La iluminación consiste en relegar el motivo de disputa a una idea principal, pero con belleza

Fotografía analógica: Daniela Gaviria.
.

 

Les presentamos una selección de poemas de Julián Otero, poemas que encandilan, refractan la luz en haces que hieren.

 

 


Luz precaria
que le hace sombra a las veces
de una ley mortuoria pero inacabada

surgida por espanto y no por espasmo
Es la vocación del objeto servil en la hora secular
Un impenetrable don de abastecimiento lumínico
o la marginal belleza remitida a un encuentro con el desasosiego

Pero vendrá

el destello ligero y matinal que remonte
hasta el profundo cielorraso
la colección de grabados en cuerpos ardidos
No son cadáveres son motas de calma
mejor atribuidas que las del día de ayer

Sin embargo
su brillo fue una vez una carencia de expresividad

 

 


Polinización

El polen es sangre mal habida
regada porque sí
llevado por criaturas aladas de una a otra
flor de tierra
a un conjunto de paredes que respiran pesadumbre
De aquí nacen los lamentos de bajos inaudibles

que sólo las abejas oyen y que convierten en zumbido

 

 


Sin rencor y sin sobrino

Se parecen a sus madres que los malcriaron cuando pequeños
Las hienas se burlan de todo
hasta del género y la verdad
Ni a los leones respetan
no creen en reyes
Ni se bañan porque no les gusta
oler peor que su comida
De hecho
no les importa parecer monótonos entre si
con tal de parecernos graciosos a nosotros

La familia formal

 

 

 

Como no hay rascacielos
las personas no han sentido jamás
el vértigo;
ni han sentido el dolor punzante en el cuello
por ver lo que se aproximaba
con rapidez hacia el suelo.

A pesar de que aquí no hay rascacielos
la gente sigue creyendo que los hay,
que continúan siendo aves
o que ven a otros caer
mientras tragan una bola de espasmódico
vértigo

 

 


El rubor verde

Entonces no es rubor
sino esporas de tréboles
revoloteando a un metro de su cara

 

 


Cerrados ante el paso de pensamientos de niños terribles
la colección de gestos colocados en frente del espejo
son espigas doradas
de esa niñez avezada
casi locuaz
pero ante todo
de su perecedera burla al manifiesto adulto de la realidad
pues cuando llegue el momento
tendrán que regarse como hojas secas de olmo sobre un césped fresco
y para entonces
no más que un guiño-pensamiento será la conjunción de los males

 

 

 

 

Casi que soñó la luz por la que pasaba
Una mano tan inmensa
que atrapaba la circulación del aire y la sombra
y como era aire
como era sombra
no logró multiplicarse en los reflejos del vasto
mundo que evitaban su abrigo hermético
Vastedad mórbida de la oscuridad inflamable

Literariedad

Asumimos la literatura y el arte como caminos, lugares de encuentro y desencuentro. #ApuntesDeCaminante. ISSN: 2462-893X.

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