¡Ay! Días Chiqui: un monólogo delirante

Fotografía: Federica Segunda
“¡Ay! Días Chiqui” de José Manuel Freidel interpretada por Cofradía Danza y Teatro Experimental. Foto: Federica Segunda

Por: Jhonattan Arredondo Grisales

Delirio puede ser engaño, excitación o necedad. También puede ser ilusión, trastorno o locura. Delirio, en fin, puede ser muchas cosas. Pero en esta desgarradora y profunda pieza teatral, donde el lenguaje poético es quien traza el texto, cualquier otra definición del delirio, no bastaría para disipar la urdimbre que aflige el alma de un ser que se encuentra atormentado por los dilemas que acontecen en su vida inmerso en una ciudad caótica, ajena e irresoluble.

De ahí que sea inevitable decir que el tratamiento del lenguaje es lo primero que llama la atención. Cada frase está hilvanada por la palabra que nace de lo lírico. La palabra que es flecha, disparo, mensaje que se dirige al espectador confrontándolo con una realidad invisible, oculta, destinada a resguardarse en los subterfugios de las ciudades. Tal vez dentro de un sótano donde no disguste ni moleste a nadie. Justo allí es donde se desarrolla la trama de este monólogo escrito por el dramaturgo antioqueño José Manuel Freidel a finales de los 80s, época en que sería asesinado, impunemente, el 28 de septiembre de 1990.

Así pues, con el ánimo de traer de nuevo a las tablas su trabajo y por supuesto con el fin de visibilizar una de las fisuras que afligen a una comunidad aislada de la sociedad, el grupo Cofradía Danza y Teatro Experimental, ha venido presentando de manera itinerante una de las obras a la que este olvidado hacedor del teatro guardaba encarecido aprecio.

Se trata de una puesta en escena donde el único actor que habita el escenario, bien que mal, es el encargado de representar a un personaje marginal, adolorido, delirante, pero también a un personaje angustiado por una ola de extrañas desapariciones en contra de homosexuales o travestis que, como ella, «La Chiqui», habitan las calles de una urbe que para las fuerzas del orden se encuentra amenazada por una plaga que infecta y corrompe a la ciudadanía.

Lo que es de subrayar, es que la obra trasciende el teatro como panfleto, demostrando que si bien aquello que se pretende evidenciar en la representación son las problemáticas socio-políticas, esto no afecta los elementos estéticos que la componen ni mucho menos la contundencia dramática con la que está cimentada. En palabras del actor de teatro Merardo Aristizabal, esta obra «es el alma desgarrada, adolorida, prisionera en un cuerpo con el que no se identifica. Es el dolor de no poder ser. Es el grado máximo de impotencia en un país que no está preparado para la inclusión».

Una obra ágil, amena e incluso divertida, en la que los hechos dramáticos –rápidos, ligeros y decisivos– transcurren en un espacio donde  pareciera que el tiempo se ha detenido o donde este se ha aliado con el inevitable devenir. «La Chiqui», entonces, preocupada por un repentino encuentro amoroso se ha empeñado durante toda la tarde en desaparecer las noches que lleva a cuestas. Realiza un par de llamadas, lee el periódico, se maquilla. Con ironía lamenta la muerte de una de sus amigas. Mira el reloj. Las cuatro de la tarde. Una hora que, para ella, parece tener los matices de un mal presagio.

Llegada esta hora el tratamiento del lenguaje adquiere más fuerza, transversaliza la acción, el conflicto, como si sus palabras hicieran parte del coro de una tragedia griega; como si estuviera dentro de un sueño donde las imágenes que la asisten fueran las de una amarga e ineludible pesadilla. Es un hálito de vida donde ella dialoga consigo misma, donde se cuestiona, donde se mira en el espejo. Un momento  que conversa con el desenlace de esta cómica, mordaz y pertinente pieza teatral. En últimas, un agitado momento donde reflexiona, sin ella saberlo, sobre el inesperado destino que la sigue como la sombra al cuerpo.

Jhonattan Arredondo Grisales

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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