La Metamorfosis de Kafka: observaciones bajo la perspectiva Queer

Foto: Peter Blanken

 

En Disidencias, nuestra edición de junio, les presentamos un fragmento de este lúcido ensayo de Leandro Damián Llorente* sobre la tragedia de Gregorio Samsa, en el clásico  libro de Franz Kafka, pero desde una perspectiva Queer.

 

Por: Leandro Damián Llorente

Kafka comienza La metamorfosis con la siguiente propuesta «Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto… ‒ ¿Qué me ha ocurrido?», el insecto monstruoso en el que se ha transformado Gregorio aparece inscripto fuera de lo inteligible, escapando a su lugar de sujeto, hasta resulta calificable inmerso en cierta operación de censura en términos discursivos.

Tal como afirma Butler, J. «Colocarse fuera del campo de lo enunciable supone poner en peligro el estatuto de uno mismo como sujeto. Asumir el propio habla de las normas que regulan lo enunciable significa adquirir el estatuto de sujeto de discurso».

En este orden de ideas, es posible afirmar que Gregorio en algún punto perdió el carácter mismo de sujeto, entendido como categoría lingüística. El sujeto adquiere en este sentido inteligibilidad sólo en tanto y en cuanto pueda afirmarse que se halla establecido en el lenguaje, alcanzando así la condición lingüística de su existencia y su potencia.

No es posible afirmar que Gregorio conserve su existencia como sujeto, no sólo ya no se halla inmerso en la regulación normal de los cuerpos clasificados, formados, moldeados, sino que además, emerge como un ser cuya existencia no encuentra oportunidad lingüística alguna.

Asimismo, puede verificarse que desde el momento en que Gregorio despierta con una identidad y un deseo alternativo, enfrenta a todo un aparataje normalizador, asimilable al poder psiquiátrico. Foucault, M. (2016) habla de esta estrategia de poder en su Historia de la Sexualidad, bajo lo que denominó «psiquiatrización del placer perverso», la tendencia a la normalización y patologización de la conducta entera, buscándose una tecnología correctiva de dichas anomalías. Gregorio pagó las consecuencias de hallarse ajeno al dispositivo de sexualidad, primero es excluido de la familia, encerrado y marginado en la oscuridad, para finalmente caer muerto como consecuencia de unas manzanas que le lanzó el padre.  Esa es su condena por haber cuestionado a la familia, la sexualidad y la masculinidad normalizada.

Dicha percepción y rechazo por parte de los que rodean a Gregorio surge en varias partes de la obra, por mencionar una: «Queridos padres –dijo la hermana, dando, a modo de introducción, un fuerte puñetazo sobre la mesa–, esto no puede seguir así. Si vosotros no lo queréis ver, yo sí. Ante este monstruo, no quiero ni siquiera pronunciar el nombre de mi hermano; y, por tanto, sólo diré que hemos de librarnos de él. Hemos hecho todo lo humanamente posible para cuidarlo y soportarlo, y no creo que nadie pueda hacernos el menor reproche» (p. 68).

Puede advertirse también en esta última cita la posibilidad de traer a colación el precio que pagan los cuerpos por no pertenecer a lo normado en términos de expectativas expresivas de género, a las diferentes ficciones culturales constituidas bajo presupuestos de esencialidad. En el texto surge esta reprimenda en razón de ser Gregorio un insecto monstruoso que ya no encaja en lo normado como composición familiar, asimilable de manera análoga a las ficciones culturales que giran alrededor del género bajo fuerza de castigos.

Un elemento llamativo para poner bajo análisis es la conciencia de sí que posee Gregorio y su mutabilidad en el desarrollo del texto, este hecho fáctico no puede ser analizado ajeno a la constante exigencia forzosa de aislamiento y de silencio que pesa sobre esta nueva materialidad corporal de Gregorio por parte de su familia, en este sentido, Butler, J. cita a Nietzsche en su afirmación acerca de que «…el poder que en un principio aparece como eterno, presionado sobre el sujeto, presionando al sujeto a subordinación, asume una forma psíquica que constituye la identidad del sujeto».

Así, resulta admisible entender que el Gregorio Samsa que inicialmente se halla inmerso en un cuerpo que desconoce y culmina de alguna manera aceptando y autopercibiéndose en correspondencia con las exigencias del exterior, a su nueva forma corporal de insecto monstruoso, puede reflejar una fabricación nueva de consciencia como efecto de una prohibición internalizada, esto es, el comportamiento forzoso exigido por su familia, dicha formación es compartida por Freud y Nietzsche, tal como lo expone Butler, J.

También podría intentar comprenderse dicho cambio en la consciencia de sí, o en el Yo de Gregorio, como fruto de la reiteración de actos que responden a la expectativa puesta sobre su materialidad de insecto, esto es, entender que el Gregorio que culmina percibiéndose con la corporeidad de su metamorfosis podría verse, en realidad, cumpliendo una performatividad de actos socialmente forzados.

En numerosas partes de la obra se evidencia la dependencia cada vez mayor de Gregorio hacia el resto de su familia, sobre todo de su hermana Grete, de quien dependió hasta su alimentación:

«…le trajo un surtido completo de alimentos y los extendió sobre un periódico viejo: legumbres de días atrás medio podridas ya; huesos de la cena de la víspera, rodeados de blanca salsa cuajada; pasas y almendras; un trozo de queso que dos días antes Gregorio había descartado como incomible…» (p. 34).

Pareciera posible inscribir el comportamiento último de Gregorio de sumisión e imposibilidad de resistencia y su dependencia alimenticia ante su familia, como una forma de pasión primaria que lo vuelve vulnerable a la subordinación y la explotación, motivado por la necesidad de supervivencia «por otra parte, el deseo de supervivencia, el deseo de ser, es un deseo ampliamente explotable. Quien promete la continuación de la existencia explota el deseo de supervivencia. Prefiero existir en la subordinación que no existir».

Como corolario de la obra, se advierte en su anteúltimo párrafo la siguiente definición:

«Mientras charlaban, el señor y la señora Samsa se dieron cuenta casi a la vez de que su hija, pese a que con tantas preocupaciones había perdido el color en los últimos tiempos, se había desarrollado y convertido en una linda joven llena de vida. Sin palabras entendiéndose con la mirada, se dijeron uno a otro que iba siendo hora de encontrarle un buen marido» (p. 78).

Esto no es más que la impresión de la matriz de inteligibilidad heterosexual sobre el cuerpo de Grete, donde la heterosexualización del deseo termina exigiendo e instaurando las oposiciones entre lo femenino y lo masculino, conceptos pertenecientes, si se quiere, al hombre y a la mujer. Así, diferencia los cuerpos, haciendo inteligibles a unos e ininteligibles a otros, condicionado por la conexión necesaria entre sexo, género, práctica sexual y deseo. Esto puede apreciarse en el fragmento último citado, Grete es reconocida como linda joven a la cual había que encontrarle un buen marido.

 

Consecuencias ético-políticas de la perspectiva Queer:

Como ya se ha dicho, lo Queer deviene como una denuncia a la emergencia de cuerpos clasificados, formados y distribuidos en correspondencia con la construcción discursiva de la matriz imperante.

Esto no es más que señalar el carácter ficcional del sistema sexo/género, exponiendo y disolviendo los presupuestos ontológicos que giran alrededor del sexo en tanto hecho biológico o natural y su carácter pre-discursivo, situándolo, en clave metaléptica, como fruto del proceso de fabricación cultural que el género impone, para poder legitimarse a sí mismo como categoría inscripta en la dialéctica repetida de lo natural/cultural, posibilitando así la clasificación de los cuerpos en términos binarios y dimórficos.

Ético-políticamente, este desarrollo ha traído múltiples problemas a la hora de pensar la resistencia política por el feminismo. El problema se verifica al plantearse la supresión de la esencialidad del género, y por ende, del género en sí.

¿Bajo qué anclaje material sustentar los reclamos políticos que dieron origen al feminismo, sin una noción corporal de lo femenino?, ¿en nombre de quién efectuarlos?

Ante este interrogante, la respuesta posible desde el desarrollo construccionista es referida por Martínez, A., en tanto afirma que «…Butler propone categorías adicionales, como el origen étnico, clase y deseo sexual, como estrategia para derribar el carácter monolítico de las identidades».

En esta misma línea, resulta necesario como respuesta política el generar nuevos interrogantes capaces de dirigir nuestra corporeidad más allá de los límites binarios impuestos por el sistema sexo/género.

Así, puede observarse en la propia huida de los cuerpos intersexuales y transexuales a las prácticas normalizadoras que imponen morfologías ideales, un punto de fuga, de esperanza política, para la constitución de identidades que resisten y escapan a las condiciones de inteligibilidad impuestas por la matriz.

 

Referencias bibliográficas:

Butler, Judith, Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista. Debate feminista, 1998.

Butler, Judith, Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Ediciones Cátedra, Madrid, 2001.

Butler, Judith, Lenguaje, poder e identidad, Síntesis. Madrid, 2004.

Foucault, Michel, Historia de la Sexualidad. 1. La voluntad de saber, SIGLO XXI, Madrid, 2016.

Kafka, Franz, La metamorfosis y otros relatos, Seix Barral, Barcelona, 1985.

Martínez, Ariel, Los cuerpos del sistema sexo/género. Aportes teóricos de Judith Butler. En Revista de Psicología. Segunda época, 12.

Nietzsche, Friedrich, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y otros fragmentos de filosofía del conocimiento. Madrid, Tecnos, 2017.

 


* Leandro Damián Llorente, 29 años. Nací en Paso de los Libres, Corrientes, Argentina. Abogado (2014). Master en Derecho Penal y Ciencias Penales por la Universidad de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra (2018). Actualmente cursando la Especialización en Educación en Género y Sexualidades (UNLP) y Doctorando en Derecho (UNNE). Desde 2019 me desempeño como Prosecretario de un Juzgado de Instrucción en la actual ciudad donde resido, Corrientes.

Literariedad

Asumimos la literatura y el arte como caminos, lugares de encuentro y desencuentro. #ApuntesDeCaminante. ISSN: 2462-893X.

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