Literatura

El conjuro de la palabra

“A Astrid se le revolcaron los pelos. Metió los dedos en su cabello negro, abrió los ojos y sonrió mostrando los dientes. Sonreía con los ojos, sonreía con los dientes, sonreía con todo su cuerpo que emocionado daba brinquitos sin pararse de la silla. ¿Qué magia puede contener la lengua que, como máquina del tiempo, como nave espacial nos lleva a otras partes? ¿Qué secretos esconden las palabras, las tonalidades del habla, qué conjuros que abren eso que está allí latente en nuestras más profundas añoranzas? ¿Qué fuego primigenio destellan que nos hacen sentir en casa? ¿Hasta dónde viajaría Astrid cuando Rolando abrió la boca y cantó, como cantan los poetas, en acento hondureño?”

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