Recital Fantasmagórico

Revista Literariedad en el II Carnaval del Espanto en Manizales, Caldas.

 

Este año nuestra revista tuvo la fortuna de participar en el II Carnaval del Espanto en la ciudad de Manizales. Reunidos alrededor de la literatura de terror, se celebraron diversas actividades culturales y prácticas artísticas por diferentes actores independientes de la ciudad y sus cercanías. Literariedad estuvo presente con un recital de literatura y poesía realizado el pasado 31 de octubre de 2022, contando con la participación de Johan Stiven Giraldo, Juan David Giraldo, Alma Og, Silvana Aiudi y Jeff Ruiz Rave. Les compartimos a continuación un poco de lo que se leyó esa tarde.

 

 

 

Crimen Perfecto



Por: Juan David Giraldo*


No dejar huella, rastro
o signo inequívoco de un paso
por la página.
Abandonar el sitio
como sabe abandonar la palabra
el cuerpo en el poema.
No abordar con estridencias
ni irrumpir abruptamente
con la torpeza de odio caminando
sobre fragmentos de ventanas.
Ser sigiloso, siempre, al mirar,
no levantar sospechas ni ruidos
y partir siempre con la certeza
de haber matado antes
al testigo
del poema.

 



Ojalá se haya ido

 

Por: Silvana Aiudi*

ayer cuando me desperté encontré
a un hombre de espaldas
en la cocina
devorando
hoy no estaba ahí
ayer cuando me desperté encontré
abierta la puerta de madera
el hombre había entrado
permanecía sentado
sobre la mesada
hoy no estaba ahí
ayer cuando me desperté encontré
al hombre
tenía el pelo blanco y no era alto
hoy no estaba ahí
ayer cuando me desperté le pregunté
qué hacía ahí
estaba desnuda
él
siempre
entra
a
las
casas
deseo que se haya ido
ayer cuando me desperté encontré
al hombre que no estaba ahí
y la puerta abierta sin forzar
ojalá se haya ido

 

 

Platinar

(Fragmento)

 


Por: Alma O-g*


(…) yo estaba rezando en mi cabeza y mi callé. ese dolor que sale a borbotones por sus muñecas y
tobillos, por sus fosas nasales y sus cuencas oculares me invade. miro la casa de mi abuela
incendiada. huele a dientes de leche, huele a los bofetones del abuelo en la boca callada de mi
abuela. huele a los raspones de mamá cuando tenía cuatro años y todos decían que andaba
garetas. huele a mi ombligo que mamá guardó en una chuspita, junto al primer mechón que me
cortaron. huele a los huesos artríticos de la mami levantando ollas para hacer el tinto. huele al
cuaderno de dibujos de rigoberto.
<…………………………………………………………………………………………………>
se le clava una astilla en la planta del pie.
ladridos.
salta del susto, pero se lo traga.
tiesa, está tiesa.
su mano bordada con un brazalete dorado
agarra una vela.
ladridos.
ladridos.
ladridos.
tiene sed.
tiembla.
el piso de madera traquea cuando ella camina.
tata de no hacer ruido.
un sinfín canta.
el platinar palpita en
la entraña de la noche
quién se irá morir?
Se guarda un respiro para sí.
le palpita algo entre las piernas.
ladridos.
ladridos.
tiembla.
un mechón de pelo negro
se le desliza
sobre su frente.
pone la vela sobre el bordo de la ventana.
de nuevo el sinfín.
quién se habrá muerto?
ladridos.
…otros gritos que se
transforman en aullidos…
mira sus pies.
le arde la planta.
de nuevo le palpita algo entre sus piernas.
se lleva la mano donde palpita.
Qué es esto húmedo que se pega a su mano?
como rayos llegan
los ojos azules
el aroma rancio
la boca que se la traga
las manos callosas le arrancan
los collares
las pulseras de los pies
de su piel se sale
el brillo intenso
de la protección
se secan de sus poros
los lagos de agua
dulce que los baños
en el río le habían dejado
para mantenerle alerta
grita para adentro.
la vela le muestra un negro enrojecido
pegado a sus dedos.
ladridos.
fritos.
grillos.
grita para adentro y con su
grito
se traga la montaña entera

 



Memento Mori

(Fragmento)


Por: Jeff Ruiz Rave *


Hablando del funeral, lamento ese pequeño accidente. Nunca me disculpé. Quién diría que cuatro hombres fornidos no soportarían el cajón y mis 120 kilos. Dile al pequeño Daniel que no fue mi intención caerle encima. ¿Ya está mejor? Para ser franco, nunca me agradó del todo ese niño. ¿Qué hay de nuestra Sofía? ¿Vendrás pronto a visitarme con ella? Antier, durante la hora del almuerzo (el almuerzo de los gusanos, quiero decir), estaba conversando sobre ella con mi entrañable amigo Luciano, del mausoleo del frente, cuando me mostró una carta que le dejó discretamente su hija mayor. Al pobre, ya casi sin ojos, se le dificultaba enormemente descifrar las palabras, por lo que me pidió que la leyera en voz alta. La misiva resultó ser en realidad la factura de una compra de supermercado.

Seguramente a la chica solo se le cayó del bolsillo. Desde luego, el ánimo del difunto se ensombreció cuando leí el listado de compras, en especial cuando le indiqué lo mucho que ha subido el precio de los lácteos y la carne.

De cualquier manera, tras echarle tierra al bochornoso malentendido, vagamos apesadumbrados por el cementerio. Fue uno de esos días tristes que no levantan el ánimo, que hielan el corazón. Con el paso de los días, lejos de la vida, entre la añoranza y el paso muerto de las horas, no puedo menos que proferir lastimeros gemidos en la oscuridad y dejarme llevar por los vientos helados de la noche, como una hoja seca, dispuesto a espantar a caminantes e incautos por puro capricho. Si me vieras (tú, que no crees en fantasmas) darías un brinco segura de que soy un alma en pena. Y la verdad es que sí soy un alma en pena.

¿Cuándo volverás a visitarme? Espero que pronto, porque a medida que pasan los días mi cuerpo físico se va haciendo viscoso y extraño, casi insoportable a la vista, lo cual (lo acepto, no sin cierte vergüenza) repercute bastante mal en mi imagen propia y en el concepto que tengo de mí mismo, cosa desconsoladora para un espectro tan joven. De seguir así, y aunque no puedas verme, la próxima vez que vengas terminaré oculto tras un matorral, porque mientras más podrido, mi fantasma más se aparece a esos entes imprecisos y desenfocados que salen en los programas de misterio. Es bochornoso. ¿Será el famoso síndrome de estrés postmortem? He oído murmurar mucho sobre él durante mis paseos matutinos por las bóvedas y criptas. No sé qué pensar. Un mes pudriéndome a este ritmo y pasaré de ser un fantasma de apariencia más o menos decente, a convertirme directamente en una mancha negruzca en el suelo. A menudo pienso que quizá contigo aquí las cosas irían mejor. Después de todo, nuestra Sofía ha crecido y en breve podrá cuidar de sí misma. ¿No te parece? Tampoco me olvido que poco antes de marcharme te quejabas intensamente de tu úlcera. En fin.

Deseoso de verte pronto,

René.

P.D.: ¿Ya tienes los resultados de mi necropsia? A veces la curiosidad corroe.

 

 


Sueño II: Muerciélagos Rabiosos

Por: Johan Stiven Giraldo Pineda

Yo quiero salir de la pesadilla,
un vampiro enorme se ha encajado en mi habitación,
todo es un estruendo abominable, el techo se desintegra
y colapsa sobre mí, el habitáculo se ha vuelto un torbellino
que me envuelve en una quietud tenebrosa.
Estoy exhausto de la invención funesta,
mi mente se haya descarriada y galopa como un murciélago
bajo los ronquidos y alaridos de la bestia interminable.
La casa resuena como un tejido de coágulos
que se me meten por la garganta y asfixian la saliva.
No puedo hablar, no puedo gritar, no puedo moverme,
solo me resta observar la túnica negra que me envuelve
como un oceáno inabarcable de murmullos disonantes.
Una baba borbotea sobre mi cuerpo.
Unas garras rajan mis manos
y un pecho lúbrico me amamanta el horror. ¡QUIERO MOVERME, QUIERO MOVERME!
¡QUIERO QUE PARE DE GRITAR Y DE VOLAR!
Ya no resisto la sombra ausente,
porque está más cercana
en su presencia inventada.
¿Me habré enloquecido o estaré durmiendo
en la mazmorra de un vampiro?

 


*Jeff Ruiz Rave. Manizales, 1991. Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas. Varios de sus relatos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales. En febrero de 2019 lanzó su libro ilustrado La casa de basalto y otras historias, publicado por Fallidos Editores. En agosto del 2020 fue uno de los ganadores del concurso de cuento del Festival de Literatura de Pereira.

*Johan Steven Giraldo Pineda. Estudiante de filosofía y letras de la Universidad de Caldas, parte del semillero de la Revista Cazamoscas, miembro de la agrupación teatral La Cuarta Pared y de la Fundación Teatral El Quijote. Ha trabajado en diferentes narraturgias, perfomances y obras de teatro.

*Alma o.g. (animala) Vampira del gótico andina, tejedora de ruidos y palabras.

* Silvana Aiudi. Buenos Aires- 1982) es docente y escritora. Escribe sobre temáticas de género en diferentes medios como Nueva Sociedad (NUSO), Crisis, Panamá Revista, Revista Transas (UNSAM), entre otras. Coordinó talleres de lectura y conversatorios con escritoras en el Museo Evita (Buenos Aires) y otras instituciones. Publicó sus cuentos en Revista Literariedad (Colombia) y en su libro Del mismo lado de la crueldad (El ojo del mármol, 2017).

*Juan Davidd Giraldo. Vive actualmente en Manizales. Artesano, bibliotecario y diletante, ha publicado escritos breves en las revistas Alphaville y Cazamoscas.

 

Literariedad

Asumimos la literatura y el arte como caminos, lugares de encuentro y desencuentro. #ApuntesDeCaminante. ISSN: 2462-893X.

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