«La Metamorfosis»

Imagen: Sebastián Cabello

 

En nuestra edición de septiembre-octubre de 2021: Metamorfosis, les presentamos una versión libre de la ya clásica novela de Franz Kafka, donde los personajes que en ella no tuvieron voz, ahora son los protagonistas. Dramaturgia de Sara Gaviria Piedrahíta y el Grupo Base UCP (2013).

 

   

Preámbulo

De la Transformación y el ser Otro

 

Música: Melodía Dramática en Violín

(Los Actores ingresan por los laterales hasta lograr un punto ingrávido cuerpo a cuerpo, luego se repliegan, se transforman y se presentan según coreografía)

 

 

I Escena, Carne Podrida

(Transición musical, Silencio, Padre, Madre y Grete afrontan el abismo).

GRETE: Me deshago en un do-re-mi melancólico…!¿Gregorio, Gregorio?¡… Soy la dulce lamentación del violín. Gregorio, ¿estás bien? ¿Necesitas algo?… Respóndeme… respóndeme entre el sonido podrido de tu voz tras la puerta. Mi sollozo violinista se esconde solitario en la habitación contigua de la derecha. ¿Se sentirá bien mi hermano?

PADRE: Grete, él ya no es tu hermano…

GRETE: ¡Carne podrida!… Hay un olor a Carne Podrida… Aún no me termino de vestir. Carne podrida. ¡Maldita carne podrida!…

MADRE: ya no tomará el tren al trabajo, nos deja con las deudas de antaño.

GRETE: ¿Huye el Abogado? Carne podrida… Las deudas. ¡Carne podrida!… Si tan solo estuviera allí, sin tanto do-re-mi lloroso, acercándome lentamente en un ritmo melodioso de dulce sexo… seguro el abogado se hubiera dejado llevar a donde yo quisiera, olvidaría el susto de verte y hasta las deudas… ¡Ojo Gregorio! Haz hecho huir al abogado. Carne podrida. ¡Maldita carne podrida!…Un do-re-mi amargo… Mi familia ya no es mi familia, Mi hermano ya no es mi hermano… ¿Yo? Yo no soy yo… Somos carne podrida

PADRE: deja que el cariño se vaya caminando en las débiles patas de este insecto asqueroso.

GRETE: ¡Ojo Gregorio! – lo regañaré siempre, Miren lo que su monstruosidad le ha hecho a mi madre.

MADRE: Que regrese ya a su escondrijo de una vez y para siempre. Qué no salga nunca de ahí.

GRETE: Yo, solo yo decidiré sobre la vida que ya no tiene, sobre la vida que ya no es humana… ¡Ojo Gregorio!… Eres carne podrida… Eres el que devora hasta a mis padres… Eres quién se llevó las palabras de mi hogar… Eres hilo de baba arrastrándose por las paredes… Eres el sonido amargo del violín que abandoné.[1]

(Grete se desmorona, la música se desmorona con ella y Padre y Madre arrastran a Grete hasta sacarla).

 

 

II Escena, La Maldición del Retrato

 

Música: Efectos de cosas que se van

(La Criada friega los pisos y limpiará el cuadro, el abogado se retuerce y suelta una diatriba contra Gregorio Samsa que sigue sin aparecer)

ABOGADO: Samsa, Gregorio (Saca un cuadernillo y busca una página) Veamos… Masculino, 23 años, viajante de comercio, soltero… ¡momento!… ¿masculino? (su rostro hace una mueca desagradable, saca un lapicero y escribe en el cuadernillo)

Los hombres están siempre sanos, lo que padecen es “horror al trabajo”… ¿Enfermedad? eso no existe. Cualquier ausencia debe despertar sospechas, pues este mal puede estar convirtiendo a los empleados en pillos o quién sabe en qué seres peores… No basta con preguntar, se deben tener siempre la más trágicas sospechas con alguien que antepone la salud a los negocios.

Nota: Pese a su adecuado perfil profesional se debe buscar relevo a su puesto de viajante (lee pausadamente mientras escribe).

Indispone gravemente a sus padres, falta a su obligación de una manera inaudita. ¿Y qué tipo de dignidad es esa que pone la salud por encima de la responsabilidad? ¡Qué tipo de dignidad hace gala de tan incomprensibles extravagancias!  Ante esta testarudez no me quedan ganas de seguir preocupándome por usted. Su trabajo deja bastante que desear.

Es una persona vaga, perezosa y sin futuro.  ¡Qué decir de su físico…! ¡Odio su físico! ¡Detesto su carita de interno de sanatorio! ¡Odio su postura de hombros caídos y su estancia cabizbaja!… ¡ODIO, ODIO, ODIO A SAMSA! (Su pantalón y corbata le aprietan, trata de liberar el nudo y el cinturón pero no lo logra, se desespera) ODIO su ropa, sus excusas, su postura y esa mueca estúpida que me hace todas las mañanas… remedo de sonrisa culposa…[2]

 

(Transición musical. El abogado desaparece y la Criada dará vida al retrato, el retrato se desplazará según el ritmo del texto).

 

MUJER DEL RETRATO: Mi cielo está nublado. El rojo se oscurece. Recuerdo mi dulce vida entre joyas y pieles. Una revista llena de vanidades y color. Todos rendidos ante mi imagen. Estática, incorruptible. Es cierto, habían imágenes más bellas, quizás. Pero esta boca de rojo vivo, el gorro, las pieles; me hacen inevitable.

Mi cielo no estaba nublado. El rojo estaba vivo.

(La Mujer imita el sonido de un tren y se desplaza) Sentía mi aventura desde el sillón de tren en el que alguna vez me abandonaron. Alcanzaba a ver construcciones y montañas deslizándose por la ventana. Mi vestido de pieles, lleno de esplendor. El rojo de mi boca, inevitable. Yo les arrebataba el sueño a los viajantes bruscos y acelerados. Me tocaban, me miraban, me coqueteaban a escondidas. Luego me dejaban continuar mi aventura en el sillón tras haberles despertado la ternura entre sus búsquedas y afanes fatigados.

El rojo se fue apagando, el cielo se nubló.

Ese día llegó un viajante asustado por los días y las deudas, uno que no llevaba una vida de excesos. Me secuestró para darle calma a sus días.  Me dejó huérfana del resto de la revista ilustrada. Me recortó con dolor. Me marcó un tallito, ayudado de una cierra y durante tres veladas nubladas  me hizo prisionera para siempre.

El rojo se oscurece.

Me usó para escapar de sus días nublados por el almacén, el jefe y su familia. Lloraba sonriendo por los atardeceres que nunca más se deslizaron en mi ventana. Con mi sonrisa colgada en la pared vi como olvidó mirarme mientras yo seguía posando para él toda mi belleza.

El tiempo está nublado. El rojo perdió su vida.

Quiero despertar un día gritando «¿Qué me ha sucedido?» y sentir con agitación que no soy más una lámina. ¡Que soy piel y vida!… ¡Cómo envidio sus movimientos intranquilos de esta noche! Su sueño me duele. Usted nunca comprenderá esta agonía que me obliga a no ser.

Días nublados.

(Escupe) Lo maldigo. Que usted sea prisionero de su habitación. Que nadie desee verlo nunca más. Que sus días sean manzanas rojo podrido. Que se tenga que esconder para existir. Su vida será una jaula sin muebles. Sólo quedaré yo para recordarle lo humano que era.

 

Música: efecto de tren.

 

Lo maldigo, Lo maldigo, por humillarme con su vida de viajante. Lo maldigo, desde mi condenada quietud a finalizar esta madrugada con el espectáculo de no reconocerse.[3]

PREGONERO: (Campanazo) ¡Alto!!!!

 

(Ingresa un tren formado por actores, se detiene frente al retrato, incorpora a la mujer y desaparece).

 

 

 

III Escena, ¿Por qué no Kafka?

 

Música: transiciones y efectos acordes según el texto.

(Ingresan los actores con sombreros, gabanes, libretas y se ubican según coreografía)

 

KAFKA: A mí… me pueden llamar Franz Kafka o simplemente no me llamen, no soy Franz Kafka… podría ser; Gregorio Samsa, El Señor K, Odradeck… tal vez Grete, Ottla o Felice Bauer… aunque la idea de ser una mujer no me agrada mucho… a cambio podría ser, Josef K o el Doctor Bucephalus, podría ser todos o ninguno… ¡Kafka, Kafka, Kafka!… tal vez sí, tal vez no, no lo sé… así que he prestado este cuerpo para decirles, dos puntos aparte.

 

(Los actores darán paso a un contrapunteo textual que pondrá en evidencia el contexto global de Kafka y su obra, cada que intervienen rasgan una hoja de la libreta).

 

ACTOR 1: Guerras, bombardeos, crisis y muertes, un telón de fondo para Kafka.

ACTOR 2: Nace Judío, en Praga y con la muerte del siglo XIX y la avalancha tecnológica de un siglo XX.

ACTOR 3: Einstein establece su teoría de la relatividad.

ACTOR 4: Los objetos que rodean al hombre en su vida cotidiana son producidos en serie por máquinas.

ACTOR 5: Llueve.

 

(Kafka saca una libreta, rasga papeles y empieza a devorarlos hasta atragantarse, sostiene esta acción hasta finalizar la escena, luego los vomitará en una catarsis transformadora).

 

ACTOR 2: Las artes plásticas reaccionan ante el nuevo mundo primero que la literatura.

ACTOR 5: Se escuchan nombres como Picasso, Gauguin, Cézane, Kandinsky y nace el arte abstracto.

ACTOR 3: Brincan las cercas y los ismos proliferan en la edad moderna.

ACTOR 1: Los artistas Dadas se rebelan contra el mundo burgués.

ACTOR 4: Las ciudades son oscuras y grises

ACTOR 3: El héroe moderno no usa espada ni fusil, ahora limpia vidrios, lustra zapatos, construye edificios, es albañil o vendedor de mangos.

ACTOR 5: se presenta un incremento en los suicidios, pero los  suicidas ya no lo hacen por amor lo hacen por el cerco de sus deudas.

ACTOR 2: Kafka se enferma de tuberculosis, su padre nunca lo ha querido y sus personajes serán pálidos, grises, famélicos y cubiertos por una capa oscura que los expertos llaman: atmósfera kafkiana.

ACTOR 4: No cabe duda que Kafka se preocupaba por los acontecimientos de su época, pero esto no hace de sus escritos y de él un portavoz crítico de su tiempo.

ACTOR 1: Llueven bombas, los sombreros, paraguas y gabanes se ponen de moda.

ACTOR 2: La mujeres de Kafka lo seducen, hacen de él un cascarón de inconsciencia, encarnan el desengaño y la corrupción pues condenan la vida del hombre, Las damas-vampiro son las culpables de la desgracia.

ACTOR 4: El alemán, la lengua materna de Kafka se habla en pocos lugares… allí su aislamiento lingüístico.

ACTOR 5: Sigue lloviendo y a mi madre no le gusta lo que hago.

ACTOR 3: Kafka vive la decadencia de su país que inicia su división entre el comunismo, el nacionalismo y el nazismo.

ACTOR 1: No para de llover, hace frío, su famélica hermana es el único consuelo de Gregorio y Kafka.

ACTOR 4: Arcadia no es una revista originalmente Colombiana, nace con el mejor amigo de Kafka, Max Brod… ¡Ah! Y Kafka es el mayor de seis hermanos.

ACTOR 3: Bisutería, paraguas, bastones, mercería y otras bobaditas eran el negocio de sus padres… ¡Ah! Sus dos hermanos murieron y sus tres hermanas lo acompañan, siendo el único varón.

ACTOR 1: La inseguridad, el aislamiento, la falta de confianza en sí mismo son las características de la época escolar de Kafka.

ACTOR 2: Estudió derecho, trabajó como agente de seguros y  escribe hasta altas horas de la noche…

ACTOR 1: Después de su primer vómito de sangre solicita su jubilación y pasa algunos días en un sanatorio para tuberculosos.

ACTOR 3: Felice, Julie, Milena y Dora son algunas de las mujeres con quien traba relación pero cada vez que ellas lo separan de las letras termina por abandonarlas.

ACTOR 4: Cuando tenía 27 años se enamoró del cine y siempre lo visitó en compañía de su amigo Max Brod.

ACTOR 5: El cine para Kafka fue una especie de llegada a la Luna que influirá sobremanera en sus formas artísticas. Sin olvidar que sus obras son documentos cuasi autobiográficos.

ACTOR 2: Le gustaban las comedias y las tragedias.

ACTOR 3: Después de beber acantilados de cine, tendría lugar su explosión literaria (La Metamorfosis, El Castillo, El Proceso). Nos queda la duda: ¿habría sido otro escritor sin su pasión cinéfila?

ACTOR 1: Kafka quería quemar la metamorfosis y otros textos que se publicaron después de su muerte.

ACTOR 2: Así que, no se preocupen por imaginar el aspecto físico de Gregorio, esto sería lugar común…

ACTOR 5: Los estados anímicos son los que realmente evidencian lo terrible de la situación. Su transformación.

ACTOR 4: Todas las ilustraciones muestran un escarabajo, pero Kafka se opuso a ello…

KAFKA: ¡No! Por favor, ¡eso no!, el insecto no se puede dibujar, ni siquiera puede vérsele desde lejos… ¡Esa no es mi intención!. (Se atraganta de papel hasta el paroxismo)

ACTOR 3: el miedo a la oscuridad puede ser mayor que el miedo a un monstruo que vemos frente a nosotros.

ACTOR 1: Existen paralelos entre Kafka y Samsa, aunque Samsa padece las últimas consecuencias… la relación con la hermana, el Padre que no tuvo el hijo deseado nos hacen pensar en ello… pero ¿dónde empieza la ficción y termina la realidad?

ACTOR 4: Nosotros nos preguntamos ¿por qué Kafka? y nos responden: ¿Por qué No Kafka?

ACTOR 2: podríamos ser Kafka, Gregorio, una prostituta, mi papá, mi mamá, un pañuelo de tuberculoso o un chicle en el zapato, pero escogimos ser esto.

ACTOR 3: ¿Qué?

KAFKA: se atraganta, escupe, vomita y se metamorfosea

TODOS: una mierda, esto es pura mierda…

ACTOR 5: Sigue lloviendo, día gris, zona oscura… (Invocación) ¡Atmósfera kafkiana!…

ACTOR 1: Gregorio se retuerce, todo está en su contra, ha salido de la habitación, el abogado se ha marchado, el retrato ríe a carcajadas, la criada corre escaleras abajo, su hermana se masturba y sus padres, sus padres…

MÚSICA: Melodía de caos y misterio.

TODOS: ¡Esto es una mierda!… (Invocan, cambian de escena, se metamorfosean hasta convertirse en el padre de Gregorio, empuñan sus libretas -periódicos-  y coreográficamente golpearan a Gregorio-Kafka hasta sacarlo de la escena)… ¡Antiguos espíritus del mal transformen estos cuerpos decadentes!

 

 

Notas:

[1] «Solamente la hermana había permanecido unida a Gregorio, y su intención secreta consistía en mandarla el año próximo al conservatorio sin tener en cuenta los grandes gastos que ello traería consigo y que se compensarían de alguna otra forma, porque ella, al contrario que Gregorio, sentía un gran amor por la música y tocaba el violín de una forma conmovedora».  La Metamorfosis de Franz Kafka, Traducción de Jorge Luis Borges, Editorial Planeta.. Pág. 16.

[2] De cuando el abogado visita la Casa de los Samsa  La Metamorfosis de Franz Kafka, Traducción de Jorge Luis Borges, Editorial Planeta. Texto de Leonardo Ardila Osorio y Sara Gaviria Piedrahíta.

[3] «Sobre la mesa había desparramado un muestrario de paños —Samsa era viajante de comercio—, y de la pared colgaba una estampa recientemente recortada de una revista ilustrada y puesta en un marco dorado. La estampa mostraba a una mujer tocada con un gorro de pieles, envuelta en una estola también de pieles, y que, muy erguida, esgrimía un amplio manguito, asimismo de piel, que ocultaba todo su antebrazo». La Metamorfosis. Franz Kafka. Traducción de Jorge Luis Borges, Editorial Planeta  Pág. 1.

Saragapi

Comunicadora y antropóloga, lectora de cartas. Siempre estoy buscando el monte.

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