Un espejo del futuro

Foto: Rasha Lama.

Desde Lima, Perú, Luis Alonso Cruz nos presenta una reseña el libro Arca Rota Jardín de Nadie del poeta argentino Claudio Archubi.

 

Primera parte

¿Qué es la mente?
—Mira esa nube: cierra los ojos.
—Cierro los ojos: te veo.
—No ves la mente: ves un espejo.
—¿Un espejo del futuro?
—Hundido y frío.

Claudio Archubi nos tiene acostumbrados a una poesía que regresa sobre los pasos del humano y su historia. Su época preferida son aquellos años del mundo pre-moderno, donde la ciencia y la poesía se daban la mano para entender los misterios del mundo.

Quizás, y sin querer entrar en su mente, supongo que Claudio, al trabajar con la física atómica, intenta crear una máquina del tiempo y con ella traer pedazos de ese mundo. Su poesía es esa máquina.

En esta ocasión es  Arca Rota Jardín de Nadie (Valparaíso ediciones, Granada, 2018) su más reciente obra, donde el poeta recrea un modelo a escala (como él mismo me confiesa) de una de las piezas teatrales más famosas del Siglo de Oro español, El Gran Teatro del Mundo de Calderón de la Barca, pero en donde los personajes son una familia de corte arquetípico y fantasmal. Sin embargo, el poemario no es mera reproducción de un juego teatral sino una máquina coral y creación de misterios. Creo no equivocarme al decir que este poemario es casi como aquellos oráculos griegos en donde el destino/futuro se nos revela en claves.

Cada poema del Arca Rota es un misterio, que si bien aparece como los diálogos entre marido y mujer, padre e hijo y demás, en realidad guardan en su interior una simbología que cada vez se va haciendo más criptica aunque siguiendo una atenta lectura se es capaz de correr el velo.

Para leer este poemario es también menester conocer algo de la filosofía de la ciencia y, sobre todo, sobre el problema de las representaciones del mundo y de las cosas que hay en él. Este álbum de voces, nos apunta a cada momento cuestiones que la filosofía kantiana, hegeliana y heideggeriana se ha planteado como búsqueda fundamental: ¿qué estamos viendo al nacer, la realidad o La Realidad? ¿Qué sentimos con el mundo? ¿es nuestro tiempo real? ¿es posible percibir la Totalidad?

—¿Qué es un hombre?
—Un vigía.
—¿Y de qué está hecho?
—De mujer y de niebla.
—¿Busca sin ver?
—Construye lo que busca.
—¿Dice tierra?
—Dice sombra sangre destino.
—¿Se equivoca?
—Siempre.

Segunda parte

¿Qué es la Verdad?
—Una muñeca de trapo.
—¿La que está en el rincón?
—Una arrojada hace muchísimo tiempo.
—¿La que está rota?
—Una enterrada para siempre, intacta, unida a la tierra de abajo.
—¿Está escondida?
—Su tamaño crece hasta que pisas sobre ella.
—¿Y qué es lo que dice?
—Escucha y oirás.

¿Qué más se puede oír de una muñeca rota? La mentira, pero no con su carga ética, sino como un velo del mundo y del amor que se puede sentir en él. ¿Es la mentira un abrazo de amor?/ Sólo si el amor es un cuchillo/ ¿La mentira divide?/ La mentira multiplica/ ¿La mentira rompe?/ La mentira abre.

Desde estos versos, Claudio nos abre una nueva posibilidad sobre la mentira, la que es una vía de conocimiento del mundo. ¿Será que toda nuestra ciencia muchas veces se basa en premisas falsas? ¿Y qué podríamos decir de nuestros sentimientos? Popper estaría en su jardín de las maravillas al leer los versos del poeta.

Otra imagen que se hace fuerte con el paso de las páginas es la de los animales tanto de mar, como de tierra y aire. Desde mi lectura, los más fuertes son los de tierra pues no puedo dejar de pensar en Kafka y su cuento Una madriguera, en dónde un animal reflexiona sobre su propia condición desde el subsuelo y que tal cual, en el poemario, cada animal desde su propia condición es un instrumento perfecto para conocer el mundo y conocer nuestro destino en él.

El símbolo totémico de todo el libro es el árbol dentro de un jardín familiar, porque representa todo el tiempo. Es un árbol del tiempo, capaz de engendrar todo el mundo, todas las voces y todos los miembros de esta familia fantasmal. La muñeca rota, la sombra, el jardín, el muro, todo gira alrededor de ese árbol de la vida. El dialogo mismo, a pesar de sus variantes, tiene raíces en este árbol y así también, las miradas del tiempo futuro se pierden en sus hojas; de esta manera este árbol se nos presenta como el Yggdrasil de la mitología nórdica, el árbol que une todos los mundos y sus diferentes tiempos. Y si reflexionamos sobre el título del poemario, no cabe duda que el Arca está hecha de este árbol. Una cosa que no ha dejado de pasar por mi cabeza al leer los versos de Claudio ha sido la posibilidad de que este Árbol sea un ente femenino, pues en toda su rigidez hay una cantidad de vida fundacional de las voces, como si dicha entidad fuera la madre de todas las reflexiones de estos seres:

¿Qué es una mujer?
—Una antena del dolor.
—¿Y de qué está hecha?
—De agua de sal y de piedra.
—¿Escucha todo?
—Escucha erguida.
—¿Y qué dice?
—Soy una aguja contra la Nada.

La mujer árbol, la aguja contra la Nada, aquella que por su sola presencia es capaz de dar sentido a todo el mundo y que el hombre (como género masculino) no es capaz de descifrar en toda su plenitud, y por ende necesita de representaciones propias para internarse en su misterio, tal como vemos en las voces masculinas de este poemario.

En esta Arca Rota se representan también la Nada y la Muerte como algo inexorable adonde debemos ir. Las voces callan, el árbol muere, la familia desaparece, las representaciones terminan:

—Todo está fijo en el jardín.
—La abeja no.
—Ha partido
—dejando el panal vacío.
—Tan quieto y vacío.

¿Qué viene después? Silencio, una nada contemplativa, propio de la lírica oriental y de ese estado que los griegos conocieron como Ataraxia. En definitiva una caída al silencio:

—Insistente giraba el mundo —dijo él.
—Sostenme —dijo ella.
—Se levanta el telón de la Nada—dijo él.
—Sostenme—dijo ella.
—La “cáscara de la Belleza”—dijo él.
—Está cayendo—dijo ella.
—La “cáscara de la Verdad”—dijo él.
—Está cayendo—dijo ella.

Y entre ese estado de gracia, de iluminación después de la caída, llega el Frío como un ser liberador junto con su elemento acompañante: La Luna. Una Luna que es capaz de ser Idea y ser el Amor, después de la desaparición de todas las falsas representaciones: ¿La Luna es una idea?/La Luna es el amor.

Tercera parte

No quiero dejar de mencionar que en este poemario, Archubi, de una manera didáctica, no solo nos introduce a la tradición de poesía-teatro del siglo de Oro Español sino también a una corriente de poesía española no tan conocida como es “el pensamiento emocionado” que, entre sus representantes, encontramos al poeta Vicente Gaos, con quien, si esforzamos la lectura, encontraremos paralelos en este poemario:

¿Dices que estás solo?
No es mirándote al espejo como encontrarás compañía.
Coge el primer objeto que esté a tu alcance,
un vaso, una flor o simplemente el periódico.
Acarícialos, acarícialos
(extracto del poema No, corazón, no te hundas)

Para terminar, un comentario sobre el título de mi lectura: El espejo del futuro, que es una de las imágenes que más imágenes me dio para esta lectura. Este título no tendría razón de ser si en todo el poemario no se viera el paso del tiempo. Pero no son años los que pasan, son la sensación de decrepitud, de la muerte, de la nada, de ardernos insuficientes ante el doloroso paso y transición de los años de estas voces, de esta familia fantasmal y del marchitamiento de ese jardín de nadie.

—¿Qué hay detrás del muro?
—Todo.
—¿Cosas del jardín?
—Todo.
—¿No está sola mi muñeca rota?
—Está en el mundo del olvido.
—¿Se va este jardín para ahí?
—De a poco.

Así, este poemario nos invita a rebuscar en nuestro propio árbol, en nuestras propias sombras, en nuestras cajas de recuerdos, en todo lo que hemos perdido, en el frío del vacío porque aún existe un faro de Alejandría, un conocimiento de ese misterio de la desaparición porque como el poeta en un arranque de lucidez extrema nos dice: (No toda partida es una desaparición)/(No toda desaparición es una huida).

Luis Alonso Cruz. Lima, 04 de Marzo de 2019

 

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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