador que aprende en la
cúspide lucrativa de la esclavitud las huellas digitales de cada
dominado para no olvidar los límites del Imperio. Los límites del
Imperio son los límites del esplendor. No hay dinero no hay
esplendor sin devoción. Como hijo del emperador devoto de su
herencia. Entre hiedras congeladas una gran vista de Roma de
todos los Imperios en un minuto de la cima del mundo. Un minuto
de la cima del mundo siempre empleado para matar. Ah, los crímenes
del Imperio. Cada Imperio es un método especulativo frente a los
límites del mundo, que, hundidos como esperma en los huevos
del horror, es cuerpo es tierra es mente frente a tiernas vírgenes
las leyes del dominio. Roma tuvo sus mañanas sus hijos las tierras
vírgenes. Como hijos de emperadores víctimas de la duración del
Imperio. Porque la esclavitud no es eterna; enlazar sus pequeñas
cabezas en un solo gesto en cada época el fruto imperial como un
punto rojo que aún se ve, para el que lee la historia, en las columnas
del foro viejas deidades. Viejas deidades no las levantemos como
calaveras de Hamlet, seamos los puntitos rojos del Imperio. Las
leyes del Imperio como historiadas por la esclavitud. Es eso.
Historiadas por la esclavitud. Como hijos del emperador, de sangre
rojas guirnaldas entre los verdes senadores. Como hijos del
emperador escuchando de una provincia perdida una práctica
común: la crucifixión. Pero escuchando todas las crucifixiones.
Todos los montes y las tormentas y las putas. Como hijo del
emperador inaugurando, una mañana cualquiera, un amanecer
los ojos como pájaros frente al hastío de Roma perfecta invencible
eterna. Ningún Imperio es perfecto invencible eterno. Lejos del
corazón de lo dominado siempre crece una mañana. Siempre
crece un mañana.


Hijo de tierra yerma

Los pensamientos como el mundo como las ruedas
que nadie roba, que nadie roba sin el análisis de los
dioses, no los griegos y romanos, los del habla la ley,
imperios actuales imperios sólo actuales y pensamientos
sólo actuales en la piel, la dimensión la imposibilidad
de las ideas. Hijo de tierra yerma hijo de nuestro tiempo
no poder pensar como en un estado de coma, de coma.
Fuera de los imperios geográficos la cabeza únicamente
en su prehistórico estilo de marginación. La prehistórica
marginación. Frente a los pensamientos la rueda que los
deshace, en la tierra yerma; pero triturados camaleones
todavía caminan. Pensándolo bien todos podríamos
arrastrarnos como única idea de salvación. Los imperios
del pensamiento recaudan como en la Edad Media la
tierra sigue siendo verdaderamente yerma para los
marginados. Los pensamientos como el mundo central.
Los marginados mudan entre silencios sus pertenencias,
sus pertenencias en el habla van perdiendo sonido,
cuerpos sin fronteras. Las infatigables fronteras del
imperio que huyen. Nadie fuera del imperio, ningún
escondido en la tierra yerma; no hay escondites ni
carnosas plantas que diriman en la sed. Hijos de la
tierra yerma ayudando a recaudar, recaudadores,
áridos de pensamientos, piedras lunares sin viento.
Quién es el pensamiento: el imperio. Quién clama,
derruido, desunido: el pilar del imperio, hijo de
tierra yerma. Como el lenguaje el código el
desierto, ningún camino hacia la metáfora
del camaleón, del color perdido.

 

dibujo-emiliano-bustos-1.jpg
Porque este sol no tiene miedo. Dibujo de Emiliano Bustos.

 

La camisa del rey / como un hijo del rey

Para Mateo

Debajo del cielo en la perfecta alusión del cielo y
la tierra el hombre con sus palabras, giros y besos
nocturnos al destino. Debajo del cielo en la pecera
de la tierra. En la pecera de la tierra. Camisa azul
de felpa de animales muertos, hombres muertos.
La camisa del rey (como un hijo del rey). La camisa
del averno descocida la camisa del rey. Lejos del sol
es como mejor dormimos, encintados como sacos de
harina de la luna, polvo de esas voces de reyes
dominantes. Los reyes que nos dominan, hijos del rey.
Caminos de piedra en agujeros de piedra, incluso de
piedra las cabezas en agujeros. No son agujeros son
reyes vencidos hombres peregrinos. Lejos en los
caminos desiertos o colmados, la camisa del rey
en cada hombre que saluda a la nada. Como saludos
a la nada entender el destino. Qué destino qué
ilusión si las piedras caen y nos visten. Caen y
somos vestidos. La camisa del rey de nosotros
los retirados reyes de los caminos, de las piedras
que un día caen mientras caminás a tu casa en tu
casa, ventanas tapadas por piedras haz de significados
sin un signo cauce. La camisa del rey frente a la lluvia
el sol, vestidos de piedra peregrinos. Nadie quiere ver
en la piedra los grandes peregrinajes disueltos, sin
lenguaje ya ni color ni esperanza. Intentamos abrir
grandes alas de piedra en nuestros pechos, porciones
que se besan infelices hasta robar un poco los gritos
del corazón solitario. Un poco esos gritos. Grandes
alas de piedra entre peregrinos que caminan sin sol,
inhumanamente sin sol. Reyes duramente en la
piedra como la luna. Quién entiende esos reyes
no reyes. Reyes no reyes peregrinos de verdad
peregrinos. Y como la piedra que sella con los
labios sellados. Grandes reyes con un poco de
pecho todavía para la esperanza y el sol, de
carne en un piedra escondida.


El hijo, la línea contenida

Poema de la línea contenida, bondadosa que
subraya una línea o noción infernal, la necesidad
de una fogata, de algo que queme ese acto de
dibujar sin ira. Dibujar sin ira. Algo que queme
el automatismo geometría, necesidad de una
fogata. El hijo, la línea contenida. Las plantas
fabulosas rojas grises rebasan el pequeño
invernadero, diminuta flor de otro color crece
recta, la indumentaria del marginal contenido,
como en un invernadero la selva devoradora
es señalada por la flor contenida, de otro color.
El hijo, la línea contenida. Poema de la línea
contenida. Las líneas del asesino las cifras de
muertos, todo es lenguaje no sustancia forma.
El hijo, la línea contenida. Como una línea
apenas geométrica río apenas húmedo; poema
de la línea contenida. Frente a hojas mortuorias
descabezadas, de otro color la línea contenida,
el hijo. Algo quema el automatismo la geometría,
las líneas. En el pequeño invernadero las plantas
rojas grises son rectificadas hendidas en cierto
modo por líneas contenidas, por hijos de líneas
contenidas. Poema de la línea contenida,
marginalias de un bronce húmedo de un lenguaje
intocable ni forma ni sustancia, sólo líneas
contenidas, en libros infernales señalando
asesinos crímenes como líneas rectoras,
sencillamente rectoras. Poema de la línea
contenida poetas centuriones rectos en el
invernadero, plantas grises rojas, rayones
y culebras media lengua. Poema de la línea
contenida el lenguaje sin forma paralelo a los
crímenes como una vía a su reflejo. Algo quema
algo hiberna sin ira recto, contenida línea.

 


emiliano-bustos_foto-de-delfina-gil-soria
Foto del autor por Delfina Gil Soria.

Emiliano Bustos. Buenos Aires, Argentina, 1972. Poeta y dibujante. Publicó Trizas alcielo(1997), Falada (2001), 56 poemas (2005), Cheetah (2007), Gotas de crítica común (2011). Compiló y prologó Miguel Ángel Bustos. Prosa, 1960 – 1976 (Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2007) y Visión de los hijos del mal. Poesía completa de Miguel Ángel Bustos (Editorial Argonauta, 2008, 2da ed. 2013). Forma parte de las antologías El arcano o el arca no (Casa de las Américas, 2006), si Hamlet duda le daremos muerte (Ediciones La Talita Dorada, 2010) y La Plata Spoon River (Ediciones La Talita Dorada, 2014). Participó en festivales de poesía y en muestras colectivas de dibujo y pintura. Ilustró el libro Fábulas fantásticas de Ambrose Bierce (Editorial Errepar, 2000). En diciembre de 2013 la muestra «Todo es siempre ahora» –realizada en el Centro Cultural Borges por Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía- reunió dibujos y textos suyos y de su padre, el poeta, periodista y dibujante asesinado por la última dictadura cívico militar Miguel Ángel Bustos.

 

emiliano-bustos-poemas-hijos-de-rosaura-

 

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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